Santi González ss.cc.: «Los estudios de teología son un desafío» José Luis Pérez ss.cc.

Santiago González González-Alemán es un religioso de la Congregación de votos temporales. Actualmente estudia Teología en la Universidad Pontificia de Comillas y vive en la Comunidad de Martín de los Heros, en Madrid. Sus primeros pasos de vida los dio en Nápoles, y luego, ya afincado en Sevilla, conoció a la Congregación en el Colegio San José y en la Parroquia Sagrados Corazones. Como veremos en la entrevista, es un joven lleno de inquietudes que busca su lugar en el mundo en el camino de la Vida Religiosa.

Cuando eras adolescente practicaste el remo a un alto nivel, ¿qué crees que te ha aportado el deporte?

 

Hacer remo me ha aportado mucho. En primer lugar, diría que me ha aportado constancia y determinación. Solía entrenar y competir en el bote individual, barco muy exigente técnicamente, lo que hizo que tuviese que hacer acopio de estos valores.

En segundo lugar, gusto por la calma. El entrenamiento en el agua, en la naturaleza, de muchos kilómetros, hacía que uno se acostumbrase a enfocar las cosas con más tranquilidad. Me recuerda, en cierta medida, al noviciado. Tiempos largos para que se desarrollen las cosas hacen que estas se enfoquen con una paciencia fuera de lo normal.

En tercer lugar, sensibilidad. Especialmente corporal pero también psicológica. Cuando te montas en un barco, no solo debes preocuparte de impulsarlo y hacer que vaya hacia adelante, sino que también debes estar atento a lo que este manifiesta (si se ladea hacia un lado o hacia otro, si corta el agua de una forma fluida o si va a trompicones, etc.) porque habrá que corregirlo. Estas manifestaciones son consecuencia de tu cuerpo (de cómo estás posicionado, si estás escorado a un lago, si no remas de forma correcta, etc.). Sumado a esta cuestión técnica, la sensibilidad psicológica se vería, para con uno mismo, en detectar cómo estás llevando el entrenamiento o la regata de competición. Saber cuándo apretar, cuándo exigirse más, cuándo darse más tranquilidad, etc es importante para competir bien.

Por último, me ha dejado muy buenos amigos. Tantas horas juntos crean lazos que uno va descubriendo que van más allá de lo deportivo. Varios de ellos vinieron, sin ir más lejos, a mi profesión temporal en El Escorial.

Este año has comenzado los estudios de teología, cuéntanos que tal te va.

 

Los estudios de teología son la continuación natural de los estudios de filosofía. Lo que antes asomaba en algunas asignaturas (Dios, Iglesia, alma, etc.) se pone ahora en el centro y aparece con toda su fuerza. Desde luego es una etapa de descubrir la fe. A veces responde a preguntas que uno trae y otras veces provoca nuevas preguntas. Por dar una respuesta diferente, diría que los estudios de teología son un desafío, ya que a la presentación de los temas correspondientes le acompaña toda una serie de preguntas que, como buscan configurarnos desde la fe, a veces nos sorprenden gratamente y a veces nos descolocan. Creo que esto es algo exigente pero bonito ya que hace ver que quien se anima a estudiar teología (a diferencia de otros saberes) se está poniendo en juego a sí mismo para descubrir a Dios a través de su propia inteligencia.

Conocemos tu interés por la música y su relación con la liturgia. ¿Cómo te gustaría que “sonaran” nuestras celebraciones?

 

Esta es una muy buena pregunta. Más que un estilo de música, creo que el desafío de la música en la liturgia es doble: transmitir la fe y crear pueblo.

Con lo primero quiero recalcar especialmente las letras. Más allá de sentimientos agradables o frases bonitas, creo que la música debe ser la musicalización de la oración, por lo que no podemos ni cambiar las letras de las oraciones que se cantan ni meter mensajes que, aun bienintencionados, distraigan de lo que se celebra. Esto, por mi experiencia, choca con un factor mucho más sencillo pero potente: “nos aburre”. Las canciones más respetuosas con las letras suelen ser de ritmos o composiciones “más sosas” y eso hace que se vean como que tienen poco gancho. Es comprensible, pero debemos pensar qué y por qué lo estamos cantando. Creo que esto debe verse como una oportunidad pues el reto está en encontrar (o, por qué no, componer nosotros) ritmos con gancho que respeten la letra. Pienso ahora en el “Santo” de Cristobal Fones sj. Esto, además, si se consigue, ayudará a memorizar (muy importante en la fe) y asimilar (más importante todavía) textos bíblicos además de las oraciones. Piensa por un momento en el cancionero de la parroquia, fácilmente puede contener 120 canciones. Para alguien que asista con regularidad a misa o para alguien del coro será fácil cantar o recitar 20 o más canciones. Cada canción, a su vez, tendrá varias estrofas y estribillos. ¿Podríamos recitar, de memoria, 10 capítulos del Evangelio? Yo, personalmente, no. Y creo que es compartido. Una buena oportunidad para mejorar esto puede ser el canto del salmo o buscar cantar de entrada o de salida alguna canción relacionada con las lecturas. Si a alguien le interesa, recomiendo el canal de Youtube Evangeliza Cantando.

Esto nos lleva a la segunda dimensión, crear pueblo. Que no es más que decir que la gente cante. Por lo que he visto, hay en nuestras parroquias buenos coros de gente que generosamente dedica su tiempo y su talento. Esto es algo que agradecer. El siguiente desafío será conseguir que la gente participe. A veces buenos coros “pasivizan” a los demás asistentes, que solo callan y escuchan. Sin embargo, no sé si es esta la finalidad de la música. Sé que esto no es, ni mucho menos, culpa de los coros. Es más, no creo que ahora tengan que buscar afear su música para que la gente se anime. Pero, sin ser parte del problema, sí creo que serán parte de la solución. Canciones quizás de ritmos más lentos o que repitan mucho una frase o estribillo (al estilo Taizé) puede que sean más fáciles de captar y cantar para el fiel más reticente a cantar.

En definitiva, no es un estilo concreto lo que me preocupa. Guitarras, órgano o a capella me es indiferente mientras se respete la primera dimensión y se busque la segunda. Si conseguimos eso, habremos conseguido una mejora increíble en nuestras celebraciones.

Al finalizar este curso te toca renovar tus votos temporales como religioso ss.cc., ¿qué vida religiosa crees que el Espíritu está suscitando hoy a tu alrededor?

 

Esta pregunta también es muy buena, especialmente ahora que estamos en un proceso de reestructuración que busca ser de gran alcance. Sinceramente creo que es una vida religiosa que busca potenciar los extremos. Puede parecer paradójico, pero creo que es una manifestación de mayor conciliación interior. Me explico: frente a un activismo loco o un misticismo desencarnado, creo que tanto iniciativas de estar más con los pobres (p.e. presos de Jerez) como de mejorar la vida espiritual (p.e. interés por cuidar y mejorar la oración) se han hecho presentes. Hablo de oídas, pero me da la sensación de que en tiempos no tan lejanos hubo mayor polarización entre tareas (parroquia-colegio, actividad-oración). Es solo una impresión, pero creo que ha quedado un poco atrás y que los hermanos (y la vida religiosa en general) ve ahora estas cuestiones con menos tensión. Esto no quita de que se busque un mayor compromiso allí donde se esté, sino todo lo contrario: creo que de esto surgirá una vida religiosa más capaz para con su propia misión y futuro. Yo así lo espero y lo rezo, tanto para la vida religiosa en general, como para los SSCC como para mí mismo.

Sagrados Corazones
Sagrados Corazones
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