Hno. Pedro Cerdán Vélez, ss.cc. Sagrados Corazones

Pasadas las 9 de la noche del sábado 7 de noviembre, ha fallecido en Madrid nuestro hermano Pedro Cerdán Vélez. D.e.p. Llevaba semana y media ingresado en el Hospital San Rafael, con infección respiratoria provocada por el Covid-19, que ha derivado en neumonía y que finalmente no ha podido superar. Según la doctora de la U.C.I. que le ha atendido en sus últimas horas, ha fallecido sereno y sin sufrir.

Pedro nació en Olite (Navarra) el 4 de enero de 1936. Sus padres se llamaban Gregorio y Emilia, que además de Pedro, tuvieron otros dos hijos y una hija. Siendo aún adolescente, fue a Miranda de Ebro (Burgos), al convento de los Sagrados Corazones, con la intención de ser hermano de la Congregación.

Hizo el noviciado en El Escorial (Madrid), donde profesó como religioso de los Sagrados Corazones el 2 de febrero de 1954. Siguió un año más en El Escorial y después fue destinado a Torrelavega (Cantabria), al Colegio de Nuestra Señora de la Paz, donde permaneció un año.

En 1956 fue a Roma, a la Casa General, donde ejerció el oficio de cocinero. De sus años de Roma recordaba siempre muchas anécdotas relacionadas con los hermanos del Norte de Europa con los que vivió. En Roma hizo su profesión perpetua el 2 de febrero de 1957. Regreso a España en 1958 y pasó a vivir a la comunidad del Colegio de los Sagrados Corazones de las calles Villanueva y Claudio Coello, en Madrid, donde siguió siendo cocinero, al igual que en su siguiente destino, el Colegio de los Sagrados Corazones de Barcelona, en la Avenida de Vallvidrera, a donde fue en 1961.

En 1962, recibió obediencia para Sevilla, al Colegio de San José, pero antes de ir, le pidieron que fuera unos meses a Roma, para atender a los obispos de la Congregación que iban a participar en la segunda sesión del Concilio Vaticano II. Debió de hacerlo muy bien, porque al terminar esa tarea, el Superior General le pidió que siguiera en Roma, y allí estuvo hasta 1970.

Volvió a España en 1970, de nuevo al colegio de Barcelona, donde permaneció nueve años más. Allí trató, siendo niños, a muchos alumnos que le recuerdan con cariño. Algunos de ellos han sido después religiosos. De Barcelona fue a El Escorial, a la Casa San José, donde permaneció cuatro años, hasta 1983, prestando diversos servicios.

En 1983 hizo el segundo noviciado en Sevilla, en la casa de la Calle Conde Gálvez, una intensa experiencia de formación permanente. A final de agosto de ese mismo año, dio otro salto importante en su vida, pues fue a Paraguay, donde estaría durante 17 años. Sus primeros años en Paraguay, los pasa en la comunidad de la Parroquia de los Sagrados Corazones de Asunción. En 1989 participa en otra experiencia de formación permanente, el Enclave, en Los Perales, Chile. En 1992 sigue en Asunción, pero en la comunidad Padre Damián, donde se ha iniciado el postulantado, acogiendo a los que entran para formarse como religiosos. En 1995 va destinado a la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Ciudad Presidente Franco (Alto Paraná).

En 1999 viene a España para hacer el año de formación permanente organizado por la Provincia, está unos meses en Madrid, en la Calle Islas Cíes, y la segunda parte del curso en Jerez de la Frontera (Cádiz). El año 2000 regresa a Paraguay, pero será por poco tiempo, porque en octubre de ese mismo año, vuelve a España por razones de salud y se incorpora a la comunidad de la Parroquia de los Sagrados Corazones de Madrid, donde está 17 años seguidos. En la parroquia ha sido referente para mucha gente, por su servicio, generosidad y cercanía, visitando enfermos o acompañando a los jóvenes del voluntariado de Bokatas. En 2017 pasó a la comunidad de la Casa Provincial donde ha seguido prestando diversos servicios, rezando mucho y creando buen ambiente.

Al despedir a Pedro, nos queda el gusto de haber convivido con un buen hermano, servicial, cariñoso y atento a los necesitados. Amante de las manualidades, son incontables los rosarios y los sencillos crucifijos de madera que ha realizado, la mayoría de los cuales ha ido regalando con la intención de ayudar a rezar a los demás. Le gustaba recordar que su profesión perpetua está inscrita en el mismo libro que la de Damián de Veuster, a cuyas manos enfermas dedicó un hermoso poema. Nos podemos imaginar la alegría que se habrá llevado al encontrarse con Damián al llegar a la casa del Padre.

Debido a las circunstancias provocadas por la pandemia del coronavirus, la eucaristía funeral por Pedro se celebrará más adelante, en una fecha aún por determinar. Este domingo, día 8, a las 6 de la tarde, antes de que su cuerpo sea incinerado, se rezará una sencilla oración por él en el tanatorio. Posteriormente sus cenizas serán inhumadas en la sepultura de la Congregación en el Cementerio de la Almudena de Madrid.

Sagrados Corazones
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