«Regañantes y regañados»

Columna “Sillita baja” de Dolores Aleixandre RSCJ en la revista 21 de octubre de 2013.

En la evaluación de unos días de oración y crecimiento personal que damos a medias Alfonso López Fando y yo, algunos del grupo valoraban positivamente que no les habíamos regañado. – “Faltaría más”, comenté yo, pero resultó que más de uno tenía la experiencia de haber sido regañado por miembros del colectivo clero y alrededores.

Feísima costumbre ésta de regañar en la que se pueden distinguir diversos componentes:

A) Postura de tonta superioridad sobre otros y emisión de juicio sobre alguno de sus comportamientos, actitudes ambas prohibidísimas en el Evangelio.

B) Verbalización de esa opinión aprovechando estar subido en cualquier podio, púlpito, tarima o taburete que sitúen por encima de otros.

C) Abuso de poder si no se concede al regañado derecho de réplica.

Que nadie ponga la objeción de que también Jesús regañó a los fariseos: a él en seguida se le desmoronaba la ira y le asomaba aquella compasión asombrosa que le habitaba y le hacía dirigirse así a Jerusalén: “-¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo sus alas…!”

A nuestra Iglesia le hacen falta más alas de gallina y le sobran espolones de gallo.

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Redacción


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