“¿De qué discutimos nosotros?”

Comentario al Evangelio del XXV Domingo del Tiempo Ordinario, a cargo de Miguel Díaz Sada ss.cc.

Jesús sigue dialogando con sus discípulos. Pedro no entendía, mejor, no aceptaba lo que Jesús decía del sufrimiento y de la entrega de la vida. Merece una buena reprimenda del Maestro. No parece que los discípulos le hagan mucho caso. Ellos a lo suyo. De ahí que Jesús, al verles tan reticentes, les pregunte: ¿de qué venís hablando por el camino? ¿De qué estáis preocupados? Ni siquiera se atreven a responderle. Jesús se lo entresaca. No hablan; más bien discuten de quién será el primero en el grupo de discípulos de Jesús.

La reacción de Jesús no se hace esperar; es rápida y decidida: En su iglesia-comunidad nadie luchará por el poder ni por el rango; todos, del primero al último, han de luchar por servir y ayudar a los demás.

¡Esto sí que es un mundo alternativo ! Jesús les propone que quien aspire a ser el primero se haga el servidor de todos. El Papa se presenta como “servus servorum Dei”: siervo de los siervos de Dios.

Avancemos en el tiempo. Marcos no sólo describe la situación creada entre Jesús y los discípulos. Recoge también la problemática ya creada en las primeras comunidades cristianas: rango de cada uno, esfera de poder, puestos en las reuniones, títulos …

Lógicamente, examinadas estas preocupaciones – presentes también entre nosotros y en nuestra iglesia – a la sombra del Crucificado, resultan vergonzosas.

La identidad cristiana nos viene del “servicio” y de la “entrega”. Sólo estas dos actitudes nos permiten reconocernos como discípulos de Jesús. Actitudes que han de aparecer incluso visiblemente en las estructuras de la sociedad alternativa inaugurada por Jesús: la iglesia.

No se trata de que el último sea el primero y el primero el último; todo seguiría igual. Jesús quiere una fraternidad universal de iguales, donde se viva y se experimente el gozo de servir, donde los más frágiles – los niños, los enfermos y los mayores – sean especial y cariñosamente servidos.

Jesús no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida.

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Redacción


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