Lourdes

Traemos a nuestra web la crítica que ha realizado Paco Egea ss.cc., en el boletín Coudrette, de las Hermanas de España, sobre la película «Lourdes».

En los dos últimos años se han estrenado varias películas de temática religiosa, algunas de ellas con éxito de público y crítica. Lourdes, que no contó con la promoción de algunos de las otras, gustó bastante a los críticos, lo que, tratándose de una historia sobre las peregrinaciones y los milagros resulta, de entrada, difícil de creer. Quizás haya influido que en la carta de presentación a los medios se incluyese el dato de que la directora es agnóstica, atenuando así el escepticismo de aquellos que se muestran más incrédulos ante la idea de que una obra de este tipo puede merecer la pena.

Ciertamente, la aparición de Lourdes en el panorama cinematográfico religioso es de agradecer. Construir una historia en torno al famoso santuario francés en la que lo verdaderamente importante sean los personajes, con sus anhelos, sufrimientos e inquietudes, no es una tarea sencilla. Fácilmente el objetivo se podía haber desviado hacia los aspectos más anecdóticos, extraordinarios o criticables de todo lo que rodea a este lugar.

Por fortuna lo que se nos muestra, con un estilo que casi documental, es la experiencia de un grupo de peregrinos de lo más convencional, la mayoría aquejados de alguna enfermedad, aunque no siempre lo físico sea lo más grave. La sanación que esperan, por tanto, es también del alma, y este sentido amplio del concepto de milagro es el que maneja la película.

Pero más allá del simple retrato respetuoso de lo que cabe pensar que es la cotidianeidad del santuario, el guión plantea varias preguntas que, en ocasiones, están puestas en boca de los personajes, y que versan sobre la providencia, la bondad y la solicitud de Dios, la arbitrariedad de su voluntad o el sentido del sufrimiento. Al final se echan en falta las respuestas, ya que las intervenciones del sacerdote intentando resolver estas inquietudes de los personajes resultan insuficientes y suenan a manual.

Pero no se puede pedir todo. Contentémonos con que la película invite a pensar sobre temas tan importantes, aunque, personalmente, pienso que va más allá e invita a creer, aunque eso depende de cómo cada uno entienda el plano final.

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Redacción


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