Entrevista a Nicolás Viel ss.cc.

Nicolás Viel ss.cc. ha pasado los dos últimos cursos en la comunidad de formación de San Víctor en Madrid. Este verano ha tenido la oportunidad de regresar a Chile, su país natal, y compartir con la familia y con los hermanos. Antes de su regreso a España de nuevo, le han hecho esta entrevista para la página web de la Provincia de Chile.

Luego de dos años en Madrid, su primera escala al regresar fue la comunidad de la congregación en Merlo, Buenos Aires. Ahí llegó a principios de julio en una semana movida con hartas actividades. Visitó a los Peumos, quienes lo recibieron con notable cariño, pues Nicolás fue el primero en vivir la experiencia de servir durante un año en una comunidad ss.cc., aunque en esa época le correspondió estar en La Unión, junto a otros compañeros de su generación.

Luego se reencontró con su familia en Chile. Le tocó conocer y re-conocer a varios sobrinos, compartir con sus hermanos y su padre, que “son los que más resienten la lejanía”, asegura.

Al servicio del proyecto de Jesús

Nico actualmente vive en la comunidad de profesos de la congregación en Madrid, mientras cursa sus estudios de teología en la Universidad de Comillas, dirigida por la Compañía de Jesús. Él mismo cuenta que esta oportunidad ha sido un privilegio “que no me pertenece y que sólo se justifica recibirlo si generosamente se pone al servicio del proyecto de Jesús. Tengo la impresión que es un buen lugar para formarse teológicamente, por la calidad de los profesores, por el clima entre los alumnos, por la diversidad cultural y por el diálogo abierto que se puede establecer… La teología te arma por dentro como creyente y fortalece tus cimientos vocacionales. Este tiempo de estudios teológicos ha sido un espacio para profundizar la relación con Dios, para cuidar la vocación y para celebrar en comunidad la primacía de Dios en nuestra vida. Siempre me ha impresionado que la teología sea un estudio que tiene como pretensión formar discípulos que estén dispuestos a una entrega de la vida con más libertad y generosidad. Se estudia porque queremos pensar a fondo y creer de verdad. Sobre la teología recae una enorme y hermosa tarea que es la de ofrecer una palabra lúcida que ayude a comprender un poco más a Dios: desde la Escritura, la tradición, la ciencia, el arte y por supuesto desde la vida de los pobres. En la vida religiosa hablamos mucho de una fidelidad creativa a la que yo agregaría una fidelidad crítica y una fidelidad pensante”.

La comunidad que lo acogió en Madrid –y muy bien- está ubicada en la parroquia San Víctor (ver vídeo más abajo). Cerca de ahí está el colegio Virgen de Mirasierra, por lo que además de ser una comunidad de formación, los hermanos atienden estas dos obras. Hoy, la comunidad está formada por Crisanto Peña y José Manuel Belza, además de Leopoldo Antolín, también sacerdote que trabaja en el colegio y es el encargado de la formación. Luego están los estudiantes: Jose, Pablo y Jorge, hermanos españoles con los que Nico ha compartido esta etapa. En ese contexto vive el día a día en Madrid: “el ritmo es bastante intenso y transcurre entre la comunidad y sus actividades, la facultad de teología, el trabajo pastoral en el colegio y la parroquia”.

Una comunidad religiosa hermanada por la espiritualidad

“La posibilidad de vivir fuera y compartir la vida cotidianamente con amigos de diferentes culturas y tradiciones hace que uno se haga más consciente de la diversidad geográfica de la iglesia y la congregación. Una de las cosas más interesantes es la posibilidad de ampliar horizontes congregacionales y construir amistades con hermanos y hermanas de diferentes países. La congregación es mucho más diversa de lo que uno se imagina. Pese a la diferencia de sensibilidades uno puede ver cómo nos mueve el mismo carisma y cómo la intuición espiritual que nos hermana se va conectando y relacionando con cada cultura. La diferencia está marcada también por los distintos escenarios sociales y culturales. En España y en todo Europa está pendiente pensar y dilucidar la nueva evangelización en un escenario donde la fe se va apagando. Esto lo intentó dilucidar el Sínodo para la nueva evangelización pero no logró encontrar caminos muy claros. Pareciera que la misma Iglesia está un poco paralizada y sin respuesta para los cambios culturales actuales. Me gustaron muchos las palabras del general de los jesuitas quien antes del Sínodo se preguntaba: ¿vamos a movernos en la acostumbrada dirección de “más de lo mismo”, o estamos dispuestos a mirar hacia adelante con valentía y creatividad? Esa pregunta le viene bien al conjunto de la congregación, a la provincia chilena y cada uno como creyente”, cuenta Nico sobre lo que le ha tocado “mirar” durante este tiempo.

Dentro del trabajo pastoral que le ha tocado realizar está el acompañamiento de una comunidad de universitarios en la parroquia San Víctor y de grupos de confirmación en el colegio. Además apoya a un grupo de voluntarios que visitan a las personas que piden en las calles, “los cuales suelen ser inmigrantes rumanos que salen de su país huyendo del frío y de la pobreza. El trabajo pastoral tiene como principal desafío animar, transmitir y acompañar la fe en un mundo más plural, secularizado, tecnologizado y personalista. Esto exige ser bien buscadores y creativos para poder creer en medio de este desencuentro entre fe y cultura”, dice.

Va y vuelve

Con un pie en el avión de vuelta a España, repasa lo vivido estas semanas: “he podido compartir con los hermanos en sus propios lugares y tareas, visitar algunas familias amigas y antiguos compañeros de estudio. Regreso con muchas ganas de retomar lo que estoy viviendo allá y muy contento por lo vivido estas semanas. Después de estar compartiendo en diferentes lugares y de algunas conversas veo que tenemos como provincia un hermoso desafío de leer e interpretar los nuevos escenarios en los que se juega hoy la vida de los jóvenes. Tenemos también la tarea de despertar nuestra propia vida de fe para animar a un laicado que con todo lo que ha vivido la Iglesia en Chile se ha quedado sin aliento ni vigor. Me voy contento pero también inquieto al ver a tantos que buscan y viven su fe un poco solos. Me pregunto cómo acompañarnos mejor entre todos y cómo recuperar la importancia de la comunidad para la vivencia de la fe. Quedo con ganas de seguir buscando cómo hacer más creíble nuestro testimonio y cómo dar pasos concretos que nos permitan vivir lo que el papa Francisco tanto ha insistido en cuanto a que la iglesia no vive para sí misma y debe estar al servicio desde todos los ámbitos de la vida humana”.

Si todo camina como debe, Nicolás debería estar instalado en la provincia el 2015. Mientras tanto lo seguimos acompañando a la distancia y leyendo en distintos espacios donde colabora con nosotros.

¡Buen viaje!

Avatar
www.sscc.cl


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies