«Ha dado pleno sentido a mi vida»

En el número 587 de la publicación diocesana «Comunidad», de Salamanca, del 6 de mayo, aparece este testimonio de nuestro hermano Miguel Díaz ss.cc. con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales.

Todos los que este año celebramos las bodas de oro de presbíteros, fuimos ordenados el año de gracia en que se inauguraba el Concilio Vaticano II. Como estudiante en la Gregoriana, tuve la suerte de ser testigo en la Plaza de San Pedro de su solemne inauguración.

50 años de sacerdote son motivo de profundo agradecimiento al Señor y de espera serena y confiada de los años que el Señor tenga a bien concederme. Como religioso, he dedicado bastantes años de mi vida a trabajos de gobierno en la Congregación Sagrados Corazones. Los últimos 16 años de ministerio pastoral en parroquias han sido especialmente gratificantes para mí. Hablar de Jesús como Buena Noticia, presidir la eucaristía y estar cercano a todos, especialmente a los que más sufren en el cuerpo o en el corazón, ha dado pleno sentido a mi vida de religioso y de sacerdote.

Doy gracias a Dios por estos 50 años y por haber sido enviado a esta pequeña parcela de la Iglesia de Salamanca en la parroquia de “Nuestra Señora de la Encina” (El Encinar) donde me encuentro los últimos tres años. La vida continúa. Con la ayuda del Señor, espero seguir creciendo en experiencia de Dios y en entrega gratuita y generosa a los demás, en mi comunidad de religiosos de los Sagrados Corazones y en mi trabajo como presbítero.

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Redacción


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