«¡Venga tu Reino a nuestro mundo!»

Comentario al Evangelio de la Solemnidad de Cristo Rey, a cargo de Miguel Díaz Sada ss.cc.

Celebrar la fiesta de Cristo Rey no significa atribuir a Jesús títulos nobiliarios que desfiguran su rostro – el que vieron sus contemporáneos y quedó recogido en los evangelios – y que tanto le distancian de sus preferidos: los pobres y los que sufren. Celebrar la fiesta de Cristo Rey no es añorar un pasado de cristiandad en que la iglesia, bajo la bandera de Cristo Rey, tenía más poder social y político.

Siguiendo el evangelio de Juan, hoy aclamamos a Jesús Rey, coronado de espinas y glorificado en su trono: la Cruz. Así es Rey: dando su vida y dándonos vida. De su costado abierto – del corazón de nuestro Rey y Señor- brota el Espíritu que nos inspira a todos sus seguidores. Es el espíritu de las bienaventuranzas, el espíritu del buen samaritano, el espíritu de perdón. El Espíritu que invita a todos los discípulos a pasar la vida haciendo el bien como su Señor y Maestro. Este es nuestro Rey.

Pilatos pregunta a Jesús: “¿eres tú el rey de los judíos?”. Jesús responde: “Tú lo dices ‘soy rey’… pero mi reino no es de este mundo”. ¿De qué mundo y de qué reino habla Jesús? Jesús es rey, pero no al estilo ni con las armas de este mundo: no se impone ni avasalla, no aplasta ni domina, no lucha por el poder ni busca dinero. Jesús es rey en cuanto esclavo y servidor de todos.

Jesús quiere y desea ardientemente que su reino, el reino del Padre, el reino de justicia, de amor y de paz, sea una realidad visible en nuestra iglesia y en nuestra sociedad. Para ello hay que luchar con sus mismas armas: defensa del pobre, perdón, servicio gratuito y generoso, confianza ilimitada en Dios. A sus discípulos – a nosotros – no nos declara sus defensores ni sus legionarios. No nos envía a disputar, combatir y derrotar a sus adversarios. Quiere que seamos recuerdo y memoria de la misma Buena Noticia que El vivió y que, más con el testimonio que con la palabra, seamos levadura que transforme el mundo en reino de Dios. Venga tu Reino: que llegue a nuestros corazones, a nuestras familias, a nuestras comunidades y a nuestro mundo.

“Ven, Señor, Jesús”

Avatar
Redacción


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies