Sobre el proceso diocesano de la Buena Madre

A continuación podéis leer la carta que la superiora general, Rosa Mª Ferreiro ss.cc., ha dirigido a las hermanas con motivo de la finalización del proceso diocesano de la Buena Madre, Fundadora de la Congregación.

Muy queridas hermanas:

Me pongo en contacto con vosotras para comunicaros con gozo que hace unos días el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las causas de los Santos ha informado a nuestro hermano Alfred Bell, postulador de la causa de canonización de la Buena Madre, que finalizado el examen del proceso diocesano llevado a cabo en París sobre la vida, virtudes y fama de santidad de la sierva de Dios Henriette Aymer de la Chevalerie, no se ha encontrado nada en contra y por tanto con fecha 15 de octubre de 2011 otorga el “documento de validez” que autoriza al postulador a continuar el proceso de canonización.

Los pasos a dar son los siguientes: El postulador, Alfred Bell ss.cc. tiene que solicitar al Cardenal Prefecto que nombre un ‘Relator’.El ‘Relator’ que nombre el Cardenal, será la persona que dirija y acompañe el trabajo que realice la persona a la que el postulador encargue de elaborar la ‘positio’.

La ‘positio’ es una investigación que consta de un perfil biográfico de la sierva de Dios, en este caso nuestra Buena Madre, una justificación de la importancia de esta causa y de su actualidad, y un estudio pormenorizado de las virtudes de la sierva de Dios.

Alfred Bell, con fecha 7 de noviembre ha solicitado al Cardenal que nombre un Relator, a ser posible de lengua francesa, y a propuesta nuestra – hermanas del gobierno general – , ha presentado como colaboradora suya para la elaboración de la positio a nuestra hermana Jeanne Cadiou ss.cc.

Una vez que esté nombrado el Relator, Jeanne tendrá que empezar a trabajar bajo su dirección, lo cual implica tener con él dos o tres encuentros en el año para recibir sus orientaciones e ir dándole cuenta del trabajo que ella vaya realizando.

Todas estas ‘disposiciones legales’, están en marcha como queda dicho pero para que el proceso avance, junto a la investigación histórica sobre de la figura de la Buena Madre, es necesario demostrar que su fama de santidad ha llegado hasta hoy, que su vida y virtudes son para nosotras una fuente de inspiración y que recurrimos a ella confiando en su intercesión ante Dios.

Si el primer trabajo lo tienen que realizar ‘los expertos’ el segundo es tarea de cada una de nosotras. De manera especial, quiero hacer una llamada a todas las hermanas y comunidades que tienen medios para dar a conocer la figura de la Buena Madre a través de sus actividades pastorales en colegios, escuelas, parroquias, etc. Si creemos que por su mediación el Espíritu regaló a nuestro mundo un carisma que sigue siendo necesario para el corazón de Dios, nos valdrá la pena darlo a conocer y no dejar que se pierda.

Junto con lo anteriormente dicho, es requisito indispensable para la beatificación obtener un milagro por intercesión de la sierva de Dios. Aquí es donde el dar a conocer a la Buena Madre y recurrir a su intercesión es fundamental.

Hoy quiero aprovechar la recepción de este documento de la Congregación para las causas de los Santos para invitaros a todas a superar lo anecdótico y profundizar en el conocimiento interior de nuestra Buena Madre, contemplar el movimiento del Espíritu que habitaba en ella y que la llevó a tomar opciones en favor de la reconstrucción de su país educando a las niñas pobres en los valores de la fe cristiana. Sabemos que su generosidad no tuvo límites y que fueron muchas y muy diversas las formas en que se solidarizó con el sufrimiento de los que lo habían perdido todo.

Que ese mismo Espíritu, que la iba trabajando en sus horas de adoración y la llevaba a tratar con las personas necesitadas para socorrerlas, nos dinamice también a nosotras y nos haga estar atentas a las necesidades de las personas de nuestro tiempo, en especial las más urgentes.

Una vez más profundicemos en esta comunicación de la Buena Madre al Buen Padre, tratando de descubrir qué mensaje pueden tener para nosotros hoy estas palabras dichas por ella con tanta convicción:

«El Señor quiere una orden que esté destinada a adorar su Corazón, a reparar los ultrajes que recibe, que entre en el dolor interior de ese corazón, que reproduzca las cuatro edades de su vida. … Él quiere que se entre en la crucifixión interior de su Corazón… Nuestra Congregación… ha llegado a ser una necesidad para el Corazón de Dios…». (3 febrero 1802)

Que nos preparemos a celebrar la fiesta de la Buena Madre, no un año más sino un año nuevo, abiertas a la novedad que el Espíritu, en el contexto de la preparación de un capítulo general, quiera ofrecer a nuestro mundo a través de nosotras.

Siempre unida en el Amor de los Sagrados Corazones,

Rosa María Ferreiro ss.cc.

Superiora general

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Redacción


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