Joaquín Garre ss.cc.: «Hay una gran labor misionera SS.CC. en marcha» SSCC Picpus

Te ha marcado en tu vida religiosa la experiencia que tuviste en Mozambique?

Sí. Mucho. Fue un tiempo de gracia. Fui llamado por el General, tenía 49 años y sentí un pequeño susto, pero dije que sí y nunca me he arrepentido. El primer año fue dura la adaptación, pero creo que di mucho de mí y recibí muchísimo más. Es cierto que la experiencia te marca en ese momento, pero las consecuencias en tu vida se van desgranando más lentamente y más tarde. Dos cuestiones, por resaltar algunas, que me han marcado más: la fuerte necesidad que tenemos de comunidades vivas y fraternas, donde realmente te sientas en casa. Y la gran vitalidad que encontramos en la Iglesia de estos países, una fe fuerte, actual y muy viva que puede hacernos mucho bien.

Eres el delegado de la Delegación de Misiones de la Provincia Ibérica. ¿Qué tipo de animación realizáis a través de la misma?

La Delegación es una estructura más sencilla y manejable que la Comisión. Yo soy el delegado y comparto trabajo con Raúl Valverde y Adolfo Sastre. Adolfo es el procurador que eligió la Provincia de África para atender a los proyectos que allí se desarrollan, aunque atiende también los proyectos de India y Filipinas.

Yo me he sumado a la animación que ya existía en el Sur (San Fernando, Jerez, Sevilla y Málaga), con un nutrido grupo de voluntarios que preparan contenedores para enviar, que se reúnen a rezar y compartir, la animación de escuelas (23 escuelas públicas) con mercadillos y demás, presentación de proyectos en los distintos municipios para intentar conseguir ayudas, etc. Hay una gran labor en marcha.

Por mi parte, estoy intentando recuperar una red de voluntarios o agentes de pastoral que les guste el tema de las misiones, y que hemos llamado enlace. En este grupo, que se reúne una vez al mes, participan los agentes “multiplicadores” que pueden transmitir la información y pueden movilizar a los laicos en sus obras (parroquias, colegios) para, a su vez, sensibilizar en esta línea. Para reforzar esto, estamos elaborando una revista que hemos llamado “Vida Misionera SSCC” que pretende ilusionar a la gente, dándoles a conocer también la larga tradición misionera de la Congregación.

Quieres desarrollar un proyecto de voluntariado que se despliegue en diferentes lugares de la Congregación. Cuéntanos un poco el planteamiento.

La idea es que la gente que quiera tener una experiencia misionera, pueda hacerlo, porque estoy convencido que es lo que va a cambiar su vida y la forma de ver el mundo.

Por más discursos que demos, nada como la experiencia de primera mano. Para ello, debemos saber que los Provinciales están de acuerdo y que los voluntarios son bien recibidos.

Igualmente, pienso que tenemos una amplísima oferta congregacional y que podemos presentar todo tipo de presencias comunitarias, pues nuestros hermanos, hermanas y laicos SSCC están haciendo unas labores increíbles en todos los países y apenas se lo hacemos llegar a los seglares. Pero es necesario tener lugares “asegurados” para poder ofrecer. Y tenemos que poder ofrecer a las personas lugares donde sean capaces de comprender lo que están viviendo (idiomas, etc.).

En la comunidad de Jerez de la Frontera, en la que vives, estáis llevando a cabo un proyecto de acogida de presos. ¿En qué consiste y qué estás recibiendo de esta experiencia?

Esto… También me está cambiando la vida, lentamente. Este proyecto nace del sueño de varios hermanos de atender la demanda de la pastoral Penitenciaria; de manera especial, nuestro hermano Curro Cruz que ha sido capaz de darle forma y estructura y mantener una fluida relación con los agentes de pastoral (capellán) y la institución carcelaria. Él lleva el peso de las relaciones y diálogos con los presos y con las trabajadoras sociales de la cárcel, a fin de preparar las salidas, en los permisos, de los presos que vivirán con nosotros (normalmente 6 días). Así que cada semana, recibimos en casa a 3 presos de 2º grado, viven con la comunidad, como si estuvieran en libertad. Aquí tienen que cumplir unas normas básicas de convivencia y no pueden llegar “perjudicados” por el alcohol o drogas a nuestra casa (si no, retiraríamos la acogida). Y tienen que llegar antes de las 23 h. Son las únicas reglas.

Hemos iniciado ya también, la acogida de presos de 3er grado. Para ello, hemos adquirido un piso, unido a los nuestros, en donde ellos viven con mayor independencia que los de 2º grado. Los de tercer grado tienen hasta su propia cocina. Pero pueden comer con nosotros también, si lo desean.

Esta convivencia nos está haciendo más humildes, más pacientes y los presos se convierten en un motivo más para nuestras oraciones y reflexiones. Señalar también, que el Ecónomo General, Nacho Moreno, está con nosotros, y a su labor económica, añade esta atención a las personas presas. Para terminar, decir, que nuestro barrio tiene muchas familias con personas en la prisión. Esto hace que todavía tenga más sentido esta presencia.

Sagrados Corazones
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