«Sanya»

Columna de Dolores Aleixandre en la revista 21 de noviembre de 2012.

No es que haya querido escribir “saña” y se me haya bloqueado la tecla de la ñ: Sanya es un barrio de Tokyo y he visitado este verano la comunidad que tenemos allí. Están también los hermanos de la Madre Teresa que tienen un comedor y van por las noches con termos de té, mantas o sacos de dormir para los que duermen en la calle. Cuando sales de ese barrio, ya no hay ni rastro de alguien pidiendo limosna o con pinta de ser pobre: todos los fracasados en el trabajo, despedidos o alcoholizados van a parar a Sanya y se instalan en sus calles. Mientras las recorría, pensaba que ese sería el sueño de cualquier alcalde: tener confinadas e invisibles a todas esas personas que afean las ciudades, ahora que no se les puede aplicar la ley de vagos y maleantes.

En Tokyo no ves ni un solo papel en el suelo, ni una colilla, ni una cáscara de pipa (no he conseguido averiguar qué hacen con las basuras electrónicas, me temo que gran parte irá a parar a algún país africano): han conseguido invalidar la afirmación de Jesús de que a los pobres los tendremos siempre a mano. Lo terrible de esa invisibilidad es que deforma la mirada y la conciencia y se corre el peligro de vivir engañado, creyendo que así es el mundo en su conjunto. Como si vivieras en Disneylandia pensando que al pato Donald también te lo puedes encontrar en cualquier otro sitio.

A la vuelta, me impactan de nuevo nuestras calles llenas de gente pidiendo: Lázaro está aquí y no hay puertas cerradas que consigan ocultarlo. Es tremendo pero mejor esto que borrar las huellas y el olor de su existencia.

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Redacción


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