Crónica de la profesión perpetua de Noemí García ss.cc.

Maru Cornejo ss.cc. nos ofrece esta hermosa crónica de la profesión perpetua de Noemí García Carlos ss.cc., que tuvo lugar el 19 de noviembre en la Capilla del Colegio Paraíso SS.CC., de Madrid. Un acontecimiento de alegría para nuestra Congregación que ve cómo hay jóvenes que quieren seguir dando el paso de la entrega definitiva en nuestra familia religiosa de los Sagrados Corazones.

“Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas en mí”.

Con estas palabras nos invitaba Noemí a la celebración de su Profesión Perpetua que, como sabéis, tuvo lugar el sábado 19 de noviembre en la capilla del colegio Paraíso ss.cc.

Ya la semana previa a la celebración se respiraba en el ambiente que algo importante íbamos a celebrar. Fue el día antes, cuando nuestra comunidad empezó a llenarse de hermanas venidas de otras comunidades y de la familia de Noemí. Todo estaba ya preparado; la capilla, los cantos y sobre todo, el corazón.

Siempre es una alegría ser testigo de cómo el Señor llama a otros, cómo tiene su propia historia y relación con cada uno de nosotros. De ello nos hablaba esta hermosa celebración, en la que invitados a entrar en diálogo con la Palabra e historia personal de Noemí con el Señor se nos recordaba la dicha de sabernos suyos para Su Servicio.

Invocando al Espíritu al comenzar la celebración, fuimos acompañando a Noemí recordando la necesidad de su misericordia y el deseo de tener un corazón de carne capaz de adorar y alabar a Dios. Los cantos, las moniciones y el ambiente de recogimiento nos fueron preparando para escuchar su Palabra. Hermosos textos bíblicos importantes en la propia historia de Noemí fueron proclamados ese día. Una Palabra que ha sido y es dadora de vida, luz, fuente viva y descanso para Noemí. Palabra que proclamada y acogida en este día se hacía compromiso y promesa definitiva. Ésta llevaba el sello de su Alianza perpetua, una alianza llena de ternura y amor desmesurado, de invitación al despliegue y a la fecundidad. El deseo de vivir a la altura del llamamiento recibido encarnado en la humildad y sencillez de quien quiere trabajar en unidad y comunión con otros, reconociéndose dichosa por haber experimentado ese Amor que Dios.

Enrique Losada, provincial de la Provincia Ibérica, que presidió esta celebración nos ayudó a recoger lo que Noemí quería expresar con estos textos. Nos invitó a dialogar con la Palabra y nos hizo testigos desde su homilía de una “conversación amable” en la que la relación de nuestra hermana con el Señor y la Palabra fueron el centro.

Con el corazón ya lleno entramos en el rito de la Profesión Religiosa, momento sin duda más intenso de esta celebración en el que la asamblea invocábamos a todos los santos a través de la oración litánica y Noemí, postrada en el suelo entregaba para siempre su vida al que un día se la regaló. Posteriormente proclamaba en manos de Mercedes Bayo, superiora Provincial de las hermanas, la fórmula de profesión en la que se comprometía a vivir y morir al servicio de los Corazones de Jesús y de María a los que hoy se consagraba para siempre. Todo ello lo ratificaba más tarde sobre el Evangelio en el que se apoya para vivir este compromiso definitivo y por último, la firma sobre el altar.

A continuación, Noemí arrodillada ante el altar acogió la oración de consagración en la que el Señor la toma para siempre, recordando junto a ella la historia de otras grandes mujeres de fe de nuestra historia.

Por último, se le hizo entrega del anillo, símbolo de esta alianza perpetua que hoy sellaba con Dios. Llenos de alegría, hermanos, hermanas y laicas nos levantamos para abrazar a la recién profesa, felices y agradecidos de acoger para siempre una nueva hermana en nuestra familia.

Finalizado el rito de la profesión perpetua continuamos con el rito de la eucaristía, en el que se hizo entrega en el ofertorio de distintos símbolos que expresaban momentos y experiencias claves para la vida Noemí. Todo lo que es don en su vida y que ha sido puesto al servicio de Dios en todo este tiempo. Todo lo entregado y lo que está por crecer en ella era entregado por entero, puesto en la mesa del altar para que Él lo siga haciendo Suyo.

La eucaristía transcurrió con la serenidad y alegría de quien está celebrando algo grande, milagros que Dios va haciendo en la vida de los que nos rodean en el marco de la mesa y el banquete compartido. Una celebración que terminaba con un GRACIAS a Dios grande y profundo por el amor recibido a través de la Congregación, de la familia y de tantas personas en las que Noemí ha podido experimentar a ese Dios en el que cree y que le lleva a saberse dichosa, confiada para entregar toda su vida.

La fiesta continuó en el comedor del colegio, compartiendo la comida y la alegría de tanta gente querida, en familia, como nos gusta a nosotros celebrar las cosas.

No deja de ser un regalo precioso el haber sido testigo de esta celebración y aún más de compartir la vida y ver cómo Dios pasa y va haciendo su historia con aquellos que confían en él, con aquello que día tras día piden caminar humildemente junto a su Dios para hacer realidad su Sueño en este mundo desde esta familia religiosa.

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Redacción


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