Viaje al Sur

Al inicio de curso os recomendamos la lectura del libro: “Viaje al Sur” (editorial Reinado Social), de Mónica Fuster Tozer, religiosa de los Sagrados Corazones y doctora en medicina. Actualmente vive en el barrio de Aluche, en Madrid, donde trabaja como médica de familia y psicoterapeuta. Mónica narra dos experiencias internacionales que ha vivido intensamente, de cinco meses en Honduras (tras el Huracán Mitch) y de dos años en India.

Un pequeño botón de muestra del libro lo tomamos del prólogo que hace Fernando Ábalos ss.cc.:

Viaje al Sur es un relato femenino como el agua, de una monja-médica. Cuando el agua cae sobre las rocas, la roca desaparece; antes o después se convierte en arena. Es sólo una cuestión de tiempo. En el primer contacto del agua con la roca, la roca es tan fuerte y el agua tan suave, que lógicamente nunca puedes imaginar que un día el agua destruirá la roca, que se disolverá en arena y el agua seguirá estando allí. Es la fuerza de lo femenino. Todas las grandes cualidades son femeninas: amor, compasión, solidaridad, confianza, gratitud, amabilidad… Es sólo una cuestión de tiempo. Mónica sabe que, tanto en Honduras como en la India, pisa casi siempre sobre roca y que la realidad es el primer muro de cualquier proyecto, pero con “miles de golpes de agua se hacen los cantos del río”. Y las rocas se van convirtiendo en arena.

Algunas “rocas” de Honduras: “Aquí la vida vale muy poco. La semana pasada mataron a cuatro personas en su carro, ametrallándolas y quemándolas por un asunto de narcotráfico”. “Dos hombres se mataron por la propiedad de una gallina”. “Pascual me contó el otro día cómo balearon a su hijo”. “No hace mucho pude atender a mi primer macheteado. Tenía tres machetazos en los brazos, una muñeca partida en dos, con la mano colgando…”. Y más “rocas” en India: “Al fondo del pasillo del hospital NRS, en un recodo oscuro, había dos mujeres desnudas, tan sólo con un trapo sucio encima, despeinadas y abandonadas. Los orines y las heces estaban por el suelo. Les dejamos el agua y unas somosas (empanadillas). En el otro rincón había dos hombres, les subían cucarachas por entre los dedos, en el suelo había basura y ratas. Uno de ellos, que no tenía brazo, tenía un palo de unos quince centímetros a la altura del codo. Era el hueso del radio, podrido. Salía de un muñón”.

El libro está escrito con un estilo sencillo y personal, que cala hondamente, porque Mónica vivió en estos dos países unas experiencias imborrables. Esta hermana escribe muy bien y transmite su implicación en medio de los más pobres. Además, el texto rezuma la simpatía de su autora. Es un gusto ver reír a Mónica. Parece que su sonrisa aparece también en su libro, como no podía ser menos.

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Redacción


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