Miranda de Ebro
(Burgos)

Sagrados Corazones
(Madrid)

San Víctor
(Madrid)

Virgen de la Asunción
(Talayuela)

Parroquia
de los SS.CC.
(Sevilla)

Vidrieras del Claustro de Miranda de Ebro (Burgos)

La franja de vidrieras colocada en el arranque de los arcos y que contrasta, tan fuertemente, con la rigidez estructural y la belleza arquitectónica del claustro, fue diseñada y realizada en 1995 por el artista chileno Gabriel Horn, religioso de los Sagrados Corazones, que vive actualmente en la misión de Ayaviri (Perú).

En ellas quiso plasmar su visión de Hispanoamérica desde 1492, año del descubrimiento, hasta nuestros días. G. Horn pone de relieve la mezcla y riqueza de culturas: azteca, quechua, aymara, española...etc, que se dio y que se da en el continente y, a la vez, la dificultad de esos pueblos para encontrar los caminos del progreso. Esta mezcla y dificultad está señalada por el "Río de la Vida" que cambiando de color, recorre y unifica todas la vidrieras.

El artista divide la composición en cuatro partes claramente diferenciadas: conquista, asentamiento, convivencia, caminos de esperanza. Cada una de estas partes ocupa un lado del claustro y está formada por una serie de cuadros que guardan una unidad temática interna, así como de formas, colores y símbolos, algunos de ellos muy típicos de las culturas antes mencionadas.

Conquista. Lado sur.

En siete cuadros describe el descubrimiento y los horrores de la guerra. Utiliza formas puntiagudas: huesos, lanzas, espinas, triángulos, hojas sueltas, estilizaciones de barcos y plumas de indios. Junto al azul del mar y el oro deseado, predomina el color rojo de la sangre y el sufrimiento. Destaca por su fuerza y plasticidad el cuadro de la puerta central: es el yugo de la esclavitud formado por dos cabezas de dragón de los templos aztecas.

  


Asentamiento. Lado oeste.

Cinco cuadros que comienzan describiendo las fértiles tierras, el horror. La "tormenta de los andes" (puerta central) y terminan describiendo las ciudades. Resaltan las formas curvas y cuadradas; y los colores verde, azul y amarillo.

  


Convivencia. Lado norte.

Es la parte mas espléndida y pone un hermoso contrapunto a la "conquista". Su tema es: "hacer flores de las penas". En siete cuadros, conducidos por el río azul y rojo de la vida, vemos diferentes elementos de la flor, la contemplamos, maravillas, en la puerta central; está presente en el río de la vida con el pan y la cruz; y apreciamos sus variedades en los cuadros finales. Abundan las formas curvas de pétalos y hojas, los colores vivos de las flores y un dinamismo y expresividad realmente bellos y agradables.

  


Caminos de esperanza. Lado este.

Cinco cuadros llenos de movimiento y vitalidad. En ellos podemos percibir como la síntesis de toda la composición, un cruce continuo del río de la vida con líneas o sendas que enlazan unos cuadros con otros. Es la parte más abstracta y tortuosa. Signo de las dificultades que los países tienen para encontrar su camino. Predominan colores más claros, y aparecen frutos de esperanza.

  


Capilla