La puerta del Reino y de la Vida

Comentario al Evangelio dominical de la mano de Miguel Díaz Sada ss.cc.

En el camino hacia Jerusalén, Jesús comenta algunas de las condiciones para ser discípulos suyos: amor al prójimo recogido en la parábola del buen samaritano, oración – enseña el padrenuestro -, desprendimiento de los bienes – parábola del necio que acumula pensando sólo sí mismo -, entrega a la causa de la paz con consecuencias a veces duras en todos los ámbitos de la vida …

Parece que tantas exigencias inquietan a sus oyentes y uno se atreve a preguntarle: ¿Serán pocos los que se salven?

Para Jesús no es cosa de estadísticas, de si pocos o muchos. De ello no habla. Pero sí afirma de forma contundente que nadie puede pre- sentar derechos adquiridos ni título alguno que le dé acceso al Reino.

Por parte de Dios hay una oferta universal de salvación – vendrán de oriente y de occidente -, y de parte de Jesús una invitación a todos sin excepción a entrar por la puerta estrecha que El mismo representa.

Jesús rompe esquemas de su tiempo y sigue rompiendo nuestros esquemas religiosos. “Hemos comido y bebido contigo; has enseña- do en nuestras plazas, somos de tu pueblo y de tu raza”. Respuesta: “no os conozco”. No me importa vuestra nacionalidad. Ante Dios Padre, todos sois hijos y hermanos.

Rechaza positivamente cualquier tipo de privilegio o título y mira únicamente el corazón humano. Jesús reconoce a los suyos en las actitudes: en la forma de dirigirse a Dios como Padre de todos los pueblos y razas, en la forma de abrirse a todos los que vienen del norte y del sur, y no precisamente como turistas; en la forma de acoger a los inmigrantes llegados de Marruecos, Senegal, Colombia …

En el Reino que Jesús inaugura hay últimos que son primeros y primeros que son últimos. Nadie queda excluido, es verdad. Pero a quienes nos creemos “primeros” nos invita a ser humildes y a entrar decididamente por la puerta que es Jesús. Cuanto más ligeros de equipa- je lleguemos, más fácil será entrar en el Reino.

Estamos en manos del Dios Padre de Jesús. No tengamos miedo. Entremos por la puerta de Jesús y recorramos su camino. Lleva a la Vida.

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