Inauguración de los Capítulos Generales

Antes de las 6 de la tarde, del jueves, 30 de agosto, los hermanos y hermanas participantes en los Capítulos Generales se encontraron para saludarse. Posteriormente, Felipe Lazcano ss.cc., consejero general, nos dio las indicaciones oportunas para la procesión -que se inicia en el patio de la Casa de Ejercicios Espirituales en la que estamos- y la celebración de la misa de apertura. Nos acogen las imágenes de nuestros Fundadores y vamos siguiendo la Palabra, que nos preside. Hoy celebramos la memoria del Beato Eustaquio van Lieshout ss.cc.

En la procesión comenzamos cantando el «Veni Sancte Spiritus». Al llegar a la capilla, tomamos agua bendita de la pila, como señal de que nuestra vocación comienza con el bautismo, y veneramos un cuadro con los Sagrados Corazones, que evocan nuestra consagración en la vida religiosa. Al final de la procesión, los Superiores Generales, Rosa Mª Ferreiro ss.cc. y Javier Álvarez-Ossorio, acompañados por los miembros de los dos gobiernos generales. La Superiora General porta una hermosa imagen de Ntra. Sra. de la Paz de Picpus.

Esta eucaristía, celebrada en inglés, comenzó con la monición de entrada de Rosa Mª Ferreiro, con la que nos ambientó en la responsabilidad de aquello que iniciamos: “Es tiempo de Capítulos. Estamos aquí en representación de toda la Congregación”. Subrayó que los hermanos y hermanas esperan unas orientaciones para la misión. “Dejémonos conducir por el Espíritu, unidos a todas las comunidades, y a los que nos precedieron en el Cielo”. También citó la unión con los Fundadores y con el Beato Eustaquio, así como con aquellos hermanos y hermanas que nos han precedido. Nos alentó a vivir este tiempo “en comunión con la Iglesia y con la Congregación”.

En su homilía, en español, el Superior General indicó que nos viene muy bien celebrar al P. Eustaquio al inicio de los Capítulos. “Nos deseamos salud y paz al comienzo de los Capítulos. El que da la paz y la salud es Jesús”, resaltó Javier. Al hilo de la lectura del Evangelio proclamado –el de la curación de la suegra de Pedro-, manifestó que este texto nos ofrece un paralelismo con los Capítulos Generales. Jesús entra en la casa de sus discípulos. “Nosotros vamos a estar un mes en esta casa, dentro”, recordó, al tiempo que deseó: “¡Qué bueno que Jesús entrara también para ponernos a servir. Que Él nos levante y nos ayude a servir mejor!”. Continuó observando cómo el evangelio cuenta que había gente dentro y fuera. Todo el mundo busca a Jesús. Comprenden que Jesús es fuente de salud y de paz. “Ahí no nos parecemos a Jesús”, advirtió el Superior General, remarcando que “ahí fuera hay un mundo que sufre y que busca a Jesús; un mundo de guerra, pobreza y sufrimiento. Ese mundo no viene a nosotros en general”. Para Javier hablar hoy en día de misión es “para buscar a los que les gustaría agolparse a la casa de Jesús”.

Otra de las ideas de la homilía va relacionada con el Evangelio: “Vámonos a otra parte”, dice Jesús. La pregunta de los Capítulos Generales ha de ser: “¿Señor, adónde nos vamos contigo?”. “Si nos quedamos igual al final de los Capítulos, sería una pena”. Los Capítulos han de ayudarnos a poner a las dos ramas de la Congregación en camino. Jesús nos invitará a ir a otra parte, por lo que hemos de abrir los oídos, la cabeza y el corazón.

La homilía finaliza con tres consejos de la carta a los Romanos (Rom 12,3-13), que se ha proclamado en la primera lectura:

a) Seamos humildes. No seamos orgullosos, porque el orgullo ciega la comunión.

b) “Forman un cuerpo”. Somos un solo cuerpo en Cristo. Cada cual existe en relación a los otros miembros. Formamos un cuerpo en la Iglesia porque el Espíritu de Dios lo ha querido así. Hemos de fomentar la comunión desde el don principal que es el amor. “Que nuestro amor no sea fingido”.

c) “Que la esperanza os mantenga alegres”. A pesar de los muchos problemas y debilidades, contamos con la esperanza que viene de Jesucristo, con una alegría que no se nos puede arrebatar. “Que la esperanza nos mantenga alegres.

Continuamos la celebración con las peticiones, las ofrendas, acompañadas por los cantos en diferentes idiomas, con el acompañamiento al órgano de Eduard Popish ss.cc . Sobre el altar las Constituciones de los Hermanos y de las Hermanas, junto al pan y al vino.

Finalizamos la celebración con el “Veni, Creator Spiritus”, invocando la presencia del Espíritu en los Capítulos Generales y poniéndonos en las manos de María, con el canto del Salve Regina.

Antes de la cena, tenemos un tiempo de convivencia, de continuar saludándonos, interesándonos por hermanos conocidos e interesándonos por la realidad de la Congregación en las diferentes zonas del mundo.

 

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Redacción


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