Entrevista a Bernard Couronne ss.cc.

Carlos Barahona ss.cc. entrevista en el boletín provincial «Nosotros SS.CC.» a Bernard Couronne ss.cc., Coordinador del Centro Picpus. Ofrecemos aquí un extracto.

Bernard Couronne es bien conocido. Dice que no cree que se hubiera presentado voluntario para redactar la positio del Buen Padre en el marco de su proceso de beatificación. Yo pienso que Javier Álvarez-Ossorio acertó de pleno al pedirle que lo hiciera. Porque Bernard –él mismo lo reconoce– es un apasionado de Pedro Coudrin, de la época de la Fundación y en general de la historia y de la vida de nuestra familia religiosa. Su apasionamiento viene de antiguo y además se desborda, contagia, irradia. A las pruebas me remito: inspirador principal y fundador con un reducido número de hermanas y de hermanos del Centro Picpus, ha hecho una labor importante durante sus doce años de vida. Ahí están las tres sesiones o encuentros de 2005, 2007 y 2009 en los que han participado 3 laicas seglares, 60 hermanas y 59 hermanos de los cinco continentes. Entre ellos 67 de habla española. Por otra parte Bernard reflexiona, y ayuda en la reflexión a otros, sobre la vida consagrada en los tiempos que corren. Lo hace con entusiasmo y se siente optimista, sin un pelo de ingenuidad, tanto en cuanto a su futuro como en cuanto al porvenir de la fe cristiana en Europa. Por todo ello hemos querido que su entrevista sea la primera del nuevo Boletín Provincial Ibérico “Nosotros SS.CC.” Sus respuestas son muy interesantes. Hay que tomarse el tiempo de leerlas con calma.

¿Es cansado tener un pie en París y el otro en Roma? ¿Te sientes dividido?

Es verdad que este trabajo me constriñe, pero ¡no es más cansado que otros! En cuanto a sentirme dividido entre la “ciudad luz” y la “ciudad eterna”, digamos que eso aporta un elemento de variedad a mi vida… Mi comunidad sigue siendo la de Picpus claro, pero cuando estoy en Roma vuelvo a encontrar a hermanos que conozco bien y que aprecio, y con los que he estado en comunidad en algunos casos. Más aún las circunstancias han hecho que haya frecuentado la casa de vía Rivarone desde hace mucho tiempo (1979), entonces me siento allí en familia de verdad.

¿Cómo va la causa del Buen Padre?           

¡En esta fase se podría decir que avanza al hilo de mi pluma! Como sabéis, desde que las Actas del Proceso informativo diocesano fueron depositadas y validadas en la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano, se trata de preparar un expediente tan sustancioso como sea posible –la Positio– a fin de que el Papa, oído el parecer de los cardenales de ese dicasterio, pueda pronunciarse acerca de “la heroicidad de las virtudes” del Buen Padre.

 

¿Qué ha de contener la Positio?

Ese documento comporta una “biografía documentada” y un estudio de las virtudes del Siervo de Dios a partir de los testimonios recogidos por las sucesivas Comisiones canónicas de investigación (1925-1927 y 2003-2007)… Sí, ¡ése es el título –Siervo de Dios– al que el Buen Padre tiene derecho desde que su Causa se abrió! De hecho se trata de demostrar cómo Pedro – José María Coudrin vivió el Evangelio de una manera que puede inspirarnos hoy día. A mi parecer, ése es el objetivo esencial de la prosecución de una causa de canonización.

¿Estás contento, satisfecho de trabajar por la beatificación del Fundador?

Os voy a sorprender. No estoy seguro de que me hubiese propuesto espontáneamente para este trabajo si el Padre General no me lo hubiera pedido. Es un “trabajo de benedictino” por el que no siento una particular atracción. Pues sí, ¡he conocido cosas más estimulantes que trabajar de 8 a 9 horas diarias ante mi escritorio o que buscar una referencia o un documento en los archivos, aunque sea en Roma! Por eso he pedido no trabajar con dedicación plena y recuperar en París una vida más “normal”. Las actividades del Centro Picpus, el cargo de Postulador de la Causa del matrimonio Follereau, laicos franceses discípulos del Padre Damián en la ayuda a los leprosos, la animación de retiros y ejercicios son para mí “respiros” vigorizadores.

Desde luego es un trabajo solitario.

Siendo justos, he de decir que el interés y los ánimos de los hermanos de la Casa Generalizia ¡contribuyen a aliviar mi destino! Algunas veces ciertos hermanos, pero sobre todo hermanas (¡pues sí!) se conmueven ante mi fortuna: “¿Estás solo para hacer todo eso?” Sí, verdaderamente este trabajo supera mis fuerzas y mis capacidades, pero hay muchos hermanos que han trabajado mucho y bien antes que yo sobre el tema y sé cómo apoyarme en el fruto de su labor.

Yo pienso que el General escogió a la persona adecuada.

Dicho todo lo anterior, mi larga frecuentación de nuestros Fundadores (desde el escolasticado) me permite situar mi trabajo en pro de la Causa del Buen Padre en la línea de lo que ha sido y sigue siendo una de las grandes “pasiones” de mi vida. Desde ese punto de vista, esta ardua tarea me da la ocasión de profundizar en mi conocimiento del Fundador y de todo el contexto en el que vivió. Me atrevo a esperar que mi trabajo no sirva solamente a sus eminencias vaticanas para iluminar el discernimiento pontificio, sino a todos aquellos que quieran conocer mejor al Fundador y hacérselo descubrir a las jóvenes generaciones en el seno de la Congregación.

¡Es admirable! En pocos años hemos tenido un santo y un beato. Ahora tenemos todavía otros cinco en espera y, además de la causa de Pedro Coudrin, hay otras dos que llegan al Vaticano: las de la Buena Madre y de Esteban Gumucio…

Sí, verdaderamente para una pequeña Congregación como la nuestra, hay que hacerlo… En fin es la gracia la que ha hecho eso y no podemos más que maravillarnos. Y decirnos que nuestros mayores, elevados por la Iglesia al pavés de la santidad, tenían también sus limitaciones. Cuando uno se aproxima a ellos un poco más cerca, llega a preguntarse sobre ciertos aspectos de su personalidad. Y sin embargo ¡sostengo que son tan dignos de ser llamados santos como la “gran” Teresa o la “pequeña”! Porque la santidad, ¿no es acaso la gracia de Dios que logra operar a pesar y a través de todo lo que es más o menos “torcido” en nuestra humanidad? 

Mira por dónde, para mí el trato con esos antepasados en la fe, acerca de los cuales nuestros psiquiatras tendrían mucho que decir, me tranquiliza por lo que se refiere a mi capacidad para la santidad… ¡y sobre todo a la vuestra! (Sonrisas…)

Avatar
Fernando Cordero ss.cc.


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies