Evangelio Joven, Jóvenes SS.CC., PJV

Comentario al Evangelio Joven del 20 de abril de 2025, Domingo de Resurrección

Autor: Pedro Gordillo ss.cc.

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1-9):

EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Esperanza

Acabamos de venir del Viernes Santo y estas semanas hemos visto muertes por saltarse la tregua en la franja de Gaza, una nueva guerra que se está desarrollando en Congo y la invasión de Ucrania sigue cobrándose además de vidas físicas, miles de vidas rotas por la desesperación y la soledad y cada uno además viene de sus propios viernes santos con sus cruces particulares que no son pocas: paro, enfermedad, soledad, distancias en relaciones…

No parece que esta Pascua nos invite a ser muy alegres… Pero yo creo que aquí está la clave de la Pascua: que no necesita olvidar el Viernes Santo. O, dicho de otro modo, no creo que la Pascua sea simplemente un “estado de ánimo”. Alguno puede decirse: “me tengo que sentir bien porque Jesús ha Resucitado y hemos encendido una velita en la iglesia”. Pues no. Esto ya les pasó a los Discípulos: “si no lo veo no lo creo”.

La Resurrección, con perdón, no es “cómo yo me siento” La felicidad pascual no es sentirse alegre porque toca.

Me parece que la Resurrección tiene que ver más que nada con lo que le sucedió en Jesús y lo que ocurrió aquella mañana de Pascua. Es decir, con lo que Dios hizo con Jesús: que Dios estaba con él y está con nosotros en nuestros viernes santos. Eso es lo más grande: que no nos deja.

Si creemos que Dios estuvo con Jesús y que está con nosotros lo que cambia no es que la vida va a ser más fácil o con menos conflictos.  Lo que cambia es que todo lo vivimos desde la esperanza. Y os tengo que decir que eso lo cambia absolutamente todo. Esto hará que todo lo veamos de otra manera. Y si la esperanza que brota de la Resurrección se va haciendo fuerte en nosotros, como se hizo fuerte en María Magdalena, Pedro, Tomás… entonces podéis felicitaros la Pascua porque toda vuestra vida se trasformará en alegría.

Feliz Pascua a todos.