«El deseo de Dios» (rezar con los salmos)

Miguel Díaz ss.cc. nos recomienda el libro «El deseo de Dios» (rezar con los salmos), del cardenal emérito de Milán, Carlo Maria Martini.

Puedo recomendar un libro muy sencillo y de fácil lectura que, seguramente, muchos conocerán: “El deseo de Dios” (rezar con los salmos), de Carlo Maria Martini publicado por EDICEP en 2004. Lo he leído pausadamente durante las vacaciones, por la mañana, con la fresca y sin ruidos. Y no de un tirón. Todo lo contrario. Cada mañana un salmo, de los 16 que Martini comenta. Debo reconocer que su lectura ha creado en mí un buen clima de oración para todo el día. Por eso lo recomiendo. Pero vayamos a su estructura y contenido.

Con la sabiduría de quien conoce y ama la Biblia, Martini tiene la habilidad de ir introduciendo en una lectura oracional de los salmos. Son charlas-conferencias impartidas con ocasión de encuentros o retiros.

En un primer capítulo “rezar los salmos”, Martini hace algunas anotaciones generales sobre los salmos y describe los momentos y el ritmo que deben observarse para “rezar juntos un salmo”. Curiosa la referencia a la semana que pasó con los monjes en el monasterio del Monte Athos.

Pasa después a considerar cada uno de los 16 salmos. El mismo subtítulo del salmo orienta su lectura: salmo del enfermo, el estupor de sentirse amado, una invocación afligida y pacificante, la actitud de fe, la alabanza perenne … En primer lugar, trata de reproducir el ambiente religioso, social, e incluso geográfico, en que se compuso el salmo. Con su explicación histórico-literaria predispone al lector a identificarse con las actitudes interiores del salmista. Son muy iluminadoras sus referencias personales a lugares concretos y a las imágenes poéticas del salmista.

En la segunda parte de cada capítulo, Martini formula una pregunta directa: ¿Qué te dice a ti, que nos dice a nosotros como grupo, esa poesía religiosa? ¿Qué mensaje nos transmite?

Como todos los capítulos tienen una composición similar, me voy a referir únicamente al capítulo sobre el salmo 23. Martini lo titula “Porque tú vas conmigo”. Recuerda lo que H. Bergson decía de este salmo: “Los centenares de libros que he leído no me han producido tanta luz y consuelo como los versículos del salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me falta…”.

¿Qué dice el texto del salmo? El autor lo describe en estos términos: “Dos personajes: El Señor y yo, es decir, el que habla. Las acciones atribuidas al Señor son nuevas: él es mi pastor, me hace reposar, me conduce, me reanima, me guía, está conmigo, me da seguridad, prepara una mesa, me unge con aceite … Frente a este sujeto principal, estoy yo que afirmo que no me falta nada y que no temo ningún mal; afirmo que mi cáliz rebosa, que siento la felicidad y la gracia como compañeras de vida, que quiero habitar en la casa del Señor. Se trata de un diálogo afectuoso, confiado y familiar entre el Señor y yo: quién es él, qué hace por mí, qué le digo yo. Es una plegaria muy simple, que no pide nada, no agradece, no alaba, pero precisamente por eso es riquísima”.

Habla después de las imágenes del pastor, el bastón, el convite, la casa del Señor, la tienda de la hospitalidad, las aguas tranquilas, el valle oscuro.

Todo orientado a que cada uno pueda hacer suya la oración: “Señor, nada me falta porque tú vas conmigo, me das seguridad, y habito en tu casa”. Termina la explicación del salmo con una referencia a Francisco de Asís que viajó a Palestina en el verano de 1219; después de haber atravesado las líneas militares musulmanas, en aquel momento de gravísimo peligro y de miedo, Francisco viajaba repitiendo: “Aunque camine por valles oscuros, nada temo porque tú, Señor, estás conmigo”.

Si alguien quiere enriquecer la comprensión de este salmo, además de lo mucho y bello que dice Martini, puede acudir a la Encíclica del Papa Benedicto XVI “Spe salvi”, número 6, donde se habla de Jesús el verdadero filósofo y el pastor; ha recorrido el camino que pasa por el valle de la última soledad y ha vuelto para acompañarnos y darnos la certeza de que, con El, siempre se encuentra un camino abierto.

Recomiendo, pues, un libro muy sencillo y fácil de leer. Un libro muy pedagógico para introducir en la oración de los salmos. Un libro que ayuda a hacer una lectura creyente y orante de los salmos, de la propia vida y de la historia.

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Redacción


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