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Crónica del encuentro en torno al P. Mateo Crawley ss.cc. en Paray-le-Monial

Autor: Julio García ss.cc.

Julio García, Luis López, Benjamin Kabombo y Harold Mejorada han asistido, desde la Provincia Ibérica, al coloquio internacional celebrado en Paray-le-Monial (Francia) en torno a la figura del p. Mateo Crawley. Julio nos ofrece sus impresiones personales a la vuelta del encuentro.

Podemos  comenzar  esta  crónica  diciendo  que  para  la  mayor  parte  de  los hermanos  y  hermanas  de  la  Congregación,  dicho  sea  tal  vez  con  un  poco  de exageración,  este  hermano  peruano-chileno  de  nuestra  familia  ss.cc.  es  bastante desconocido.  A  nivel  mundial,  sin  embargo,  el  P.  Mateo  Crawley,  fundador  y apasionado promotor de la Obra de la Entronización del Sagrado Corazón de Jesús  y de la Adoración Nocturna en la Familia, es el segundo religioso perteneciente a la Congregación de los Sagrados Corazones más famoso del mundo, después de San Damián de Veuster, apóstol de los leprosos en la isla hawaiana de Molokai.

Esto explica lo que nos ocurre en torno al P. Mateo. Conocemos  lo que es “mediático” y además cercano y actual, y desconocemos aquello que “ya no es de hoy” o nos queda lejos en la distancia, como les ocurre, según suele decirse, a la gente joven de hoy para los que la historia en general y la de España en concreto empezó anteayer.

El P. Mateo nació en Arequipa (Perú), en 1875 y murió – como dice el lenguaje popular- “en olor de santidad” en Valparaíso (Chile), en mayo de 1960. Este año 2025 coincide  con  el  150  aniversario  de  su  nacimiento.  El  semanario  Vida  Nueva  lo recordaba el pasado 2 de octubre en su edición digital de la manera siguiente : “El apóstol del Corazón de Jesús, ¿a los altares?”, informando que en el Capítulo General de los Hermanos de 2024 se había dado luz verde a emprender las gestiones pertinentes en orden a abrir las causas de beatificación de  dos hermanos ss. cc.: Mateo Crawley-Boevey y Rolf Reichenbach.

Y se me pide, como participante en este Coloquio internacional, junto con el P. Luis López, por parte de la Provincia Ibérica, hacer una sencilla crónica de este encuentro de hermanos y hermanas que, convocado por el Gobierno General de los hermanos,  acaba  de  tener  lugar en Paray-le  Monial  del 14  al  16 de  este mes de noviembre de 2025.

No voy a contar la vida del padre Mateo, es algo accesible en bastantes páginas de internet, pero sí hacer notar que es algo que debe ser tarea de cada uno de los hermanos  “beber  en  el  propio  pozo”,  volver  a  las  fuentes  de nuestro  carisma,  y conocer más a aquellos hermanos que han dejado una huella más honda en la historia de nuestra Congregación. Nunca puede amarse lo que no se conoce gran cosa, o incluso se desconoce.

¿Quiénes han  participado?  Cerca  de  40  entre  hermanos  y  hermanas  de  la  Congregación, además de algunas otras personas, religiosas, familias y seglares. Polonia, España, Alemania,  Francia,  Irlanda,  República  Democrática  del  Congo,  Filipinas,  Estados Unidos, Méjico, India y Perú. Más de la mitad de los miembros de ambos Gobiernos Generales  y  hermanos  y  hermanas  procedentes  de  diversos  países  donde  está implantada la Congregación.  Para Luis y para mí, gran parte de los participantes en el Coloquio nos eran hermanos y hermanas conocidos/as.

La  iglesia  que  le  era  más  querida  al  Padre  Mateo  es  la  llamada  “Capilla  de  las Apariciones”     de     Paray-le     Monial    (Francia),     donde     tuvieron     lugar     las apariciones/revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (el papa Francisco en su última encíclica “Dilexit nos” de hace un par de años dedica varios párrafos a comentarlas). ¿Por qué ese lugar era tan querido para el Padre Mateo?  Porque  allí  encontró  la  recuperación  de  la  salud,  cuando  al  encontrarse enfermo (1907), tras sus desvelos apostólicos con ocasión del terremoto que redujo a la ciudad de Valparaíso a escombros, se le envía a cuidarse y reponerse a Francia, y el 24 de agosto de 2007, mientras rezaba en la Capilla de las Apariciones, en Paray, se siente como nuevo y con todas sus fuerzas y ve claramente su nueva (¿?) misión (ya intuida dentro de la Congregación, en sus primeros años de vida pastoral en Chile): ganar el mundo entero para el Sagrado Corazón a través de la entronización en familias  individuales  y  en  grupos  sociales.  Por  eso,  el  encuentro/coloquio  ha tenido lugar allí, en Paray-le Monial.

¿De qué se habló, o mejor dicho, de qué hablaron los ponentes a lo largo de ese día  y  medio  de  encuentro?  No  veo  tan  necesario  ofrecer  un  acercamiento  al contenido de las ponencias presentadas en  este Coloquio internacional en torno al P. Mateo. Habrá ocasión de hacerlo más adelante, no hay prisa. Para quien lo desee ya puede encontrar el resumen publicado en la página web de la revista Ecclesia, o buscar información más detallada sobre ese punto. en la página digital de la Congregación.

Lo que sí voy a  contar ahora es algo de la experiencia vivida en  este encuentro  en  torno  al  Padre  Mateo,  ofrecer  algunas  impresiones  que  han impactado más en mi interior. A manera de feed-back, tras lo escuchado y vivido, ofrezco algunas de esas impresiones personales, impresiones que naturalmente tienen algo de provisional y desde luego opinable. (Yo no estuve, en el último capítulo general de la Congregación, de donde parte la iniciativa de promover la beatificación del Padre Mateo).

Una primera impresión en el acercamiento a la figura de este hermano al que el papa Pío XI llamó “apóstol mundial del Corazón de Jesús” es la comprobación de que lo teníamos “olvidado”.  De camino hacia Paray leí en internet un artículo escrito en 2019 por uno de los que iba a ser uno de los ponentes en el Coloquio, y se me grabó el título: “El olvidado promotor de la Entronización del Corazón de Jesús: el padre Mateo Crawley-Boevey”. Su autor, Miguel Ángel Dionisio Vivas, sacerdote de la Archidiócesis de Toledo y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, fue uno de los invitados a participar en el Coloquio. La palabra que me llamó la atención fue la de “olvidado”. El artículo comenzaba así: “En la convulsa España de finales de la segunda década del siglo XX, un país marcado por una profunda crisis que afectaba al sistema político de la Restauración, tuvo lugar un acto que pretendía reafirmar el carácter católico de la nación, carácter puesto en duda e incluso atacado fuertemente por amplios sectores de la sociedad española, que veían en la Iglesia católica uno de los principales  obstáculos  para  la  modernización  del  país,  …  Sin  embargo,  para  los católicos españoles, dicho acto, la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, suponía encauzar la vía nacional por unos senderos de los que no debía haber tenido apartado”. Al P. Mateo, apóstol como la copa de un pino, le tocó un momento histórico  y  fue  creador  apasionado  de  las  herramientas  para  hacer  frente  a  la “descristianización” de entonces, …. Pero para salir hoy al encuentro y dar respuesta a las  necesidades,  en  parte  las  mismas,  todo  lo  que  deriva  en  negativo  de  la modernidad, y en parte nuevas, la sociedad del vacío, del cansancio, de la falta de esperanza de hoy, las herramientas con las que salir al encuentro de lo de hoy no pueden ser la repetición de aquellas.

La segunda impresión enlaza con lo que acabo de decir y con lo que sugería Fernando Cordero en su ponencia ya casi al final del Coloquio y que puede verse ya en la página web de la Congregación. Explicando convergencias y diferencias entre lo que  es  el  mensaje  del  Padre  Mateo  y  lo  que  el  papa  Francisco  dice  sobre  la espiritualidad del Corazón de Jesús en su última encíclica, la Dilexit nos, Fernando se atreve a sugerir que el futuro de la obra del Padre Mateo no está en la repetición de sus fórmulas tal cual, pero sí en tener creatividad para recoger la inspiración de fondo que encerraban.

La tercera impresión, tal vez la más gratificante por lo que revalida la calidad evangélica de nuestro carisma ss.cc., es algo que en las diversas ponencias iba clarificándose más y más: que el Padre Mateo no era un francotirador, alguien que va por su cuenta y hace lo que se le ocurre, sino que nuestro carisma ss.cc., del que se empapó en sus años de formación y primeros años ya sacerdote en Valparaíso , aparece como inspirador primero de la aventura misionera del padre Mateo, aunque sus experiencias en Paray enriqueciesen y fortaleciesen esa inspiración primera ss. cc.

Y junto a todo ello, el Coloquio en torno al Padre Mateo en Paray, aún teniendo una brevedad excesiva (téngase en cuenta que hubo otros momentos aparte de las ponencias, especialmente los momentos celebrativos – la eucaristía, una adoración, …) me producía la sensación de estar escuchando hablar de algo que en   cierto grado forma parte y conocí en mis primeros veinticinco años de vida y recordar una vez más que no hace falta mucho esfuerzo para encontrarse con “aquello de entonces” en el paisaje de muchas ciudades españolas y de otros países, porque ha quedado como parte de  la fisonomía del entorno de muchos lugares conocidos. De esa época más o menos son y fruto de aquel ambiente son, y siempre en torno al Corazón de Jesús: aquí, en Sevilla, a la vista desde el Colegio, el monumento al Sagrado Corazón en San Juan de Aznalfarache; o cuando uno llega en AVE a Madrid, el Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles; o si se mueve por París, el gran espacio elevado de Montmartre.

Y podría seguir …

Podría seguir, pero como una primera entrega, vale.