Semblanza del P. Fabián Pérez del Valle ss.cc.

En la misa corpore in sepulto del P. Fabián Pérez del Valle ss.cc., el P. Juan Manuel de Mula ss.cc. leyó la siguiente semblanza sobre él. Quede en este tiempo navideño como homenaje hacia su persona y su legado.

“Señora de la Esperanza, ten piedad de mí”

Ha llegado a mis oídos, querido Padre Fabián, que el pasado jueves cuando la Virgen de la Esperanza (Macarena, por supuesto) bajaba de su cielo para pisar el suelo de Sevilla a fin de dejarse besar las manos por sus hijos… que dicen que llegó con un recado que dar… Que en el cielo este año, con tanta crisis, tantas peticiones que atender, tantas oraciones que escuchar…, estaban muy atrasados en el montaje del Belén y que buscaban a algún experto que pudiera y quisiera ayudar. Ahora sabemos bien los que aquí nos encontramos que usted se dio prisa en responder y ofrecerse voluntario para ayudar en tan dulce tarea.

La pena, Carmina, es que este año que tu amado hermano vuelve a montar belenes tú no le vas a poder ayudar. Mira que pesaban los maderos, caballetes, tablones, piezas de escayola, latas de pintura, herramientas… todo lo que le ayudábamos a transportar. Justo ahora que pesan tan poco, no le podemos ayudar.

De mis treinta y cinco años de vida religiosa, casi veinte me ha tocado en suerte vivirlos con usted, Padre Fabián, como formando, súbdito, superior, provincial pero… siempre hermano. Con Julio empezábamos juntos la aventura de construir la Parroquia de los Sagrados Corazones de Sevilla. Como mi formador en el momento de la ordenación tuvo a bien leerme su informe sobre mí: “te lo leo para que corrijas o añadas lo que creas conveniente”, me dijo. Gesto galante el suyo que he procurado repetir siempre que me ha tocado a mí hacer informes parecidos. Le acompañamos en el dolor de la marcha de la madre o del hermano por partida doble (la que da la sangre y la que da la profesión religiosa). Nos sorprendíamos buscándolo entre la espesa niebla del humo de cigarrillos en su cuarto para una cosa u otra. En las noches de sillón junto a su cama en el hospital para la operación de colon. En el último tramo juntos en Sevilla, usted me decía: “es que se me va la cabeza”. Eso sí, tan sólo dos nombres no olvidó nunca: el de Isabel y el de su pequeña doctora… Pero, aún con la cabeza a medias entre la tierra y el cielo, no puedo sino recordarlo sentado en su sillón y sin parar de repetir machaconamente: “Señor, ten piedad de mí”.

Mis recuerdos, Padre Fabián, aún vienen de más lejos. Nos recibió cuando mis padres fueron a conocer el colegio de Sevilla, recién estrenado, donde pensaban matricularme el curso siguiente. Me acuerdo como si fuera ayer porque era la primera vez que yo veía un hábito blanco y un cine tan grande y con tantas butacas. Fue usted también quien, como Superior y Director, presidió la celebración de mi primera comunión. Esta vez era yo el que vestía de blanco. Después de varios años de ausencia le recuperamos como profesor de inglés, de historia o de historia del arte (total sabía de todo y mucho de todo), ya ese último año a caballo entre Sevilla y Roma y con cátedra y misión compartida.

Déjeme ser osado, Padre Fabián, y decirle que siempre le consideré un hombre apasionado, con pequeñas-grandes pasiones. Pasión por su tierra, por su Cantabria natal; menudo enfado traía el día en que fue a renovar por última vez (le dieron el definitivo) su carnet de identidad. La señorita funcionaria se empeñó en que no podía poner “Renedo de Piélagos” como lugar de nacimiento porque no aparecía en el ordenador, nunca se llevó usted bien con estos instrumentos del demonio, pero no cejó en su empeño hasta venirse con su definitiva partida de nacimiento en “Renedo de Piélagos – Cantabria”. Pasión por su familia, especialmente por su madre; con cuánta gracia nos decía que usted no iba de vacaciones porque Doña María, su madre, según le veía llegar se empeñaba seriamente en predicarle ejercicios espirituales y adentrarle en la simplicidad franciscana. Pero, eso sí, no faltaba nunca a la cita, a diferencia del Padre Miguel que prefería dedicarse a visitar a los amigos. Pasión por Andalucía, nunca nadie me ha hablado con más cariño y más admiración de mi propia tierra, de sus gentes, de su arte y de su saber hacer. Su admiración por ella le llevó a jugar un papel relevante en la constitución de la Viceprovincia de Andalucía (siendo su primer Viceprovincial), en la expansión de la Congregación por Andalucía y, desde el Gobierno General, en la creación de la Provincia de Andalucía, a la que se reincorporó a su vuelta de Roma.

Pero hay dos cosas ante las cuales no podía resistirse: editar revistas y construir belenes. Era capaz de echar horas y horas, olvidarse hasta de comer y, por supuesto, de dormir, si entraba en proceso creativo de revista o de belén. Por donde pasó, ya sea Miranda, Martín de los Heros, Sevilla o Cádiz, dejó insuperables revistas, calendarios escolares, programas de fiestas y belenes. Su pasión por el periodismo y la comunicación le hizo ser pionero en las publicaciones y medios de difusión al interior de la Congregación y le llevó a dotar a los Colegios de publicaciones envidiadas por propios y ajenos. En cuanto a los belenes qué vamos a añadir a los múltiples premios, reconocimientos,… Allá donde plantó una de estas sus personales obras de arte no será fácilmente olvidado.

Este año, Padre Fabián, le han invitado a colaborar en el más maravilloso y perfecto de todos los belenes del universo: el auténtico y definitivo Belén. Hágame un favor y no le dé mucho la lata al angelito que le han asignado de ayudante y, como hacía conmigo, no le insista en agacharse una y otra vez hasta el suelo para ver si se ve alguna bombilla o si ha quedado algún hueco por tapar y se ve algo de tramoya.

Nunca me atreví a llamar de tú al Padre Fabián. Permitidme que hoy me arme de valor y te diga, cuando hayas terminado ese Belén tan especial, que te han pedido: contémplalo, disfrútalo y descansa. Descansa en paz, hermano.

Avatar
Redacción


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies