Crónica de la primera misa de Damiano Tonegutti ss.cc.

A las doce del mediodía del 2 de diciembre, Damiano Tonegutti ss.cc., recién ordenado sacerdote hace justamente una semana por el obispo de Cádiz, mons. Rafael Zornoza, comienza su primera misa con naturalidad y humor: “Veo que hoy hay más gente de lo habitual, seguramente porque es primer Domingo de Adviento”. Acto seguido aprovechó para saludar al Vicario General de Pastoral de la Diócesis de Cádiz, P. Fernando Campos, y al P. Isaac García ss.cc., venido desde Sevilla, quienes se unían a la celebración junto a los hermanos y hermanas ss.cc. de San Fernando y una Parroquia del Buen Pastor rebosante de personas de todas las edades.

En el momento de encender la primera vela de la corona de adviento, aparecía un dibujo en una pancarta en el que se apreciaba al nuevo sacerdote rodeado de la comunidad cristiana y a un niño que porta una vela. Una voz en off dijo lo siguiente: “Hola, soy la vela Candela. ¿Os acordáis de mí? Este año vengo rodeada de gente de todas las edades. Además vengo acompañada del Padre Damiano, que acaba de ser ordenado sacerdote. Como sabéis estamos en tiempo de Adviento y todos juntos, como familia, venimos a encender nuestros corazones con la esperanza que nos trae el Mesías. Así que os invito a que en el momento en que se encienda la primera vela de la corona, formuléis un deseo, un compromiso para esta semana. Recordad: Jesús se acerca. Preparemos su venida”.

Tras la proclamación de las lecturas y del Evangelio, que estuvo a cargo del P. Campos, Damiano comenzó su homilía de una manera original. Preguntó a la asamblea si alguno había visto la serie “Los vigilantes de la playa”, a lo que el personal respondió con una sonrisa. Solicitó que se acercara algún vigilante. Entonces, un joven, Daniel Ortega, se acercó al misacantano que le interrogó y pidió que contara qué era ser vigilante, si se podía distraer, en quiénes se fijaba e incluso si había llegado a salvar a alguien. Continuó luego la predicación extrayendo el mensaje del Adviento a través de la actitud del vigilante: “vigilar es no distraerse”. “Estemos atentos a los detalles de cada día, estemos esperando al Señor que nos viene al encuentro en cada momento”, señalaba. Para continuar afirmando que “hemos de poner nuestros ojos fijos en Jesús, de donde nos viene la salvación”. Más tarde, preguntó a los niños si habían escrito ya su carta a los Reyes Magos: “¿estáis nerviosos en esta espera?”. Los niños entraron en diálogo con Damiano -alguno había olvidado lo que había pedido-, otro le dijo que había cosas imposibles de pedir como la “inmortalidad”, cosa que provocó la risa de los feligreses. Terminó subrayando que Jesús es un regalo, “un regalo que nos hace Dios, un regalo que esperamos con ilusión y con ganas”.

Finalizada la profesión de fe y las peticiones, Damiano fue recibiendo las ofrendas: un despertador -el tiempo de Adviento es para estar despabilados-, un muñeco de Mario Bros, la pancarta con la vela Candela, junto con el pan y el vino. ¿Alguno se preguntará: un dibujo de Mario Bros? Mario Bros representa la campaña de la operación kilo que se realizará en el Instituto La Bahía este año con el lema “Dona kilos, gana vida”, inspirado en el personaje del famoso videojuego. Representa los esfuerzos de los jóvenes de la parroquia, especialmente los de Catecumenado I con sus catequistas, para realizar esta campaña a lo largo de tres semanas. Es una acción organizada desde Cáritas parroquial, coordinada por Damiano.

Con unción y recogimiento, Damiano pronunció las palabras de la consagración, acompañado por los concelebrantes. El momento de la paz fue una explosión de alegría, abrazos y besos. Luego, Damiano y el P. Campos distribuyeron la comunión a los fieles. En la acción de gracias, el neopresbítero indicó que sus padres y su familia, que participaron en la ordenación, estaban encantados con la ceremonia del pasado domingo, con el obispo, con la vida de la Parroquia. Agradecía profundamente haber sentido la alegría que para la Parroquia había supuesto el regalo de un nuevo sacerdote.

Después de dar algunos avisos, Damiano impartió la bendición y concluimos la eucaristía con el canto “Si en verdad Dios te ama, di amen”, que fue cantado y bailado por una gran parte de los asistentes. Finalizada la celebración, numerosas personas se acercaron a felicitar a Damiano, entre otros sus alumnos del Colegio de la Compañía de María y el grupo de Manos Unidas de San Fernando.

Damos gracias al Señor por la alegría que supone un nuevo sacerdote al servicio de la Iglesia. Y con esa alegría compartida, nos unimos a la espera del Adviento.

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Fernando Cordero ss.cc.


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