Museo :: Cristo Filipino

CRUCIFIJO FILIPINO (de los así llamados)

Procedencia: De la comunidad de Miranda de Ebro. El origen, según la tradición, parece ser que viene de una Iglesia de Pachuca (México) y después de la revolución de Porfirio Díaz fue devuelto a la Congregación (casa de Miranda) por el cónsul de México en Bilbao en los años 20. Ha permanecido presidiendo el despacho de la habitación del Superior General de Miranda hasta los años 70. Con ocasión de la reforma del oratorio de la comunidad se bajó al nuevo oratorio. Allí permaneció hasta la reforma de la comunidad-hospedería y se reubicó en la capilla de la comunidad. Finalmente ha sido trasladado al museo provincial.

“En diciembre de 1912 el P. Alonso fue nombrado párroco de San Francisco en Pachuca y Superior de la Casa. Las obras en Méjico se desarrollan muy bien. En Pachuca los Padres – nos dice el P. Ignacio – se desvelaban por atender no sólo al culto de la iglesia, sino a los numerosos enfermos, en sus hediondas chabolas, dando así su cariño filial.

Desgraciadamente no pudieron extender mucho tiempo las obras de su celo, pues en 1913 se desencadenaba una tempestad horrorosa en aquella República…. Había estallado al Revolución.

El P. Alonso expulsado el 14 de noviembre de Pachuca a causa de la Revolución marchó a la capital. Las bandas salvajes de Pancho Villa y de Carranza lo destruyeron todo. Había orden de expulsión para los sacerdotes extranjeros. Por eso se cerraron las casas, y los PP. fueron a los Estado Unidos y a España, o se escondieron en casa de los amigos esperando tiempo mejores o mejor ocasión pare emprender el camino a España.

Algunos como el P. Benjamín Paredes fue condenado al paredón, aunque pudo librarse.

El P. Alonso salió en febrero de 1915 para España. El 19 de marzo desembarcó en Cádiz y fue destinado a la casa de Miranda como prior”. Historia de la Provincia de España. Volumen III)

Descripción: Figura de Cristo de marfil

La cruz es de palos-tabla planos.

El crucifijo conserva la curvatura propia de la pieza de marfil (se aprecia en visión lateral).

La cabeza es recta, los cabellos de color siena claro, largos y con las puntas que caen sobre los hombros. Los ojos, de forma globular y rasgados (detalle de la escuela filipina), están abiertos y mirando al cielo.

La nariz es fina y recta, la boca es pequeña y está semicerrada.

Tiene bigotes largos y la barba algo partida. Cabellos, bigote y barba son simétricos y está muy cuidada su ejecución

El tórax es basto y rectangular, destacando bastante las costillas; el abdomen es prominente.

Tiene el paño de pudor atado a los costados. Los pliegues de todo el paño se presentan con naturalidad y su ejecución está muy cuidada, en armonía con los cabellos.

Los brazos (separados del tronco) son piezas adosadas a la mitad de los hombros y sobrepasan su altura. Las venas y los tendones, en brazos y piernas, están remarcados y en relieve.

Los pies presentan especial cuidado en nervios y uñas.

Detalles: La cabeza ,el paño de pudor y los pies son las piezas más trabajadas.

Podríamos definirlo como un Cristo de serena majestad, no sufriente, inmolado libremente como víctima al Padre. Escuela Hispano-Filipina, ¿siglo XVII?

Estado de conservación: Bastante deteriorado: los brazos separados del cuerpo, una pieza de diferente color añadida en el brazo izquierdo, falta el clavo de la mano izquierda y una esquina del INRI está rota.