«Mis hijos serán los hijos de la Cruz»

La última carta de la Superiora General de las Hermanas, Rosa Mª Ferreiro ss.cc., con ocasión de la fiesta del Buen Padre, se fija en una de sus frases con hondo calado: “Mis hijos serán hijos de la cruz, para serlo más perfectamente del Corazón de nuestro Buen Maestro”. Una buena meditación en el día de nuestro Fundador.

Queridas hermanas y hermanos:

La celebración del aniversario del encuentro del Buen Padre con su Buen Maestro por el que se sintió amado incondicionalmente y sostenido a lo largo de toda su vida, me invita a ponerme en contacto con vosotros para honrar su memoria y dejarnos iluminar por ella.

Avanzado el camino de cuaresma y próximos ya a entrar en la semana mayor del año, en la que con toda la Iglesia nos disponemos a vivir la pasión, muerte y resurrección del Señor y en el contexto de la preparación de los capítulos generales, resuena en mí con especial fuerza esta frase del Buen Padre: «Mis hijos serán hijos de la cruz, para serlo más perfectamente del Corazón de nuestro Buen Maestro.»

Reflexionando sobre esta afirmación el Buen Padre, he ido entendiendo y profundizando en la naturaleza y misión de nuestra congregación y se me ha ido haciendo evidente que de la Cruz de Cristo hemos nacido, porque ese misterio del mal del que la cruz es símbolo y compendio, sigue presente y actuante en el mundo y Dios no lo quiere.

El Buen Padre fue testigo de los males de su tiempo y no solo los combatió con peligro de su propia vida sino que se organizó para remediarlos junto con otros hombres y mujeres que compartían sus mismos ideales y puso en marcha un proyecto ambicioso que ha llegado hasta nuestros días: nuestra congregación.

Y es que la cruz de Cristo no podemos verla como un acontecimiento histórico del que se hace memoria en la liturgia del viernes santo y en la práctica de devociones como el via crucis, los misterios dolorosos del rosario, u otras expresiones de fe como procesiones etc. a las que podemos acercarnos como espectadores sin que toquen nuestra vida.

La cruz de Cristo sigue pesando hoy sobre las espaldas de tantos hombres, mujeres y niños que padecen la violación sistemática de los más elementales derechos humanos; en la cruz de Cristo están clavados todos aquellos de los que nadie se compadece, todos aquellos a los que nadie da una mano, todos aquellos sin trabajo, desplazados, marginados, injustamente tratados, discriminados, explotados, abusados…

Y para que todo eso no sea así, necesita Dios hoy a la Congregación, nos necesita a cada uno de nosotros y nosotras agraciados por Él con una vocación reparadora, con una vocación de cirineos de los crucificados de hoy.

La cruz que llevamos sobre el corazón es un recordatorio de la urgencia de trabajar por la llegada del Reino, es una declaración de nuestro compromiso con la actitud y la obra reparadora de Jesús.

Cuaresma es tiempo de conversión y la preparación a un capítulo general también. No nos podemos quedar tranquilos con lo que estamos haciendo, no sea que pasemos de largo junto a los que hoy están caídos al borde del camino… Año 2 012 – N° 2 INFO SSCC Hermanas Pág. 3 Hijos de la Cruz, necesarias para el Corazón de Dios… ¿Dónde? ¿Cómo? Tenemos que preguntárnoslo. Nuestro hermano Damián está en todas nuestras casas en un lugar de honor. Que le miremos y que su ejemplo nos inspire y anime.

Sigamos unidos en la oración al Espíritu Santo por los dos capítulos generales. Que la gracia de la Pascua 2012 sobreabunde y nos renueve en nuestra consagración al Amor para que el mundo tenga vida.

Con afecto fraterno,

Rosa María Ferreiro ss.cc.

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