Testimonio del Campo de trabajo I de Regina Mundi

Paco Pepe, un joven de Málaga que estuvo en el primer campo de trabajo de Regina Mundi, en S. Juan de Aznalfarache (Sevilla), nos ofrece su testimonio.

Dar un testimonio de mi experiencia vivida en Regina Mundi no es nada fácil.

Comenzaré diciendo que para mi sin ninguna duda ha sido un lugar de encuentro con Dios, donde se le puede encontrar en las hermanas, acogidos…

Me sorprendió desde el primer día con la hospitalidad que me trataron, tan amables, simpáticos, felices de ver como llegábamos un grupo de chicos jóvenes a echar una mano y a hacer que pasen diez días en un ambiente que salía de lo normal.

En un principio tenía un poco de “miedo” o más bien respeto por los acogidos, por no saber como tratarlos, como cuidarlos, como hablarles, como mirarlos, pero de inmediato, al día siguiente gracias a la confianza que sentí por parte de los acogidos y también de los coordinadores del campo de trabajo pues dejé mis miedos y escrúpulos a un lado y simplemente fui tal y como soy. Los traté como si no tuviesen ningún tipo de problema, desde la normalidad, incluso haciendo bromas sobre cosas que les podrían haber molestado, pero pude comprobar que no, sino que ser reían incluso de la realidad.

No me dejará de sorprender nunca la felicidad que se respira en esta maravillosa casa de Dios, ver a los acogidos felices, viviendo con tan poco, con lo que la providencia ponía en sus manos era maravilloso y fue una de las cosas con las que yo personalmente me quedo de todo el campo de trabajo, creo que te hace valorar todo lo que tienes, cada céntimo, cada plato de comida que nos atrevemos a rechazar muchas veces, cada día en el que miramos alrededor y tenemos a una familia, un grupo de amigos y personas que no te miran raro ni mal.

De Regina me quedo con un millón de cosas y con una gran experiencia de Dios. Me quedo con ese millón de sonrisas que Dios me ha regalado por parte de los acogidos, con ese cariño con el que se me trato a mi y a todo el grupo de voluntarios que fuimos, con esas ganas de vivir que mostraban los acogidos que a veces nos preguntamos si nosotros podríamos vivir así, me quedó con todo ese amor que se respira y se siente en la casa, con ese ambiente tan familiar que ni yo mismo puedo tener en mi propia casa.

Quiero también hacer una mención especial a las hermanas, que con tanto amor y cariño me han tratado, que con su servicio te hacen ver las maravillas del Señor. Quiero darles las gracias por haberme acompañado en esta experiencia de amor tan bonita porque sin ellas, Regina Mundi no funcionaría tal y como funciona de bien.

Mencionar también a los coordinadores del campo de trabajo, Bea con su gran alegría ha demostrado que lleva mucho amor para dar a los demás, siempre tan amable y cariñosa conmigo y Fernando que para mi ha sido un ejemplo de sacrificio y entrega, un reflejo de la imagen de Jesús, ha sido un punto de apoyo muy grande para mi en Regina en el que me he fijado a la hora de trabajar para aprender.

Por último y creo que lo más importante, quiero agradecer a Dios por ponerme en ese campo de trabajo, por haber querido que me encuentre con Él, porque gracias al Señor he tenido fuerzas todos los días, me ha quitado el cansancio, en el propio cansancio he visto y sentido el descanso, he sentido como ha sido Dios el que me ha cogido de la mano y me ha puesto a trabajar, sólo tengo palabras de agradecimientos.

En conclusión, desde mi experiencia vivida en Regina Mundi puedo decir que es una gran familia, donde se respira felicidad y amor, donde el encuentro con el Señor puede llegar en cualquier momento y donde sin Él no es posible durar ni dos días. Gracias Señor por Regina Mundi.

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Redacción


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