Mariana de Molokai, canonizada

El papa Benedicto XVI proclamó santos, el domingo 21 de octubre, día del DOMUND, a siete beatos, entre ellos a la Madre Mariana de Molokai, misionera, que atendió a san Damián y continuó su obra con los enfermos de lepra. De la Congregación de los Sagrados Corazones ha participado en esta solemne celebración el P. Jonathan Hurrell ss.cc., provincial de EE.UU. A la Provincia de Estados Unidos pertenece en la actualidad la presencia de los SS.CC. en la isla de Molokai.

En su homilía el Papa ha hecho referencia a la vida de la Madre Mariana, en la que la ha relacionado con el Padre Damián. “Paso a hablar ahora de Mariana Cope, nacida en 1838 en Heppenheim, Alemania. Con apenas un año de edad fue llevada a los Estados Unidos y en 1862 entró en la Tercera Orden Regular de san Francisco, en Siracusa, Nueva York. Más tarde, y como superiora general de su congregación, Madre Mariana acogió gustosamente la llamada a cuidar a los leprosos de Hawai, después de que muchos se hubieran negado a ello. Con seis de sus hermanas de congregación, fue personalmente a dirigir el hospital en Oahu, fundando más tarde el hospital de Malulani en Maui y abriendo una casa para niñas de padres leprosos. Cinco años después aceptó la invitación a abrir una casa para mujeres y niñas en la isla de Molokai, encaminándose allí con valor y poniendo fin de hecho a su contacto con el mundo exterior. Allí cuidó al Padre Damián, entonces ya famoso por su heroico trabajo entre los leprosos, atendiéndolo mientras moría y continuando su trabajo entre los leprosos. En un tiempo en el que poco se podía hacer por aquellos que sufrían esta terrible enfermedad, Mariana Cope mostró un amor, valor y entusiasmo inmenso. Ella es un ejemplo luminoso y valioso de la mejor tradición de las hermanas enfermeras católicas y del espíritu de su amado san Francisco”.

Los siete fueron proclamados santos a las 09.54 (hora local). Tras las palabras del papa, sonó música sacra y las miradas de los cerca de 50.000 fieles que se encuentran en la plaza se dirigieron a la fachada de la basílica donde cuelgan siete grandes retratos de ellos.

La canonización de los siete nuevos santos fue pedida a Benedicto XVI por el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

Después, Benedicto XVI procedió al rito de la canonización, una fórmula en latín.

«En honor de la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica e incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra», comenzó leyendo en latín.

Benedicto XVI prosiguió: «después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos santos a los beatos Jacques Berthieu, Pedro Calungsod, Giovanni Battista Piamarta, María Carmen Salles y Barangueras, Marianne Cope, Catalina Tekakwitha y Anna Schäffer».

«Los incluimos en el libro de los santos y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos», agregó el papa.

Una vez proclamados santos fueron portadas sendas reliquias de los siete al altar donde se celebra la misa, para la veneración.

La ceremonia se ha celebrado en una mañana soleada en la plaza de San Pedro del Vaticano y a la misma asisten delegaciones oficiales de España, Francia, Italia, Filipinas, Alemania, Canadá, EE.UU. y Madasgacar, de donde proceden los nuevos santos.

Avatar
Redacción


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies