Voluntarias ss.cc. en Chile Redacción Sagrados Corazones

Lidia y Alicia son dos jóvenes de Torrelavega que han decidido, en las circunstancias actuales de pandemia que estamos viviendo, ir a Chile a realizar un voluntariado internacional.

Desde la provincia chilena ss.cc. han publicado una entrevista a las chicas para conocer por qué han acudido allí y cómo van a desempeñar su voluntariado. La reproducimos a continuación. Y también podéis leerla directamente en el siguiente enlace: Entrevista a Alicia y Lidia en la web SSCC Chile

«Nosotras hemos venido a dar nuestro 100% de nuestra vida a lo que haga falta»


La profesora básica y nutricionista de profesión, oriundas de la ciudad Torrelavega, nos narran sus expectativas, sueños y sus primeros días en nuestro país. Durante todo el primer semestre estarán en la ciudad de La Unión, desempeñándose en diferentes tareas y talleres que requiera la comunidad. Con una alegría y energía que transmiten en cada palabra, aseguran que tienen “los brazos y corazones abiertos para todo el país”.

¿Cómo se gestionó el voluntariado para venir acá a Chile?

Lidia (22 años): Esto no son unas vacaciones, es una mudanza. No es decir «me voy dos semanas a Chile». Acá es más complicado todo, pero venimos con la misma responsabilidad y no nos olvidamos que estamos en una pandemia. Nosotras siempre lo hablamos, el destino nos daba igual, porque la función que queremos desempeñar aquí es la que nos toque. No venimos pensando que cada una tiene que hacer cursos o talleres en sus respectivas áreas, sino que venimos a lo que se necesite y somos a todo terreno.

Y el voluntariado se gestionó con nuestra provincia, agradecemos profundamente a nuestro párroco Eduardo de Haza, porque lo gestionaron lo más rápido posible y al final nosotras no estábamos conscientes de todos los pasos que había que seguir para llegar hasta aquí.

Luego empezamos a hablar con Nicolás Viel ss.cc., que para nosotros fue como un ángel caído del cielo en todo este proceso y nos dijo que no sabía cómo y cuándo, pero de que íbamos a venir a Chile, íbamos a llegar.

Esto nunca fue un capricho, a pesar de la pandemia y el tiempo, nunca perdimos las esperanzas y las ganas. Significaba que ya era una necesidad dentro de nuestros corazones que nos llamaba a marcharnos para ayudar a los demás.

¿Con qué sueños y expectativas vienen para acá?

Alicia (25 años): Yo soy una persona muy organizada, por lo tanto he investigado mucho sobre el pueblo y la zona sur de Chile.  Y también viendo cómo puedo gestionar mi profesión en ciertos grupos más vulnerables, entonces vengo con las expectativas altas.

Tengo muchas ideas, ganas de hacer cosas que realmente no debería tener, porque todavía no sé qué función voy a desempeñar y en que voy a trabajar en la comunidad. Pero si una le pones ganas y fuerza todo va a salir bien. No sé si como yo lo tengo pensado, pero saldrá bien.

Lidia: Yo soy lo opuesto. Mi cabeza es desordenada, entonces siempre intento no crear expectativas y cuando me hago expectativas intento ponerme en lo peor. Soy muy positiva y negativa, porque siempre pienso que cuando te pones en lo peor, si pasa algo malo ya lo tendrás en la cabeza y si pasa algo bueno te va a sorprender el doble y te va a gratificar muchísimo. Entonces hay que fluir.

Una vez aquí, ya somos conformistas y decir que hemos llegado hasta aquí y lo que venga, lo que tenga que pasar. Es una cosa de destino. Esperamos que encajemos, sepamos sobrellevarlo y que cada una desempeñe su función, sea cual sea.

¿De dónde viene esa energía de ayudar a los demás?

Alicia: Lo bueno que tenemos es que somos unas personas muy curiosas y con la mente muy abierta en todo tipo de temas y con ganas de aprender, y empaparnos de todo lo que nos rodea. Por lo tanto, acompañada de nuestra fe, que en los últimos años se ha reforzado y crecido mucho, esas energías y ganas de  cambiar un poco la fe de los jóvenes, porque nosotras en un momento nos enfadamos muchísimo y decíamos que esta no es la iglesia que nos representaba.

Y cuando las cosas se quieren cambiar, hay que cambiarlas desde adentro. Entonces hemos cogido toda esa energía que nos caracterizaba a las dos, nos hemos unido y vamos  intentar focalizar nuestras ganas para realizar un camino del servicio.

Lidia: Yo creo que también una parte muy importante de la energía que estamos volcando en esto, es que desde el primer momento todo lo que hemos dado, lo hemos recibido de nuevo. Hay un feedback constante, porque cuando uno hace las cosas con ganas y con tanto cariño, recibes a cambio lo mismo. Esa energía crece aún más y además eso es lo  que realmente nos caracteriza. La energía y fuerza que ponemos en las cosas que nos interesa.

¿Qué iglesia esperan encontrarse en Chile?

Alicia: Muy familiar, cercana, no espero encontrarme con las típicas señoras de misa que religiosamente van todos los domingos a misa. Espero encontrar gente familiar, muy hogareña, como una unidad familiar. Yo siempre dije que la iglesia tiene dos definiciones; una es la Iglesia como institución y la otra es la Iglesia como comunidad. Entonces yo creo que a medida que te vas adentrando en el campo, en todo esto, vas encontrando como una unidad más real, sin apariencias, como pura.

¿De dónde nació su fe?

Lidia: Yo soy una persona muy reflexiva y necesitaba un sentido a la vida y un porqué estamos aquí. Esa fue la primera vez que empecé a intentar a empaparme de la fe, de un poco de la historia de la religión católica, pero fue fallido porque era muy joven. En España hay mucha confrontación entre los jóvenes y la Iglesia. Lo raro es encontrarte a una persona menor de 50 años creyente. Ni siquiera te digo practicante, sino que creyente.

Alicia: En España la gente «rara» es la que cree. Hace 50 años en España era todo lo contrario. Tú eras creyente, católico y los que deciden no serlo eran los raros, los que están fuera de la norma y ahora es totalmente lo contrario. Entonces, no es un camino fácil tener 20 años en una ciudad pequeña en la que apenas hay comunidad de jóvenes e intentar seguir el camino de la fe. Pero también hay que decir que SSCC siempre nos lo han puesto muy fácil.

Luego para ser profesora de religión, tuve que estudiar mucho sobre Jesús, sobre la Iglesia, biblia cosa que yo nunca había hecho. Y me di cuenta que era un camino que me apetecía seguir. Entonces yo creo que me estoy iniciando en el camino de la fe ahora. Y que este viaje y experiencia me va a servir mucho.

¿Hasta dónde están dispuestas a poner los pies en la tierra por los demás?

Lidia: Este es el comienzo. Es el primer paso de todo lo que se puede venir después, creo que esto a nivel de comunidad de Torrelavega puede salir proyectos bonitos desde aquí, en Chile. Esta experiencia sirve para que los jóvenes pueden encontrar un acompañamiento, porque no es lo mismo ver a un hermano de la Congregación que se va a la misión a Filipinas, que ver a dos chavales de 22 y 25 años que de repente se les ha pisado un cable, y han aparecido en Santiago de Chile. Entonces yo te diría que este voluntariado, cuando volvamos puede ser apoteósico la verdad.

Alicia: De momento tampoco queremos crearnos expectativas sobre cuál va a ser nuestro futuro en el hecho de servir a los demás. Sabemos que aquí hemos venido a dar nuestra vida entera, porque sino no nos hubiéramos ido de casa dejando a nuestras familias, trabajo, entre otras cosas. Por lo tanto, nosotras hemos venido a dar nuestro 100% de nuestra vida a lo que haga falta.

Después obviamente creemos que compaginaremos una vida más cotidiana con nuestro trabajos, pero esta parte y espinita que siempre tuvimos no se va a cerrar cuando nos despidamos de Chile en julio. Y que nuestra comunidad o incluso en nuestro país, haremos todo lo que podamos hasta los límites. Hasta donde nos dejen llegar.

¿Qué mensaje les dejan a la comunidad sscc?

Alicia: Primero que todo es dar gracias. Dar gracias por el recibimiento, calor humano que hemos sentido de toda la comunidad de la provincia Chile-Argentina. Y nosotras ahora mismo nos sentimos con la responsabilidad de responder a las expectativas que se han creado hacia nosotras y queremos estar a la altura.

Les pedimos mucha paciencia porque somos dos «terremotos» llegadas desde España y decirles a la gente que tenemos los brazos y corazones abiertos para todo el país.

Lidia: Y es bonito, porque la incertidumbre que estamos despertando en la comunidad chilena, es exactamente la misma incertidumbre que tenemos nosotras hacia todo lo que hay aquí. Entonces se puede crear un vínculo muy gratificante.

Para seguir las actividades de Alicia y Lidia, síguelas en su cuenta de Instagram, haz click aquí para ir a su perfil.

Sagrados Corazones
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