«Gregoría»

Columna «Sillita baja» de Dolores Aleixandre rscj en la revista 21 del mes de junio.

Acabo de inventarme esta palabra como posible traducción del término mindfullness que nos asedia por todas partes hace ya un tiempo. Mucho antes de que la invitación a la atención plena invadiera librerías, webs, cursos, conferencias o foros budistas, Jesús había pronunciado con autoridad un imperativo contundente: gregoreite, estad vigilantes, atentos, expectantes, desvelados, alerta; no cedáis a la inconsciencia aletargada, a ese adormecimiento que os impide estar despiertos a vosotros mismos y a Dios, esforzaos por permanecer conectados y vivos, intensamente vivos.

Insistía en la mindfullness de mil maneras: “Velad porque no sabéis el día en que llegará vuestro Señor”; “Atención, estad despiertos”; “Vigilad en todo momento…”. No tuvo mucho éxito aunque en sus parábolas vuelve una y otra vez sobre el asunto, dejando fatal a los personajes amodorrados: las muchachas que por dormir, dejaron apagarse sus lámparas; los servidores que se durmieron mientras esperaban a su señor; el amigo que no quería que le molestaran mientras dormía; el rico que se decía: “a descansar y a dormir, que ya lo tengo todo asegurado…”.

Quizá también a nosotros, lo mismo que los discípulos en el Tabor o en Getsemaní, nos asaltan esos tres gigantes poderosos que es como llaman los padres del desierto a la ignorancia, el olvido y la indolencia. Menos mal que siempre estamos a tiempo de volver a la gregoría, que nos aguarda en su garita de centinela y nos rebautiza con el nombre de Gregorios y Gregorias diciéndonos: dichosos vosotros si vivís en esa atención plena y lúcida a la que os convoca el Viviente.

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Redacción


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