Oración de Juan Pablo II al Padre Damián

Beato Damián, tú te dejaste
conducir por el Espíritu Santo,
como hijo obediente
a la voluntad del Padre.

Con tu vida y tu obra misionera,
manifiestas la ternura y la misericordia
de Cristo por todos nosotros,
desvelándonos la belleza
de nuestro ser interior,
que ninguna enfermedad,
ninguna deformidad,
ninguna debilidad
pueden desfigurar totalmente.

Con tu acción y tu predicación,
recuerdas que Jesús asumió la pobreza
y el sufrimiento de los hombres,
revelando así su valor misterioso.

Intercede ante Cristo,
médico de los cuerpos y de las almas,
por nuestros hermanos y hermanas,
para que, en la angustia y el dolor
no se sientan abandonados,
sino que, unidos al Seńor Resucitado
y a su Iglesia,
descubran que el Espíritu Santo
viene a visitarlo
y obtengan así el consuelo
prometido a los afligidos.
Amén.