Ignacio Cervera ss.cc.: «Crecer y madurar es un camino que nunca termina de recorrerse» José Luis Pérez ss.cc.

Entrevistamos a Ignacio Cervera Mira, religioso de la Congregación. Recientemente se ha incorporado a la comunidad de San Víctor, y prosigue su formación inicial en los ss.cc. Proviene de otra comunidad madrileña, la de Martín de los Heros, donde ha vivido los tres últimos años. Aprovechando que vuelve a sus orígenes, allí donde nació su vocación, queremos saber algo más de él, de lo que está viviendo ahora en su vida.

Llevas cuatro años como religioso de los ss.cc., ¿qué están significando para ti tus primeros años en la Congregación?

Estos años han pasado volando. Parece que fue ayer cuando en el Escorial le decíamos que sí al Señor. Ha sido un tiempo que no ha estado escaso en experiencias, las ha habido de todo los tipos y colores, pero todas ellas han tenido un elemento común y que no se me ocurre otra manera de definirlo que con la palabra crecimiento. Si me miro a mí mismo hace cuatro años, y me miro ahora, veo a dos personas bien diferentes.

Crecer y madurar no es fácil, y creo que es un camino que nunca termina de recorrerse, no tiene una meta al final a la que hay que llegar y entonces ya descansar y quedarse tranquilo. En todo se puede crecer, de todo se puede aprender, y en mi caso va desde las comunidades en las que he vivido, acompañado por hermanos que me han cuidado y querido en todo momento, hasta los niños más pequeños del cole donde he estado (esos locos bajitos). Sinceramente, lo que me sale del corazón es dar las gracias. A la Congregación por hacer posible que mi respuesta al Señor se pudiera hacer realidad, a los hermanos de comunidad por preocuparse y estar pendientes de mí, a todos con los que he trabajado en estos último años, pero sobre todo gracias a Dios por llamarme a seguirle de esta manera, como hermano de la Congregación, para poder enseñarle al mundo la alegría de su palabra.

Vuelves a la Parroquia de San Víctor, donde nació tu vocación, ¿qué supone esto para ti?

La verdad es que volver a casa siempre es una experiencia maravillosa. Cuando entré en la Congregación, me fui de una parroquia muy viva, en la que fui acogido como si llevara allí desde que nací. Semanas parroquiales, convivencias, adoraciones, grupos juveniles… Cualquier excusa era buena para ir ahí y estar un rato rodeado de gente buena, con ganas de compartir su vida con los demás, y de vivir comprometidos con el Evangelio en el día a día. Ahora vuelvo, para participar de la vida de la parroquia desde otro lado, y me encuentro una parroquia que ha seguido adelante bajo los mismos ideales que cuando me fui. Gente que ya no está, gente que sigue estando en la distancia, y gente que permanece. Eso es lo que más valoro, que, aunque las cosas cambien, la parroquia sigue adelante, creciendo cada día, con las mismas ganas de seguir al Señor.

¿Cómo vive un religioso todas estas circunstancias de pandemia?

Ciertamente lo vivo con paz y esperanza. Este tiempo de pandemia me ha demostrado que todo lo que se consideraba “esencial” en nuestras vidas se ha ido depurando. Nos hemos acostumbrado a vivir en el mundo de la necesidad. Hasta ahora necesitábamos de todo, y se nos iba la vida en conseguir lo que no teníamos. Necesito el último modelo de móvil, necesito vivir todas las experiencias del mundo, necesito… necesito… Mira por dónde, ahora nos damos cuenta de que no necesitábamos tantas cosas, e incluso nos hemos dado cuenta de que lo que de verdad necesitábamos era lo que nos han “quitado”. Un abrazo, una sonrisa, poder ver a nuestra familia… todas esas cosas que como reza el refranero español: “No nos hemos dado cuenta de lo que teníamos hasta que lo hemos perdido”. Vivo con la paz y la esperanza de que dentro de algún tiempo (ojalá que sea pronto), podamos volver a darnos un abrazo, de disfrutar de un café tranquilamente con esa persona que echamos de menos, y por supuesto, de poder tirar la mascarilla y saber que no la vamos a necesitar de nuevo.

Tu dedicación principal en esta etapa es estudiar Teología, ¿qué es lo que más valoras de estos estudios?

La Teología está significando dos cosas principalmente. Por un lado, está significando un descubrimiento. Nuestra fe es un misterio, que se presenta ante nosotros y ante lo cual no podemos decir mucho. Normalmente hablamos de ese misterio desde la experiencia que cada uno ha tenido y tiene y, por lo tanto, no está exenta de interpretaciones de todo tipo. Mi objetivo con la Teología es el de poder acercarme un poco más a ese misterio, e ir poniéndole nombres a todas las experiencias que he podido vivir con ese buen Dios que me quiere y que deja que le conozca cada día un poco más. En resumen: “Lo que hasta ahora ha sido por fe, que tenga fundamento”.

Por otro lado, me supone un reto. Un reto el intentar retener todo lo que vamos viendo en clase. La teología abarca prácticamente todos los aspectos de la religión. Biblia, Dogmática, Historia, Moral… son muchos los temas, y cada uno de ellos daría para una vida, pero con quedarme con lo que de cada uno sea verdaderamente esencial (que insisto no es poco), me conformo. De esta manera, creo que la teología te abre una puerta demasiado grande, y te invita a que luego, cuando terminas (si es que de verdad terminas), sigas aprendiendo por tu cuenta.

Sagrados Corazones
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