Encuentro de Formación Permanente de la Segunda Etapa Joaquín Garre ss.cc.

Estimados lectores:

Unas pocas líneas para resumir estos dos días de regalo que fueron los del encuentro de la 2ª ETAPA de Formación Permanente.

Comenzamos con la bienvenida de Ángeles Herrán y de otras hermanas, como siempre, acogedoras, y la cena ayudó a reponer fuerzas.

A pesar del frío nos acompañan días soleados. Tuvimos la suerte de tener a Margarita Saldaña Mostajo, como conferenciante. Está licenciada en periodismo y en teología dogmática, pertenece a la familia espiritual de Carlos de Foucauld y actualmente vive en París. Algunos ya habéis leído su libro de teología “Rutina habitada” en la que habla de la vida oculta de Jesús.

Margarita, a lo largo de una jornada, nos comunicó la importancia de ese cuadrángulo que resulta de la: experiencia de ser cuidado – cuidarse – cuidar – dejarse cuidar, que son también las etapas de nuestra vida. Todo ello nos lo transmite, no desde los libros, sino desde la experiencia de haber cuidado a una persona, en París, a la que acompañó hasta la muerte, que le cambió la vida y que lo ha proyectado en su libro “Cuidar”: relato de una aventura.

Por supuesto que, en todo el encuentro, de manera transversal, ha estado presente el COVID y la guerra de Ucrania, pero no podíamos detenernos ahí y hemos profundizado en nuestro tema.

Ahora sabeos que la experiencia del cuidado necesita 4 pasos básicos:

  1. Experiencia de sentirme cuidado, nombrarlo, ponerle cara.
  2. Cuidarme yo: hacerme cargo de la realidad.
  3. Cuidar: los dos anteriores permitirán llegar a este.
  4. Dejarme cuidar: con estos pasos, ya podemos aprender a dejarnos cuidar que en esta etapa (que algunos ya estamos alcanzando) y que para los/as religiosos no es fácil pues nos hemos preparado para dar, hacer y cuidar, pero no para dejarnos cuidar.

Hemos hecho un recorrido por estos hitos importantes de la historia de cada cual, que es la historia también de la comunidad y territorio, es la historia de la propia Congregación, la historia de Damián de Molokai y tantos otros que han cuidado, porque fueron cuidados. Es la historia de la salvación que puede ser leída como la historia de cuidado de Dios con la humanidad.

Vimos también las dificultades que presenta el cuidarse a uno mismo, las dificultades del cuidar a los otros, de aceptar la edad, la propia enfermedad, las ilimitaciones, de aceptar que tengo que ser lavado como un niño chico… o que tengo que cuidar a alguien que no me lo va a agradecer. Por eso, buscamos un decálogo del cuidado, algunas orientaciones para saber cómo, cuándo. Para no tener miedo; ni a cuidar, ni a dejarse cuidar, porque seguimos siendo Hijos de Dios, tanto en un caso como en otro. Y tendremos la misma dignidad que ahora; hasta el final.

El cuidado sale de la intimidad para volverse, también, un tema político.

En fin, toda una reflexión que nos va a orientar, especialmente a este grupo, a vivir con intensidad, con fe y confianza, y con ilusión, todos estos años de vida que nos queden, con salud o sin ella, pero sabiéndonos hijos de los Sagrados Corazones.

No es necesario decir, que la eucaristía, la adoración y las distintas oraciones nos acompañaron a lo largo de los dos días. Porque, si hay alguien que nos ha cuidado siempre y sigue haciéndolo ese es nuestro maestro, el Señor Jesús.

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Sagrados Corazones
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