El papa Francisco, elegido en marzo de 2013, ha sido un pastor con acento propio por sus orígenes, su enfoque pastoral y su modo de entender la Iglesia. Ha sido el primer papa latinoamericano, argentino y jesuita que nos ha hecho “saborear” de nuevo el Concilio Vaticano II. Han dicho de él que es el papa de la ternura y de los gestos, aunque sin duda nos ha deleitado con su manera de comunicar y de comunicar en profundidad.
Primer papa latinoamericano
Francisco es el primer Obispo de Roma proveniente de América Latina, un continente marcado por la pobreza, las desigualdades sociales y la lucha por los derechos humanos. Desde su elección, ha enfatizado la opción preferencial por los pobres, algo que no solo se refleja en sus palabras, sino en sus acciones y decisiones. El Papa ha centrado su pontificado en defender a los más vulnerables de la sociedad, mostrando una gran empatía por los marginados, los migrantes, los excluidos y los refugiados. Esta opción por los pobres no es simplemente un discurso, sino una invitación a vivir el Evangelio desde la justicia social, la misericordia y la solidaridad. Su visita a países como Brasil, Bolivia y Ecuador ha sido testimonio de este compromiso, y su cercanía a las realidades de los pueblos más pobres ha generado un puente entre la Iglesia y aquellos que se sienten alejados de la institución. Recordemos su primera visita a la isla de Lampedusa, auténtico grito contra la indiferencia hacia los hermanos.
Primer papa con el nombre de Francisco
El nombre Francisco, elegido por Jorge Mario Bergoglio en honor a san Francisco de Asís, tiene un profundo significado en su pontificado. Francisco de Asís es conocido por su amor a la pobreza, la naturaleza y su lucha por la paz. El papa Francisco ha querido que su ministerio petrino sea un reflejo de estos valores. La pobreza, entendida no solo como una opción personal, sino como un compromiso pastoral con los pobres y la creación, ha sido una piedra angular de su mensaje.
Primer papa jesuita
Francisco ha sido, además, el primer papa jesuita, lo que implica una fuerte impronta espiritual y teológica marcada por el discernimiento. Los jesuitas, conocidos por su énfasis en la reflexión y la formación intelectual, buscan siempre una aproximación profunda al misterio de la fe. El papa ha adoptado este estilo, promoviendo un enfoque que valora la reflexión, la toma de decisiones conforme a la oración, el diálogo y la escucha de la voz de Dios. El discernimiento, una característica fundamental de la espiritualidad jesuita, se ha convertido en una de las marcas de su pontificado. En sus intervenciones, el Papa subraya la importancia de “discernir los signos de los tiempos”, es decir, de comprender los desafíos del mundo contemporáneo con una mirada espiritual que respeta tanto la tradición como las necesidades del presente.
El sello de la sinodalidad
Uno de los aspectos más destacables del pontificado de Francisco ha sido su impulso por recuperar los principios del Concilio Vaticano II, especialmente en lo relacionado con la sinodalidad. Francisco, con su estilo inclusivo y pastoral, ha trabajado por revitalizar el espíritu conciliar, haciendo hincapié en la participación activa de todos los miembros de la Iglesia en la toma de decisiones, y en una escucha mutua dentro del Pueblo de Dios. La sinodalidad, un modo de ser Iglesia, ha sido uno de los puntos más destacados de su papado. En su visión, la Iglesia no puede ser un espacio de decisiones verticales y alejadas del Pueblo de Dios, sino una comunidad donde todos los bautizados participen en el discernimiento, la reflexión y el camino pastoral común.
Personalmente, me quedo con su cercanía, su capacidad de escucha y con la encíclica Dilexit nos, que conecta directamente con nuestra espiritualidad ss.cc. También tengo grabado para siempre este videomensaje que pude grabarle en el Aula Pablo VI: “A los miembros del programa Cruzando Fronteras les hago llegar mi saludo. Y anímense a cruzar fronteras como el Padre Damián, que se animó y entregó su vida cruzando fronteras. La vida del cristiano siempre es cruzar fronteras (interiores, exteriores), lo que el Señor les vaya pidiendo. Recen por mí. Lo hago por ustedes. Y no pierdan el sentido del humor”.
Gracias, Santo Padre, por ser simplemente Francisco.







