La luz

 Columna de Nacho Moreno ss.cc. en «Todo corazón» de la revista 21 del mes de agosto.

Olegario González de Cardedal ha escrito una tercera de ABC en la que comenta la nueva encíclica La luz de la fe. No pretendo comentar yo nada de la carta, doctores tiene la Iglesia. Simplemente analizo una frase que me ha llamado la atención.

Dice don Olegario: “la fe es ante todo luz, la luz del Misterio que se refleja en el rostro de Cristo, la luz que brilla en sus obras y entrega a sus discípulos”. Jesús se define a sí mismo como luz. “La fe es luz cuando nace de la escucha de Dios, de la personalización diaria de la oración, del testimonio y el servicio al prójimo”.

El papa Francisco nos va iluminando con pequeños ges- tos que nos recuerdan bien a las claras que nosotros no somos la luz, somos reflejos de la luz. La luz es Jesús. Nos viene muy bien ser menos arrogantes, no creer que nosotros iluminamos la existencia. Somos un simple reflejo, valioso, pero reflejo.

Luz y gestos. Hace poco un obispo espetó a una niña algo así como “besa el anillo de tu obispo”. Podía haber besado él a la niña, ella lo necesitaba seguramente. Hubiera sido un gesto que podía iluminar, pero se quedó en una simpleza.

A la Iglesia no le gustaban los besos, solo a imágenes y altares. Ahora ya gustan más, el papa besa también. El beso es un gesto amoroso, cuando lo es, claro está. Hay puntos de verdad, el amor es un punto de verdad. Si nos acercamos al amor quizá encontremos también algún foco luminoso. Y de paso besemos personas, no cosas, especialmente a los que es difícil besar.

Al final fe, esperanza y amor son lo que nos sostiene y lo que podemos aportar los creyentes al mundo. Pero hay más puntos de encuentro, las personas y sus asuntos y sus amores. Caminos diversos que es posible compartir, acoger, dialogar.

Concluyo con don Olegario: “Esta luz de la fe no es alternativa a las luces de la ciencia, de la técnica, del arte, de la moral. Es lámpara que nos alumbra no tanto el paso de cada día como el horizonte de fondo”. Ahí estamos, caminando humildemente con nuestro Dios. Que Él ilumine nuestras oscuridades.

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Redacción


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