Alberto Gaitán ss.cc.: «Nuestro carisma es un don para la Iglesia» José Luis Pérez ss.cc.

Alberto Gaitán es un religioso malagueño, de la Parroquia Virgen del Camino. Proviene del mundo sanitario y se ha acercado ya a muchos “hospitales de campaña» de la Congregación: en Salamanca, en Martín de los Heros, en Diego de Almagro (Chile) y ahora en la Parroquia de San Víctor, donde realiza los estudios de Teología. Como se desprende de la entrevista, lleva a los SS.CC. en el corazón y hoy comparte con nosotros sus inquietudes y sus sueños.

Has colaborado en el “Itinerario espiritual ss.cc.» que se va a ofrecer y presentar a los jóvenes de nuestras obras en los próximos meses, ¿de qué se trata? y, según tu propia experiencia, ¿qué crees que es importante cuidar en el camino de fe de los jóvenes para que puedan encontrarse con el Señor, que les llama?

La idea del itinerario espiritual ss.cc. surgió del deseo de querer cuidar la fe de los jóvenes de nuestra pastoral. Es una herramienta para eso, para poder dedicar un tiempo a cuidar la fe, la relación con Dios y el seguimiento a Jesús, y acompañados por alguna persona con la que ir compartiendo este proceso. Lo especial quizás es que está hecho en torno a nuestro carisma. Nos gustaría con este itinerario que los jóvenes pudieran descubrir el carisma sagrados corazones y que eso les ayude a quererlo más y a que forme parte de sus vidas.

Creo que nuestra manera de hablar de Dios y de llevar su amor al mundo tiene mucho que decir en la vida de nuestros jóvenes hoy. Vivir al estilo ss.cc. interpela. Nuestro carisma nos pone en un doble movimiento, buscar el amor de Dios y amar del mismo modo a los demás. Hoy le diría a los jóvenes que se comprometan consigo mismos, con Dios y sobre todo con los demás. Nuestros fundadores fueron encontrando lo que Dios quería de ellos en las necesidades del mundo. Tengo la certeza que también nosotros podemos ir encontrándonos con el Señor y su llamada en el ir entregando la vida.

Estás dedicando parte de tu tiempo a SERCADE, organización que trabaja con personas inmigrantes, ¿en que consiste tu servicio y por qué estás allí?

SERCADE es un proyecto de inmigración de los hermanos capuchinos y ofrecen diversos servicios que puedan ayudar a acoger sobre todo inmigrantes subsaharianos y a acompañar todo el proceso por el que una persona pasa para poder conseguir permiso de residencia y trabajo.

Hasta hace un par de meses me dedicaba a dar clases de español. Fue todo un reto enseñar tu propia lengua a personas inmigrantes. ¡Sobre todo con mi acento! Pero ahora estoy echando una mano en una especie de bolsa de empleo donde intentamos ayudarles a encontrar trabajo a aquellos que tienen algunas posibilidades. Les ayudamos a mejorar sus CVs, buscando posibles cursos de formación, ensayando con ellos entrevistas de trabajo… Es una tarea que me acerca más a la realidad de la inmigración y a la historia personal de cada uno, y también me pone frente a lo difícil y lo injusto que a veces es para estas personas rehacer su vida en nuestro país.

Llegué aquí gracias a Mercedes, una chica de la parroquia, que pidió algo de ayuda para el proyecto. La verdad que la propuesta vino caída del cielo. Llevaba un tiempo queriendo acercarme más a esta realidad. Parece que el que busca encuentra. La actual crisis migratoria, el conocer la realidad de la inmigración en Melilla-Nador y el contacto con las “tomas” de inmigrantes en Diego de Almagro han ido haciendo más fuerte en mí este deseo de acercarme y en este pequeño tiempo que llevo en el mundo de la inmigración me voy convenciendo cada vez más de que hoy Dios también nos llama a acompañar esta realidad y a descubrirle en ella «porque fui inmigrante y me acogisteis».

Eres el decano de la formación inicial de la Provincia, el hermano mayor por así decirlo. ¿Qué crees que puede aportar a nuestro grupo ss.cc. esta generación de hermanos jóvenes?

Sí (risas). Quizás hoy, esto de “decano” no tiene tanto sentido como el que pudo tener antes en la formación cuando había muchos más hermanos jóvenes. Y esto de hermano mayor… ¡solo por algunos meses! La verdad que no me siento como un hermano mayor. Más bien me siento parte de este grupo de hermanos que siguen buscando juntos a Jesús en la congregación.

Se me hace un poco difícil pensar en lo que podemos aportar. Al hacerlo, se me vienen a la cabeza muchos nombres de hermanos que han abierto camino y han puesto su granito de arena para que esta familia siga estando viva y apasionada por hablar de Jesús y servir a los demás. Quizás podemos aportar vitalidad y podemos seguir aportando ganas por entregar la vida como otros muchos antes que nosotros lo han hecho.

Por otro lado, creo que todos nos reconocemos como fruto de la PJV o por lo menos ha sido un importante para nuestro recorrido de fe. Sabemos y queremos que parte de nuestra misión vaya dirigida hacia los jóvenes y en el acompañarles a descubrir lo que Dios quiere de ellos. También sabemos que parte de nuestra misión va hacia los más necesitados. Cuando pienso en mis hermanos en formación veo a personas sensibles ante el sufrimiento y las necesidades de otros y que no permanecen indiferentes.

No sé si esto es lo que somos y lo que podemos aportar, quizás algún día podamos compartir juntos en algún momento cómo nos vemos los hermanos jóvenes en relación con el resto de los hermanos. Creo que no aportamos nuevo, pero como dice Nacho Moreno de no sé qué autor “ya está todo dicho, pero hay que repetirlo”.

¿Por dónde te gustaría que fuera la vida religiosa ss.cc. en el futuro?

Me gustaría que siguiera creciendo esta familia. No es porque no esté contento con los hermanos que tengo ni por el simple hecho de superar a otras congregaciones en número. Me gustaría porque creo que nuestro carisma es un don para la Iglesia y hoy día merece la pena y la vida llevarlo a todas partes. Si, ojalá sigamos creciendo y que seamos cada vez más hermanos y hermanas valientes y dispuestos para hablar de Dios en un mundo en el que cada vez parece más difícil que cale su mensaje.

Y ya que hablo de hermanos y hermanas, me gustaría también que siguiéramos trabajando juntos. Alguna vez he dicho que esta fue una de las cosas que mas me impresionó de la Congregación. Creo que podemos aportar un buen testimonio al mundo y creo que es una de las mejores maneras de seguir hablando hoy al mundo de nuestro espíritu de familia.

Por último, me gustaría que no faltasen los sitios donde poder entregar la vida y donde haya gente necesitada. Creo que cualquier lugar se presta a ello, solo se trata de vivir como buscadores y con los ojos bien abiertos para poder descubrirlo. Le pediría a Dios que nos siga llamando a esto, a vivir en salida para que no vivamos ni un solo segundo para nosotros mismos sino buscando siempre la salvación de nuestros hermanos.

Sagrados Corazones
Sagrados Corazones
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