Compartiendo alegría

Compartiendo alegría

Sonia Vázquez, una joven de la parroquia de San Víctor, en Madrid, que ha participado en el Voluntariado Internacional India 2019, comparte su experiencia.

 

La aventura comenzó en el aeropuerto de Barajas donde todo el grupo (Alicia Monjas, Marco SSCC, Javi Domínguez, Javi Fernández, María Mier, Carla Julià, Ana Valcárcel, Ana Valdés, Virginia Rollón y yo, Sonia Vázquez) nos reuníamos desde diferentes puntos de España para poner juntos rumbo a la India. Tras muchas horas de vuelo llegamos a Bhubaneswar, una pequeña ciudad de la India situada en el sudeste del país, donde nuestros hermanos de los SSCC trabajan en el DSDI (Damien Social Development Institute).

Llegábamos llenos de ilusión, sintiéndonos enviados y confiados en el Señor. Desde el principio la acogida que recibimos fue abrumadora, y pese a estar a miles de kilómetros, en seguida nos sentimos como en casa. Allí pasamos 18 días maravillosos donde tuvimos la oportunidad de conocer y participar en todos los proyectos que nuestra congregación está llevando a cabo. Actualmente el DSDI se encarga de 14 tuitions center (centros de apoyo escolar para niños), 5 leproserías y ayuda a todo aquel que lo necesita sin distinción de casta ni religión proporcionando desde educación, atención sanitaria y medicamentos hasta ayudas de cualquier tipo en los momentos más duros (como fue el ciclón que este año arrasó la zona, y cuyo paso era palpable en muchas de las escuelas y lugares que visitábamos). Es imposible hablar de este proyecto sin mencionar a Ajit, (actual responsable del DSDI ), una luz en mitad de toda la oscuridad que encierran estas realidades tan frágiles. El DSDI es un lugar de esperanza, y a pesar de que los cristianos allí seamos una minoría, la entrega y dedicación, tanto de él como del resto de nuestros hermanos, están cambiando la vida de cientos de pobres y enfermos.

Entrar en el camino a las escuelas era sagrado, desde el principio vimos en ellas un lugar privilegiado de encuentro con los favoritos de Dios. Pompas, bailes, globos, material escolar, juegos, caramelos, canciones…eran parte de lo que vivíamos día a día en los tuitions center, siendo imposible no empaparte de la ilusión y la alegría de esos niños. Ver después sus casas y las condiciones en que vivían era sobrecogedor. Muchas veces estaban sucios, tenían piojos, incluso alguno no llevaba ropa, pero os prometo que lo único que puedes ver cuando estás ante ellos es que estás contemplando el rostro de Dios.

Vimos también de cerca la realidad de los leprosos, separados para siempre de su hogar y algunos hasta de sus familias, y comprobamos cómo Dios a través de los Sagrados Corazones les daba una segunda oportunidad. Las chabolas eran desoladoras, vivían en unas condiciones inaceptables pero al estar con ellos se veía un ambiente muy familiar y nos mostraban con orgullo que por fin tenían un hogar.

Nuestra presencia allí ya era un cambio, una manera de impulsar este proyecto, de dar valor a lo que hacen y, de alguna forma contribuir a devolverles la dignidad que la sociedad les arrebata. Me fui de Bhubaneswar con el corazón lleno de nombres, de historias y de rostros, y sintiéndome muy orgullosa de pertenecer a una congregación que va donde nadie quiere ir y está con quien nadie quiere estar, dándoles la posibilidad de labrarse un futuro mejor.

Aunque allí tuvimos la oportunidad de conocer a las hermanas, fue especialmente en Calcuta donde compartimos muchos momentos con ellas. En la India existe muy buena relación entre las Misioneras de la Caridad (la congregación de la Madre Teresa de Calcuta) y los Sagrados Corazones, razón por la cual la siguiente semana estuvimos allí de voluntariado con ellas, presenciando de cerca la miseria contra la que trabajan y luchan sin descanso.

Me siento muy agradecida por todo lo que he vivido y por la familia que hemos formado. Es imposible resumir en estas pocas líneas todo lo que hemos presenciado y hecho durante un mes pero he intentado al menos contaros un poquito de todo ello. Nosotros llevamos nuestra alegría pero la alegría que nos han regalado ha sido mucho mayor. Nunca imaginamos lo mucho que se iba a hacer realidad el lema con el que iniciamos el viaje: ‘Compartiendo alegría’.

 

Avatar
Sonia Vázquez


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies