Esteban Gumucio Vives ss.cc.

  Oración

por Enrique Moreno Laval ss.cc.

Esteban nació en Santiago en Santiago de Chile, el 3 de septiembre de 1914. Hijo de Rafael Luis Gumucio y de Amalia Vives, fue bautizado en la Parroquia de Santa Ana el 7 de septiembre, con el nombre de Joaquín Benedicto. Cursó sus estudios de humanidades en el Colegio los Sagrados Corazones de Santiago (Alameda). Ingresó a la Congregación de los Sagrados Corazones a los 18 años de edad, comenzando su noviciado en Los Perales con la toma de hábito el 28 de febrero de 1932. Hizo su primera profesión temporal en Valparaíso el 12 de marzo de 1933, y su profesión religiosa perpetua, también en Valparaíso, el 22 de marzo de 1936. Después de haber efectuado sus estudios filosóficos y teológicos en nuestro Escolasticado de Los Perales, comenzó el camino de preparación hacia el ministerio presbiteral, recibiendo en Valparaíso la Tonsura el 21 de mayo de 1937, de manos de Mons. Rafael Edwards; en los días inmediatamente siguientes recibió las Órdenes menores. El 24 de septiembre de 1938 fue ordenado subdiácono en Los Perales, por Mons. Teodoro Eugenín ss.cc. El 9 de octubre de 1938 recibió el Diaconado de manos de Mons. Rafael Lira Infante, Obispo de Valparaíso. El 17 de diciembre de 1938 recibió en Valparaíso la Ordenación sacerdotal, de manos del mismo Obispo Mons. Rafael Lira Infante.

Ciertos rasgos personales del Padre Esteban han sido siempre los mismos. Cuando, con 18 años de edad, su Maestro de Novicios lo presenta a la primera profesión religiosa, en los primeros meses de 1933, lo describe así: «Tiene buena inteligencia y aplicación y puede seguir estudios superiores. Su juicio es recto; su carácter serio pero agradable lo hacen propio para la vida de comunidad. Durante todo el tiempo del noviciado ha gozado de muy buena salud, pero es un poco nervioso, con tendencia al sonambulismo. Ha sido buen novicio, regular, piadoso, modesto, obediente, trabajador, mas como verdadero chileno, distraído, olvidadizo y desordenado.»

Provincial y Maestro de Novicios

Una vez que hubo terminado su formación, el joven sacerdote fue destinado en septiembre de 1939 al Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso como profesor. A inicios del año siguiente fue enviado como profesor al Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago (Alameda), donde permaneció varios años. El 1 de enero de 1947 fue nombrado Superior de la comunidad de Santiago. Luego de la visita del Padre Superior General, y en el contexto de las tensiones que producía la Segunda Guerra Mundial en la comunidad religiosa, que integraba a hermanos europeos de diversas nacionalidades, fue nombrado Superior Provincial a los 33 años de edad, el 21 de mayo de 1947, cargo que ejerció hasta septiembre de 1953. En ese momento la Provincia incluía las casas de Chile y de Perú.

Siendo Provincial, en septiembre de 1947 asistió al 27° Capítulo General, en Zandhoven (Bélgica), en el cual se acordó separar las casas de Chile de las del Perú, haciendo de éstas una Pro-Provincia. Posteriormente visitó España y Roma. En 1952 visitó el Perú como delegado del Superior General, y el 21 de marzo instala en Lima al nuevo Pro-Provincial. En septiembre de 1953 participó en el 28° Capítulo General, en Zandhoven (Bélgica). Durante su tiempo de Provincial le correspondió ser el primer Presidente de la FIDE, federación que agrupa a los diversos colegios católicos de Chile.

Después de terminar su cargo de Superior Provincial permaneció en la comunidad de Santiago como Superior de la casa hasta fines de 1955. En septiembre de 1953 fue designado Vice-Provincial, cargo que desempeñó hasta agosto de 1959. De allí en adelante continuó como Consejero Provincial por muchos años. En 1970 participó en el 31° Capítulo General de la Congregación, celebrado en Roma. Participó activamente en todos nuestros Capítulos Provinciales, desde el 1° en el año 1967 al 13° en mayo del 2000.

En diciembre de 1955 fue nombrado Maestro de Novicios en Los Perales y Superior de la Casa. Esta importante tarea no le era del todo desconocida, ya que entre mayo y octubre de 1949 había reemplazado al Maestro de Novicios por ausencia del mismo. En abril 1961 viajó a Roma para asistir al Primer Congreso de Maestros de Novicios de la Congregación. Fue Maestro de Novicios en Los Perales hasta fines de 1963. Posteriormente retomó el cargo de Maestro de Novicios entre los años 1977 y 1983, en un noviciado que se estableció en diversas casas de la ciudad de Santiago, y un año en Talcahuano.

En la zona sur de Santiago de Chile

Desde inicios de 1964 fue destinado a Santiago, junto a algunos jóvenes sacerdotes, para fundar una nueva parroquia en un naciente sector obrero del sur de la ciudad. Ésta sería la Parroquia de San Pedro y San Pablo, de la cual puede considerarse fundador. Fue el primer párroco de San Pedro y San Pablo, entre los años 1965 y 1971; parroquia en la cual volvió a trabajar hasta el día de su muerte. Sólo se ausentó parcialmente de ella entre los años 1977 y 1983 para ser maestro de novicios; y entre los años 1986 y 1989 para trabajar en la Parroquia San José de La Unión, de la cual fue párroco el año 1987.

Desde inicios de 1990 vivió en la comunidad del Pasaje Cochamó 230, en la zona Sur de Santiago, colaborando pastoralmente en las Parroquias San Pedro y San Pablo, y Damián de Molokai, originada al dividirse aquélla. Además, en estos años desarrolló un muy amplio servicio de predicación de retiros al clero, religiosos, religiosas y laicos, a lo largo de todo Chile, y en países latinoamericanos. Una especial dedicación y afecto tuvo desde muchos años atrás por el movimiento Encuentro Matrimonial, con el que siempre colaboró activa y gustosamente. En su ancianidad tuvo también un particular cuidado por ayudar a las personas de tercera edad, tanto a través de escritos, como por medio de jornadas y retiros.

En mayo de 2000 le fue diagnosticado un cáncer de páncreas, que lentamente fue carcomiendo su organismo, al mismo tiempo que realzaba su calidad interior. En la fiesta litúrgica del Buen Pastor, Domingo 6 de mayo de 2001, a las 18,20 hrs., falleció en el hospital clínico de la Universidad Católica, en Santiago de Chile.

Un modelo para la Congregación

El P. Esteban fue por más de 50 años un hombre clave para la vida de la Provincia de Chile. Un verdadero regalo de Dios, que se ganó un sitial de respeto y afecto en todos, no por el cargo que ocupara, sino por su calidad humana y religiosa. En buena medida, él ha modelado mucho de lo que actualmente somos como comunidad religiosa en Chile. Su figura ha pasado a ser además muy significativa para toda la Iglesia Católica en Chile; laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, han visto en Esteban al testigo fiel de Jesús y al hermano cercano de todos.

Sus escritos, elaborados a lo largo de sus años, en una notable conjunción de fe y vida, permanecerán como el más vivo testimonio de lo que fue su paso en medio de nosotros.

En la actualidad está en proceso de beatificación.