Despedida de Joaquín Garre ss.cc.

Miguel Díaz ss.cc., de la comunidad de El Encinar, nos narra la despedida que la parroquia le dio a Joaquín Garre ss.cc., el pasado domingo de Pentecostés, antes de su partida a Mozambique a principios de junio.

A petición del Superior General, Joaquín se va a Mozambique. La comunidad parroquial le despedía con estas palabras de la hoja del domingo:

“Despedimos a Joaquín, con mucha pena porque nos deja, y con gran esperanza porque, por propia experiencia, sabemos lo mucho que puede aportar a nuestros hermanos africanos de Mozambique.

En Joaquín, todos nosotros nos sentiremos misioneros. Estará en contacto con nosotros y nosotros con él.

Lo sentimos todos: por su cercanía y amistad, por recorrer nuestras calles y nuestras casas con una palabra de consuelo, de ánimo y de apoyo incondicional, por su compromiso con las personas más necesitadas.

Hoy en la Eucaristía, le enviamos, con el signo del tiempo de nuestros Fundadores: imponiendo sobre su cabeza a la Virgen, Nuestra Señora de la Paz. Le dejamos en buenas manos.

Cuando vuelva, dentro de tres años, entre nosotros seguirá encontrando su casa y a sus amigos. Muchas gracias, Joaquín”.

Sentimos mucho su marcha. Ha formado parte de esta comunidad de El Encinar durante 11 años, con una interrupción de 2 años en Barcelona. El Encinar va a notar la ausencia de Joaquín: alguien a quien todos llaman por su nombre y a quienes responde también con su nombre y con un abrazo amplio y generoso. Lo sentirán muy especialmente aquellos niños que, aunque tengan casa, su hábitat es la calle. Los gitanos, marroquíes y sudaneses han sido sus preferidos. Le echarán de menos familias desestructuradas con alguno de sus miembros en la cárcel, o con la amarga experiencia de la violencia doméstica o sin recursos para leche o medicinas para sus bebés. Conociendo a Joaquín en El Encinar no es difícil acordarse de Jesús en muchas escenas del evangelio.

La celebración de la Eucaristía fue muy emotiva. Por ser Pentecostés: la iglesia nace misionera y Joaquín se siente lleno de ilusión ante el nuevo horizonte misionero que la obediencia le ha abierto: obediencia que ha acogido con profunda alegría y esperanza. Antes de apagar el Cirio Pascual, siete personas fueron encendiendo siete luces pequeñas que ponían sobre el altar y que alumbrarán el corazón y la vida de todos nosotros, hasta una nueva Pascua y un nuevo Pentecostés. Luces misioneras que quieren contagiar el gusto por el evangelio de Jesús.

Emotiva también por las palabras de Joaquín y por la presencia de tantas personas que para él, -nos dijo- , eran su familia. Y como a su familia nos dejó el encargo de que cuidáramos especialmente a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes. Un detalle: entre los que llevaron las ofrendas aparecieron dos niñas hermanas sudanesas – Dae y Sae-; no son cristianas pero no querían perderse la fiesta. Y algún que otro niño que sin catequesis ni nada parecido se acercaba a que Joaquín le diera la comunión. Y Joaquín con una sonrisa les hacía desistir. ¡Algo de comunión sí que había”. Yo recordaba al Papa Francisco lavando los pies a una chica musulmana en el día de la Institución de la Eucaristía.

Antes de terminar, imposición de la Virgen de la Paz con estas palabras: “Que María, la Reina de la Paz, te bendiga y te proteja. Que te acompañe por los caminos de Mozambique llevando la Buena Noticia del Evangelio. Que, siguiendo los pasos de Jesús, su Hijo, y al estilo de Damián de Molokai, María haga de ti un “buen samaritano” que cure y sane las heridas del cuerpo y del corazón”, y un “buen pastor” que conduzca a las comunidades de Boane a las fuentes de la verdadera Vida. ¡Reina de la Paz, protege, acompaña y bendice a Joaquín!”.

Aplausos, regalos, abrazos y muchas lágrimas.

También tu comunidad de El Encinar te echará de menos. Estamos muy agradecidos por lo mucho que nos has aportado. Pero vale la pena este sacrificio ante la hermosa tarea que te espera en Mozambique y que, con tanta disponibilidad y generosidad, has aceptado.

Nota. Estas líneas no canonizan a nadie. Sólo realzan aquellos rasgos característicos de Joaquín que, sumados a los de otros hermanos, se complementan y dan como resultado una “comunidad religiosa ss.cc.”. Que el cariño y los ojos de la fe nos permitan descubrir lo que de evangélico deja trasparentar cada uno de los hermanos.

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Redacción


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