Un café con Alicia y Lidia Revista 21

Estas dos jóvenes cántabras se han lanzado a vivir una experiencia de voluntariado internacional en plena pandemia. A Alicia le encanta el té rojo con hielo. Lidia nos confiesa estupefacta que ha tardado dos meses en encontrar café en Chile, porque allí lo toman soluble. Le gusta beberlo con leche y siempre con hielo.

Chicas, ¿qué hacéis en Chile en plena pandemia?
Siempre nos habíamos planteado hacer un voluntariado, pero en nuestra vida tranquila lo vas posponiendo. Pero llegó la pandemia y nos paró en seco. Ahí nos dimos cuenta de que era el momento. El superior provincial de los SS.CC., Aurelio Cayón, nos propuso venir a ayudar a Chile, que también es un lugar necesitado. Esta oportunidad solo pasa una vez en la vida y había que aprovecharla.

¿De dónde os nace la vocación de servicio?
En estos últimos años hemos trabajado mucho nuestra fe y hemos tenido muchas dudas, pero siempre queríamos dar un paso más. También nos enfadaba la injusticia social, pero siempre desde el otro lado del muro y las cosas hay que cambiarlas desde dentro, no desde el sofá de tu casa. Aunque nos sentíamos completas, una parte de nosotras no estábamos compartiéndola al 100% y sabíamos que ni la pandemia iba a pararnos.

¿Qué os encontrasteis al llegar a La Unión?
Nos dimos un fuerte golpe de realidad cuando llegamos. Vienes a un país que consideras desarrollado y cuando llegas te da cuenta que no es así. Al llegar fuimos conscientes de la situación tan precaria de la educación y la sanidad, las altas tasas de alcoholemia, y cómo el abuso sexual y el maltrato intrafamiliar están a la orden del día. Nunca pensamos que en una ciudad civilizada pudiesen encontrarse casos tan extremos de desamparo. Aunque por otro lado nos sorprendimos y somos privilegiadas al vivir este momento en el que el país está despertando, después del estallido social y tras una dictadura. Es un país que quiere cambiar las cosas. La solidaridad vivida en plenitud es lo que más nos está sorprendiendo. Y aunque llevamos 6 semanas en fase 1 (confinamiento domiciliario) por la situación de la pandemia, sabemos que ya estamos recibiendo más de lo que nosotras estamos entregando.

¿Cómo es la Iglesia chilena?
Nos hemos enamorado de esta Iglesia tan pura y humilde. La Iglesia chilena está constantemente cerca de los más pobres. Es abrumador, aunque todavía ni siquiera hemos vivido una eucaristía, por la pandemia. Sabíamos que nuestra fe era grande, pero teníamos demasiadas incertidumbres sobre la Iglesia, ahora constatamos que nos representa, esta Iglesia sí, la del servicio y la de los pobres. En España parece que se nos está olvidando que de verdad existe una iglesia acogedora, abierta y de servicio, pero los jóvenes podemos recuperar esto.

Un deseo para Chile…
Que siga despertando, que no pare… que todo lo que venga sean cosas buenas y cosas nuevas.

 

Sagrados Corazones
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