Pascua de Resurrección 2022 Aurelio Cayón ss.cc.

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar” (Lc 24, 5-7).

El camino que Jesús inició hacia Jerusalén (Lc 9, 51), donde moriría crucificado, y que ha recorrido hasta el final, identificándose con todos los crucificados de la historia, no termina con su muerte en la cruz, sino que su vida entregada ha sido recibida por el Padre, que lo ha resucitado, y ahora vive para siempre. Esa es la buena noticia de la Pascua; esa es la noticia que recibieron las mujeres que fueron de madrugada al sepulcro de Jesús llevando los aromas que habían preparado; y esa es la noticia que recibimos también nosotros en este día.

La resurrección de Jesús llena de sentido el sinsentido de su injusta muerte. La resurrección de Jesús alumbra un mundo demasiado oscurecido por la guerra, el hambre, la violencia, los abusos y todo tipo de injusticias, la enfermedad o la muerte. El Hijo de Dios ha pasado por la muerte y se ha identificado con todas las víctimas y con todos nosotros cuando nos afectan los signos de la muerte. Pero la solidaridad de Jesús no es solo solidaridad en el dolor, porque él es la vida y su camino es el del amor entregado que conduce a la vida.

Jesús, el crucificado resucitado, vive, nos abre las puertas de la vida y nos invita a vivir con él y en él. Llama a la vida a los que han muerto, a quienes no encuentran sentido en su vida y a los que escuchan su invitación a recordar lo que dijo estando todavía en Galilea. Allí nos habló de un Dios que es Padre y nos quiere, de una nueva humanidad formada por hijos de Dios y hermanos entre sí, de un reino grande que surge de lo pequeño, de un perdón que nos hace renacer, de un amor que es más fuerte que la muerte…

Jesús resucitado habita en nosotros por medio de su Espíritu. Al celebrar la Pascua estamos invitados a cuidar esa llama que se ha encendido en nuestros corazones, siendo testigos de la resurrección en un mundo necesitado de paz, justicia, amor y verdad.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

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Sagrados Corazones
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