Celebrar el «Paso-de-Dios» en S. Víctor

Durante los días de Semana Santa, en la parroquia San Víctor hemos celebrado la Pascua en la parroquia. En total hemos participado 17 jóvenes, si no todos en edad, sí en espíritu.

Durante la Cuaresma, para ir ambientándonos hacia la Semana Santa, recibimos por correo electrónico definiciones de algunas palabras que ayudaban a entender las actitudes de la Cuaresma y de la Semana Santa: desierto, muerte, rabia, entrega, perdón, dolor, servicio, desesperanza, misericordia, conversión y VIDA.

Ya el Miércoles Santo por la noche, para tomar conciencia de este tiempo tan importante para los cristianos, vimos todos juntos la película de “La Pasión de Cristo”.

El Jueves Santo, lo centramos en la Pascua Judía, recordando el «paso» de Dios por el pueblo judío. La mañana terminó haciendo juntos pan ácimo, que fue el que se utilizó en los oficios de la tarde. Ya por la noche, dedicamos un tiempo a acompañar a Jesús en la «Hora Santa», contemplándole en el huerto de Getsemaní. Para ello utilizamos unos textos de “Cartas de Nicodemo”.

El Viernes Santo por la mañana, se nos ofreció reflexionar y seguir contemplando el misterio de esos días, a través de dos personajes importantes: Judas y Pedro. Junto al resto de la parroquia celebramos el Vía Crucis, acompañando al Cristo en su camino hasta el Calvario. Este día pudimos asistir a la pasión y muerte de aquel que nos prometía la vida… Por la noche, tuvo lugar la Adoración de la Cruz, en la que permanecimos todos junto a la cruz. Le presentamos al Señor nuestras propias cruces, simbolizadas mediante unas piedras que íbamos poniendo encima de su cruz, conscientes de que es Él quien las sostiene.

El Sábado Santo, se nos propuso tener un tiempo de desierto (reflexión personal) acompañados únicamente por algunos personajes importantes: Las mujeres que se quedaron en la cruz junto al Señor, las que se quedaron contemplando, sin poder hacer mucho, pero acompañando desde el silencio… También tuvimos cerca a otras mujeres (siglo XX y XXI), que acompañan las cruces de hoy (como Etty Hillesum). Luego, por parejas, hicimos un camino de Emaús, donde compartimos con la otra persona todo lo acontecido en la Pascua. Comimos todos juntos en comunidad y por la tarde hicimos por turnos un velatorio del sepulcro hasta la noche. Además, ensayamos una danza contemplativa para el momento de las ofrendas de la Vigilia Pascual.

A las 23:00 h celebramos con gran alegría la victoria de la Vida sobre la muerte, la Noche Santa, La Vigilia Pascual. Fue muy alegre y emotiva. ¡Cristo había resucitado! ¿Y nosotros?

Sintiéndonos renovados y resucitados, toda la parroquia continuó la celebración por la noche en los salones parroquiales donde se nos invitó a chocolate caliente, sidra y algo de picoteo.

Ahora sólo queda que lo experimentado durante estos días tan intensos vaya dando sus frutos en la cotidianidad, pues el contacto con Jesús muerto y resucitado no puede dejarnos indiferentes. Es momento de afrontar el reto de la vida que nos invita anunciar lo contemplado y vivido en estos días; a caminar juntos para construir el Reino de Dios aquí y ahora, a nuestro alrededor.

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Jorge García Fdez. ss.cc.


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