José Ángel Castillo ss.cc. en Galilea

Nuestro hermano José Ángel Castillo ss.cc. acaba de llegar al Seminario Redemptoris Mater de Galilea, donde ejercerá como director espiritual. Nos relata en una crónica su primera semana en Israel.

He terminado mi primera semana en el seminario Redemptoris Mater de Galilea. Fundado por el Patriarca Latino de Jerusalén (Israel, Palestina y Jordania) en comunión con los dos arzobispos Católicos de Galilea de rito bizantino y maronita. En junio 2012 terminan la teología los 3 primeros seminaristas. Mi llagada ha coincidido con la celebración de la fiesta de Sucot (tiendas, chozas). Hay 3 fiestas de alegría: Pesaj (pascua), Shabuot (Pentecostés, fiestas de las semanas) y Sucot (fiestas de las tiendas). Sucot hace presente la peregrinación del pueblo en el desierto, viviendo en tiendas, de modo precario, sin casa, como peregrino y extranjero (parroquiano)

El judío piadoso, año tras año, debe vivir como en el desierto, abandonado una casa estable por una choza inestable y de techo frágil a través del cual se ven brillar las estrellas. Esto debe despertar en él el sentimiento de cuán pasajeros son las cosas terrenas y así fortifican la confianza y la fe en Dios… que le acompañaba por el desierto en la Tienda, en una morada… Sobre sucot se puede leer Lev 23,42-43.

El pasado domingo 16 fuimos, con todos los seminarista a Sefad, cuarta ciudad santa después de Jerusalén, Hebrón (tumba de los patriarcas) Tiberias (tumba de Maimónides, Español). Famosa porque allí vivieron grandes rabinos sefardíes procedentes de España y centro de la cábala. Se puede ver por la ciudad las diferentes tiendas, cabañas, unas mejor hechas otras peor, algunas en las aceras… Estuvimos en una pequeña sinagoga, pobre, con el rabino y la esposa tienen (7 hijos) explicándonos la fiesta, cantando en hebreo… Es un rabino conocido que ha estado en nuestro seminario.

Y el miércoles 19 por la tarde-noche hemos vuelto a Sefad. Era el octavo día que se celebra Timjat Torá (la alegría de la Tora), gran fiesta para clausurar Sucot.

La lectura de la Tora (Pentateuco) se termina cada año en este día final de la fiesta con los últimos capítulos del Deuteronomio e inmediatamente se lee también el Génesis (Beresit: al principio). La Tora no tiene ni principio ni fin como dice el salmo 119,96: “He visto que todo tiene un limite pero tu ley (torá, mandamiento) subsiste para siempre”.

Visitamos tres sinagogas de diferentes orígenes y tendencias, desde sefardíes a askenacis. Hay muchas en Sefad, casi siempre pequeñas, los hombres son los que celebran y las mujeres tienen un lugar aparte. Ese día se baila llevando en brazos la Tora, varias copias y algunas más pequeñas para los niños que también cantan y baila… durante más de dos horas. Como se puede entrar libremente y llevábamos pantalón negro, camisa blanca y Kipá (el gorrito sobre la cabeza o solideo, que sólo lo lleva el obispo entre nosotros, pero en Israel hasta los niños) no metimos en el grupo dando vueltas en torno al “ambón” que está en el centro de la sinagoga. La Tora para Israel es como la “esposa” a quien se abraza, se besa y se danza con ella… Las fiestas judías a un cristiano siempre le dejan insatisfecho, como si algo faltara. Así es, falta el Mesías, Jesús. Dice S-Juan: “la Palabra (Tora) se hizo carne y puso su Morada (sucot) entre nosotros”.

Celebrando esta fiesta cobran nueva luz los capítulos 7,8 y 9 de S-Juan. En Sucot debía manifestarse el Mesías (7,10-13.25-30). Es la fiesta del agua, que se subía de la piscina de Siloé (el enviado) y se derramaba abundantemente por el templo (7, 37-39; 9,1-7) para pedir la lluvia para sembrar después de haber recogido la uva y la aceituna (en Israel llueve poco, se espera la lluvia para noviembre.). En Sucot hay siempre 7 invitados especiales que deben estar en la tienda de cada judío: Abrahán, Isaac, Jacob, José, Moisés, Aaron y David.

A Moisés le fueron dadas las dos tablas de la Tora “escritas por el dedo de Dios” (Ex 31,18). Jesús, como nuevo Moisés aparece, frente a la mujer adultera, escribiendo “con el dedo en la tierra” (8,1-11). Abrahán es el padre (8,33.39). Pero Jesús se presenta en esta fiesta como alguien más grande que Abrahán (8,53) ya que dice: “vuestro padre Abrahán se regocijo pensando ver mi día; lo vio y se alegro”. Es sorprendente esta insistencia en la alegría de Abrahán: “se regocijo”, “se alegro”.

El único precepto que hay para este octavo día de fiesta-Simjat Tora: Alegría de la Tora- es estar alegre, prohibido estar triste. Mientras cantan y bailan beben vino y comen dulces, para alegría de los niños que se lo pasan en grande y por eso quieren ir a la sinagoga.

Hay un eco de esta alegría en la carta del S.Pablo a los Filipenses: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (4,4). En este día una cosa que repiten continuamente los judíos en esto: Estad alegres, estad alegres…

Y el viernes 21 hemos celebrado en el seminario la primera Eucaristía de este curso en rito greco-católico o bizantino o melquita, que son la mayoría de los cristianos en Galilea. Viene de S-Juan Crisóstomo, nada menos Muy solemne, ornamentos vistosos, un sinfín de inclinaciones, bendiciones, te santiguas constantemente, el pan gordo, no ácimo y perfumado…

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