Misioneros de la Fe

En el Domingo del DOMUND, Miguel Díaz Sada ss.cc. nos propone su reflexión al Evangelio dominical.

La homilía quiere hacernos comprensible y cercano el mensaje de la Palabra de Dios. Hoy, domingo del DOMUND, los misioneros son la mejor homilía: ellos sí que han entendido el significado de “beber el cáliz del Señor”: respondiendo a la invitación de Jesús, han salido de sí mismos, han dejado familia y patria, y se han acercado a los necesitados del pan del evangelio y del pan de la vida. Se hacen don para los demás; con mucha frecuencia dan su salud y, a veces, la vida.

¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?, le preguntaban a Jesús. Jesús no responde con un discurso programático o doctrinal, sino con señales inconfundibles: cura, perdona, anima, multiplica el pan, proclama el año de gracia del Señor, muere en la cruz poniendo su vida en manos del Dios de la Vida.

Cuentan que en la India, donde hay tanta pluralidad de dioses y religiones, una religiosa le pregunta a un leproso: ¿cuál es tu dios? A lo que el leproso responde: “tu Dios es mi Dios, pues nadie se ha acercado a mí con tanto cariño como tú”.

Esta es la forma de evangelizar de los misioneros en los lugares tradicionales de misión: construir y trabajar en hospitales, organizar dispensarios y centros de nutrición, luchar contra el analfabetismo en escuelas y en las parroquias… Así se convierten en memoria viva de Jesús y hacen creíble la buena noticia del evangelio.

Jesús, pan partido para la vida del mundo. Los misioneros, en la más hermosa tradición cristiana, siguen compartiendo el pan de sus vidas, el pan material y el pan de la eucaristía.

Volvamos a nuestra celebración; Jesús de nuevo toma el pan, lo bendice y lo multiplica en sus manos. Es el Pan de la Vida que a todos nos alimenta.

Enriquecidos por el Pan de la eucaristía y por tantos dones, Jesús nos dice: “dadles vosotros de comer”. Que el pan bendecido y dividido de nuestros hogares se multiplique en nuestras manos y alimente a millones y millones de personas que dependen de nosotros para seguir viviendo.

Los misioneros pueden canalizar nuestro deseo y compromiso de ampliar la mesa de la humanidad y la mesa de la eucaristía.

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Redacción


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