Entrevista a Eduardo de Haza ss.cc.

Nunca he vivido en comunidad con Eduardo de Haza. Y reconozco que me ha sorprendido muchas veces. Lo hizo cuando fue a una semana de la Congregación, siendo yo coordinador de pastoral en el colegio de Torrelavega: nos pusimos a preparar algo y él escribía a máquina con endiablada rapidez. Me acaba de sorprender por sus catorce años en Barcelona. No pensé que fueran tantos, pero el tiempo corre.

Me asombró su inmersión en la cultura catalana. Me quedé admirado cuando se presentó en El Encinar para celebrar una pascua habiendo perdido un montón de kilos. Me pareció una noticia excelente que decidiera trasladarse de Barcelona a Bagong Silang, haciendo realidad su sueño misionero en tierras lejanas. Y me han sorprendido gratamente sus respuestas, profundas e interesantes, a esta entrevista, así como su entusiasmo y su dedicación a la única misión que todos compartimos como discípulos de Jesús. Ha respondido con rapidez, a pesar de las cinco o seis misas que celebra cada fin de semana. Dice que no se le da bien escribir. No es verdad. Comunica estupendamente. Compruébenlo ustedes mismos.

Trato de vivir enamorado y lo estoy de la gente y de sus luchas

Hay mucha diferencia entre trabajar en Barcelona y en Bagong Silang, ¿o no?

La realidad, la cultura, la situación social de las personas es diferente; naturalmente nuestros proyectos e iniciativas pastorales se adaptan a las circunstancias de las personas con las que convivimos y a las que tratamos de servir y acompañar. En Barcelona trabajaba fundamentalmente en el colegio, y estoy profundamente agradecido a los hermanos con los que conviví, y a tantas personas con las que compartí tanta vida, tantas ilusiones y un intenso trabajo pastoral. Los 14 años vividos allí han marcado sin duda mi historia; grande es la huella que Barcelona ha dejado en mi corazón. A pesar de las diferencias culturales y sociales, la misión de la Congregación es la misma aquí y allí: encontrar caminos para el anuncio del Amor de Dios, del que estamos necesitados todos los hombres y mujeres del mundo y de la historia, en todas las circunstancias. Trato de sentirme comprometido con la misión de la Congregación en todos los lugares en los que nuestros hermanos y hermanas dan la vida al servicio de Dios y de la Iglesia.

14 años en Barcelona. No sabía que fueran tantos. ¿Te ha costado adaptarte?

Aún sigo adaptándome y seguro que me queda un largo trecho. Las primeras semanas fueron más difíciles, especialmente por lo que se refiere a la lengua. No voy a negar una cierta sensación de “soledad”, sobre todo los primeros días. Es complicado situarse y mantener el entusiasmo cuando es difícil entender a los demás a tu alrededor, y también que ellos te comprendan. Pero ahora sé de primera mano que el lenguaje del corazón es universal porque es un lenguaje que viene de Dios, y se sobrepone a las lenguas creadas por los hombres. Y ese lenguaje vence cualquiera de nuestras barreras. Nuestra comunidad en Bagong Silang es internacional (convivimos hermanos y hermanas de India, Indonesia, Chile, Alemania, EE.UU., Filipinas y España); la internacionalidad es un don, una oportunidad a la vez que un desafío. Un desafío que afecta a la totalidad de nuestros sentidos físicos y espirituales, y que nos exige ponernos en una dinámica de transformación generosa del corazón, de los propios sentimientos y posicionamientos personales. Recuerdo aquel lema conmemorando los 50 años de la presencia ss.cc. en Andalucía: “Andalucía ya es nuestra tierra”. Ése es para mí el reto de la internacionalidad: sentir que el lugar donde estamos es nuestra tierra y que somos de ella.

Interesante. ¿Cuál es tu actividad actual?

Cuando llegué, los hermanos me pidieron que me dedicara especialmente a la animación de la pastoral juvenil (Youth Ministry), y eso ocupa gran parte de mi tiempo. Además formo parte del equipo de Acción Social, que coordina los distintos proyectos sociales de la parroquia: nutrición, escolarización, atención a personas con necesidades especiales, formación de jóvenes sin recursos, atención médica… Junto a dos trabajadoras sociales, solemos recorrer los distintos barrios de la parroquia, especialmente las zonas más empobrecidas. Visitamos a las familias, nos entrevistamos con los líderes, tratando de descubrir las necesidades de la comunidad para buscar juntos posibles soluciones y ayudas. Tratamos de acercarnos a las personas en situaciones particularmente difíciles, con frecuencia extremas, incluyéndolas en nuestros programas sociales o gestionando pequeños proyectos de ayuda personalizada. Por otro lado la parroquia es muy grande, y los hermanos y hermanas estamos comprometidos en el acompañamiento espiritual de los fieles, especialmente a través de la liturgia, la catequesis y la formación de líderes. Además, en las últimas semanas, ha empezado mi trabajo en pastoral vocacional.

No está mal el cúmulo de actividades. Describe tu horario de cada día.

6.00 AM SANTA MISA

7.00 AM ADORACIÓN COMUNITARIA

7.30 AM DESAYUNO

El resto de la mañana actividades en los distintos ministerios, aunque el lunes tenemos toda la mañana reunión de comunidad hermanos y hermanas. Normalmente por la mañana suelo visitar los barrios con las trabajadoras sociales. A las 12.00 comida. Por la tarde actividades. Generalmente las reuniones de los diferentes equipos a los que pertenezco (Youth Ministry, Altar Servers Ministry, Social Team, Linangin –formación de jóvenes sin recursos–, etc.).

5.30 PM VÍSPERAS

Después normalmente la cena, aunque algunos días tenemos un tiempo de oración con los distintos grupos de jóvenes y alguna que otra reunión también.

¿Vas progresando en el aprendizaje del tagalo?

Creo que voy progresando, sí. Leo bastante correctamente, celebro la santa misa en tagalog e incluso me traducen la homilía para que pueda predicar en tagalog, porque en general la gente no entiende inglés. Sin embargo, ahora lo tengo un poco dejado. Estuve yendo a Manila tres días a la semana, pero es muy duro porque son dos horas de ida y dos de vuelta cada vez. Por otro lado, conforme te vas viendo más comprometido en la pastoral y te vas implicando más en la vida de la gente, cuesta más dedicar tiempo al estudio y la formación. Pero ahora estoy buscando de nuevo el espacio para seguir estudiando; creo que voy a tener un “tutor” aquí cerca, con el que pueda tener a menudo clases sin desplazarme.

Pues que progreses. ¿Qué tal la colaboración entre hermanos y hermanas?

Intensa, muy intensa. Celebramos juntos la eucaristía a diario y tenemos cada día un tiempo común para la adoración. Compartimos la misión y trabajamos juntos en los distintos ministerios, tenemos el mismo proyecto de vida, nos reunimos semanalmente y comemos juntos al menos tres veces a la semana. Por supuesto, a veces existen también diferencias y pequeños conflictos, que tratamos de enfrentar desde la comunión y la fraternidad. Ahora nos hemos propuesto seguir profundizando en la colaboración en las diferentes tareas pastorales, tratando de hacerlo siempre como un verdadero equipo, que exprese la unión fraterna que hay entre nosotros.

Desde luego es intensa. ¿Qué impresión te ha causado la Iglesia que peregrina en Pilipinas?

Quizás es un poco pronto para hablar de ello y no quisiera ser injusto. La Iglesia filipina es singularmente activa. No me refiero exclusivamente a los pastores y líderes de la Iglesia, sino particularmente a los fieles, realmente comprometidos en la vida de la comunidad cristiana, en la liturgia, en la catequesis… La fe cristiana es parte fundamental de la identidad de este pueblo y la fe se expresa personal, comunitaria y públicamente sin rubor alguno. Es un pueblo “devoto” en el sentido más hondo y profundo del término, sin que la dimensión “activa” de la fe se disocie de la contemplación, la oración y la celebración de los misterios de la fe, particularmente de la santa misa. Tratan de hacer de la fe vida y de la vida seguimiento fiel de Jesucristo. Generalmente la gente tiene una experiencia grata de la Iglesia y de sus pastores, especialmente por la dedicación de la Iglesia a proyectos sociales en favor de la justicia y la promoción de la dignidad humana.

Es todo muy positivo. ¿Existe un espíritu y una práctica ecuménicos?

Yo no lo he experimentado hasta ahora. La inmensa mayoría de la población es católica, aunque hay cada vez mayor presencia de otras Iglesias cristianas, con las que creo que hay una relación cordial. Ya sabes que a los católicos el ecumenismo se nos da regular, especialmente cuando somos más.

¿Se ha solucionado realmente el problema “moro” del Sur del archipiélago?

Si estás al tanto de las noticias, sabrás que el conflicto sigue activo. En las últimas semanas ha habido numerosos atentados terroristas que han causado la muerte de muchas personas e incluso una intervención armada de la aviación filipina contra objetivos terroristas. Hay iniciativas de diálogo, pero grupos extremistas y radicales tratan de sembrar el terror en la vida de la población. Durante estas semanas se reza en toda la Iglesia filipina por la paz, especialmente Mindanao y Zamboanga, particularmente afectadas por el terrorismo.

Sí recientemente ha habido noticias al respecto, por eso te pregunto. Tras el proceso intensivo de americanización sufrido a partir de 1898, ¿qué vestigios de la cultura hispánica quedan en el país, tras más 300 años de presencia?

Precisamente en Mindanao y Zamboanga se habla “chabacano”, considerada una lengua criolla derivada del castellano, pero no por aquí. El tagalog está lleno de expresiones castellanas y palabras derivadas de nuestra lengua. Culturalmente creo que también se pueden apreciar muchas similitudes, especialmente en la religiosidad y en las relaciones personales y familiares, y en muchos sentidos y lugares pueden encontrarse vestigios de la historia común. Conscientes de su historia, saben que Filipinas fue colonia española durante siglos, a la que siguió un proceso de independencia y liberación nacional. Este pueblo busca orgulloso su propia identidad y libertad, así que la colonización española se explica con un sentimiento agridulce. En todo caso siempre que hablan de los españoles y de la colonización, la conversación suele terminar con una consideración profundamente agradecida: debemos a los españoles haber traído el catolicismo a Filipinas.

Está bien. ¿Cómo ves la Congregación en y desde Filipinas?

Nuestra Congregación en Filipinas es pequeña, joven y llena de vida. Son muchas las posibilidades vocacionales y apostólicas que se brindan a los hermanos y las hermanas, particularmente en el ámbito de la internacionalidad y la presencia en el mundo de la pobreza y la marginación. También son muchos los desafíos, especialmente en lo que se refiere a la vida comunitaria, la singularidad de la vida consagrada y el ejercicio del liderazgo. Vamos, como en todas partes.

¿Es conocida, tiene peso la figura de Damián?

Lo es en las presencias de la Congregación, pero creo que no especialmente fuera de este ámbito. No debemos olvidar que la historia de la Congregación en Filipinas es corta y sólo contamos con una presencia apostólica, el resto de comunidades son de formación, lo que quizás explique la poca difusión de su figura.

¿Estáis presentando a nuestros cinco mártires del siglo XX a los cristianos?

Esta semana tenemos en Manila un encuentro de hermanos y hermanas en Filipinas (spirituality gathering), en el que vamos a tratar expresamente el testimonio de nuestros hermanos mártires que pronto serán beatificados. Es cierto que apenas hay material en inglés acerca de la vida y el testimonio de nuestros mártires, así como del evento de su beatificación, lo cual no ha hecho fácil que se trabajara más intensamente esta cuestión. En Bagong Silang la comunidad me pidió que me encargara de preparar algún material y proponer alguna iniciativa; gracias al que me envió Osvaldo, hemos preparado algunas presentaciones para dar a conocer su figura y estamos proyectando también una Misa de Acción de Gracias para el mes que viene. Acabamos incluso de instalar un poster gigante en la entrada de nuestra iglesia.

¿Qué impresión causa por ahí el papa Francisco?

Creo que la misma impresión de entusiasmo, renovación y esperanza que en otros lugares. Su mensaje de honda simplicidad, misericordia y cercanía a las personas en las distintas circunstancias de su vida, particularmente a los pobres, recoge lo más hondo de la espiritualidad y del mensaje de Jesús. Con sus gestos y sus palabras resulta más sencillo entrar en sintonía con el Evangelio y con la vida de la Iglesia. Creo que es así como lo estamos viviendo aquí los hermanos y el pueblo de Dios.

Tú siempre has querido ser misionero en tierras lejanas, ¿estás contento?

Siempre que alguien me pregunta, contesto que me siento profundamente feliz y agradecido por la oportunidad que me ha brindado la Congregación de compartir la misión de los hermanos y hermanas en Asia, particularmente en Filipinas. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, el Evangelio es el mismo en todas las tierras del mundo y el Amor de Dios debe ser llevado a los márgenes de la tierra y de la existencia humana. Nuestra misión es la misma allí y aquí, y juntos somos responsables de la vida y la misión de la Congregación en todos los continentes y países. Esa experiencia es especialmente honda en este momento de mi vida y ha hecho crecer mi vocación religiosa ss.cc. Trato de vivir enamorado y lo estoy de la gente, de sus luchas, de su fe, de sus vidas… El corazón se hace pedazos a veces, sí, cuando la vida y las circunstancias sitúan a la gente en condiciones extremas que atentan contra la dignidad y la justicia, pero el Espíritu de Jesús lo regenera a cada paso para que pueda dar vida, contagiar esperanza y dar amor.

¿Piensas en una larga estancia en las islas Filipinas?

Dios dirá, Dios dirá. Un abrazo muy, muy fuerte a todos. Sé que me comunico poco y pido perdón por ello, pero ya sabes que no se me da bien escribir y que suelo “liarme” con unas cosas y otras, de modo que el tiempo pasa demasiado rápido. Trato de estar al día de la vida de la Provincia, sobre todo gracias a nuestros medios de comunicación y el contacto con Enrique. Os tenemos presentes en la oración, especialmente a los hermanos enfermos y a los más mayores. Estos meses trataré de estar especialmente pendiente, para vivir junto a vosotros el momento de gracia que siempre es un Capítulo Provincial. Cuidaos mucho y tenednos presentes en la oración.

Pues muchas gracias por tus interesantes respuestas y que crezca ese ánimo que muestras.

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Carlos Barahona ss.cc.


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