Joaquín Garre ss.cc. en 21

En el número de octubre de la revista 21 colabora nuestro hermano Joaquín Garre ss.cc. en la columna «Todo corazón».

“María se comió dos platos”

Celebramos la misa con las niñas del orfanato que atienden las hermanas de los Sagrados Corazones en el barrio de San José, en Boane, Maputo. Las voces y la viveza con las que participan estas niñas mozambiqueñas en la celebración, sentadas en esteras en la calle, levantarían el ánimo de cualquier parroquia de España. Después, cena y fiesta. María come a mi lado. Tiene siete años. Todas las niñas llevan el pelo al uno porque ha habido problemas de tiña. Le faltan algunos dientes que ya crecerán. Se sirve un plato enorme, hace “montaña”. En pocos minutos lo vacía y ¡repite! Por supuesto lo acompañará con el helado y el pastel. A ella, como a sus compañeras, la barriga le abulta al acabar la cena. Come con celeridad y disfrutando a la vez.

Yo me alegro. Se me pasa por la cabeza que a ella no le quedará ese trauma de tantos que pasaron hambre y arrastran ese lastre durante toda su vida. Los que padecieron antaño el hambre comían con ansia, la sonrisa desapareció de sus caras. La experiencia los marcó para siempre. Se ve que sufrieron. En casa de mi abuela, a su muerte, encontramos una enorme cantidad de azúcar almacenada en un altillo. Lo había comprado posiblemente en los años 60, cuando ya el mercado permitía darse alegrías. Supimos que durante la guerra le faltó el azúcar y posiblemente cualquier cosa dulce, incluyendo el chocolate. ¿Quién sabe lo que habrá vivido María hasta la fecha?

Una vez más Dios se hace presente en María, la niña huérfana que vivirá aún muchas dificultades, pero hambre no. Porque Dios se acuerda de ella y le ha enviado a unas hermanas de los Sagrados Corazones, que trabajan en Mozambique, en Congo, en España y en otros muchos países. Con entrañas de misericordia llenan sus platos de comida, sus días de canciones y alegría, sus noches de tranquilidad y sosiego, su vida de esperanza. A la vez les hablan de Jesús, el Señor, que nunca las abandona. Ella y sus veintinueve compañeras tienen razones para dar gracias a Dios. Nunca más estarán solas.

Avatar
Redacción


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies