La Casa Provincial

La Casa Provincial tiene diferentes funciones, entre ellas la de ser el lugar donde vive y trabaja el Superior Provincial, Enrique Losada ss.cc. y donde se desarrollan diferentes reuniones y encuentros de diversa índole provincial. En esta casa viven hermanos ss.cc. que acogen a las personas que pasan por ella. Jesús Miguel López ss.cc. está encargado especialmente de este servicio. Además, en ella está la secretaría provincial y el gestor provincial, a cargo de Aurora Viejo y Eduardo Blanco respectivamente. Todos ellos hacen que gran número de asuntos provinciales se lleven a buen término y facilitan a los religiosos determinadas asistencias por las que hay que estar especialmente agradecidos.

El pasado jueves el personal de la casa celebró el cumpleaños del P. Jesús Miguel (en la fotografía). A esta celebración se sumaron los miembros del gobierno provincial reunidos aquellos días allí.

A continuación reproducimos un texto del P. Félix González ss.cc. sobre la labor de Jesús Miguel, extraído del boletín provincial:

Una persona en la casa Provincial

Pido perdón a Jesús Miguel, “alma mater” de la Casa Provincial, en Madrid, por atreverme a escribir sobre su persona, sin su consentimiento. No se lo he pedido, sabiendo que me hubiera sido denegado. Corro con todos los riesgos de una posible reprimenda, tal vez bien merecida. Pero creo que lo que hago es de justicia; y por eso me arriesgo.

He citado a Jesús Miguel, y de él quiero hablar. Es reconfortante y una verdadera gozada llegar a la casa provincial, y encontrar tan cálida y agradable acogida, al mismo tiempo que tan sencilla y natural. Lleva muchos años haciéndolo, sin cansarse, a pesar de lo difícil que tiene que ser atender a tanta gente como pasamos por allí.

Jesús Miguel tiene una tarea nada fácil: la de gestionar la acogida de los que pasamos horas o días por allí, que somos muchos al cabo del año y de los años: distribución de habitaciones, comidas, llaves de la casa… Él mismo tiene que preocuparse personalmente, muchas veces, de preparar comidas o cenas.

La verdad es que uno se encuentra a gusto y bien recibido. Y se agradece. Algunos, tal vez, puedan pensar que no hace más de lo que debe hacer. Es verdad, pero no es toda la verdad. Porque las cosas se pueden hacer con gusto y naturalidad, o a disgusto y con mala cara. No se trata de hacer lo que se debe hacer, sino de hacerlo bien. Gracias, Jesús Miguel.

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Redacción


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