El triunfo de la vida ya en este mundo

Comentario al Evangelio del Domingo de Resurrección a cargo de Miguel Díaz ss.cc.

Una vez más los cristianos hemos recordado y celebrado lo que aconteció a Jesús en los últimos días de su vida. Durante unos años, Jesús predicó y trabajó por una sociedad en la que todos, sin distinción alguna, fuéramos hermanos. Un mundo sin fronteras, habitado por la Paz que Dios ofrecía gratuitamente a toda persona de buena voluntad. En este mundo, Dios es Padre y a todos nos hermana.

Hemos recordado a Jesús, constante en su sueño y en su entrega por lo que anunciaba y vivía; sin reparo alguno, y de parte de Dios, tomaba partido en favor de los pobres y marginados, pues eran quienes más sufrían; en ellos volcaba Dios su cariño y predilección.

A los contemporáneos de Jesús no les interesó esta oferta. Los poderosos e influyentes veían peligrar sus privilegios políticos y religiosos. Jesús terminó bruscamente sus días entre nosotros. Fue ajusticiado; murió en el patíbulo de la cruz; pero murió sin odio, perdonando, y poniendo su vida en manos del Padre. Por eso, su muerte en cruz fue Pascua, Paso a la vida, triunfo del Amor, victoria sobre todo tipo de muerte, Resurrección: “Dios lo resucitó y le hizo Señor”.

Así le recordamos y le celebramos los cristianos. Así se hace presente Jesús entre nosotros: como Señor y fuente de la Vida. Conserva los rasgos del Jesús que vivió entre nosotros. Pero ahora es el Señor resucitado el que sana, cura, perdona y renueva. Lo que fue y significó para aquel pequeño grupo de discípulos lo es para todos nosotros.

No esperemos el momento de la muerte para celebrar la Resurrección. Pascua es Vida ya en este mundo. ¿Qué buena noticia, si no, aportaría Jesús a este mundo? No creemos en una religión de desenlace feliz, sino en un evangelio de vida ya en este mundo y en el venidero. Por cambiar este mundo murió Jesús. A cambiar este mundo envía Jesús a sus discípulos.

El proyecto de Jesús sigue siendo el único proyecto de su iglesia: la construcción de un mundo filial, fraterno y solidario: el Reino de Dios. En el hoy de nuestro caminar, en el hoy de nuestro mundo, nos acompaña, Jesús, el Señor Resucitado. Que renazca la esperanza. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Avatar
Redacción


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies