Beatificación en Tarragona

Hoy, en Tarragona, serán beatificados 522 Mártires del siglo XX en España, entre los cuales cinco religiosos de nuestra Congregación de los Sagrados Corazones: Teófilo Fernández de Legaria Goñi, Isidro Íñiguez de Ciriano Abechuco, Gonzalo Barrón Nanclares, Eladio López Ramos y Mario Ros Ezcurra.

Nos unimos a la beatificación de 522 mártires del siglo XX en España, que tiene lugar hoy en Tarragona. Fueron miles los que durante la persecución religiosa de la década de los años treinta del siglo pasado en España murieron “in odium fidei” (por odio a la fe), como señala el decreto de reconocimiento de martirio. Su muerte violenta no se puede atribuir a motivaciones o implicaciones políticas, sino a que prefirieron permanecer fieles a sus convicciones religiosas y no se avergonzaron de Jesús ni de sus palabras, como señala el evangelio de hoy.

Jesús nos dice: Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Los mártires vivieron de forma radical este seguimiento que Jesús pide a sus discípulos. Ellos perdieron su vida por la causa de Jesús. Podrían haberse librado de la muerte cruenta. Bastaba con que renegaran de su fe, que se hubieran avergonzado de Jesús; en cambio, se mantuvieron inquebrantables en su adhesión a Él, muriendo muchos de ellos al grito de ¡Viva Cristo Rey! y todos ellos con el perdón en sus labios para aquellos que los fusilaban. Ellos son un fiel reflejo de su Maestro que muere en la cruz diciendo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Son los mártires “TESTIGOS FIRMES Y VALIENTES DE LA FE” como reza el lema de la beatificación. La virtud –la fuerza- de la sangre del Cordero –Jesús, muerto y resucitado-, dice el Apocalipsis, les infundió fortaleza tan grande como para no amar tanto su vida que temieran la muerte.

La beatificación de los mártires es el reconocimiento público por parte de su familia, que es la Iglesia, de que ellos no se han arruinado así mismos, sino que han conseguido la realización plena de sus vidas, porque no han dudado perderla por Jesús y su reino.

En su carta Porta fidei Benedicto XVI dice que por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de los perseguidores.La Conferencia Episcopal Española añade: Los mártires del siglo XX en España son un estímulo muy valioso para una profesión de fe íntegra y valeros.

El martirio “rojo” o de sangre es para nosotros creyentes un motivo de acción de gracias a Dios por la fortaleza que ha infundido en estos hermanos nuestros en la fe, y es también un estímulo para que vivamos el “martirio blanco” o del testimonio diario, firme y valiente, en medio de nuestros ambientes con frecuencia adversos y de una sociedad que da la espalda y olvida a Dios.

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Osvaldo Aparicio ss.cc., vicepostulador


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