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Discurso del Superior General en la clausura del Capítulo



27 de Septiembre de 2018
Redacción
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Aunque el viernes se tendrá una sesión conjunta con las hermanas, en la tarde del 26 de junio ha tenido lugar la clausura del 39º Capítulo General.


El Superior General con el Provincial de la Ibérica al finalizar la sesión de clausura.

Alberto nos dirige unas palabras para continuar el viaje. Quiere que en nuestro equipaje, en lo que vamos a transmitir, vayan tres palabras: aventura espiritual, la alegría y el camino continúa. Aventura espiritual: comenzó antes releyendo nuestras Constituciones, dejándonos interpelar a la renovación personal y pastoral de Evangelii Gaudium. Hemos venido con el sabor de lo que íbamos a vivir: una aventura. Incluso en la planificación del Capítulo, no se sabía lo que íbamos a hacer desde determinado momento: una aventura de verdad, una aventura espiritual. Dios fue poniendo su propio sabor en este camino. Ese riesgo hizo que lo que hemos vivido haya sido una verdadera aventura espiritual, con dos elementos: el tiempo, que nos hemos dado para entrar en un proceso espiritual, para que Dios venga cuando y como quiera durante el Capítulo. Segundo, hemos discernido juntos. Para ese discernimiento, todos los momentos han sido importantes: oración, eucaristía, adoración, el comer juntos hermanos y hermanas, el tiempo de reflexión, los trabajos en grupos lingüísticos y sobre todo que hemos hablado como hombres creyentes. El Capítulo ha sido una aventura espiritual. Sabíamos más o menos de qué íbamos a tratar, pero no sabíamos en qué cosa íbamos a terminar.

            La alegría: hemos experimentado una alegría de fondo por estar juntos. Hemos vivido una comunidad religiosa durante este mes. Hemos tenido el gozo de ver los crecimientos de la Congregación. El gozo de que tenemos desafíos por delante. Ver que nuestra familia, incluso visiblemente, hermanos/as y laicos, como resumido en el gozo del encuentro con Francisco, un encuentro fraterno, simple, directo, donde ya en el gozo de estar juntos, caminando por el Pueblo creyente, dándole las gracias y expresando al papa que cuente con nosotros. Es una alegría muy honda que experimentamos.

            La tercera palabra: el camino continúa con algunas indicaciones para no perderse en el mismo, que son muy importantes: día a día, la renovación espiritual es un trabajo cotidiano, que es interesante cuando es de verdad una aventura espiritual, cuando hay algún riesgo, cuando no tenemos claro exactamente lo que tenemos que hacer. Si tú, Señor, caminas con nosotros, vamos. Sobre todo, el camino continúa con la alegría de lo experimentado estos días, con el sabor que Dios nos deja porque Él es una aventura y la certeza con que el Señor sigue caminando y haciendo su obra con nosotros, con esta Congregación, con los hermanos mayores y los más jóvenes, con las hermanas y con los laicos, con el mundo, su belleza y sus contradicciones. De eso no solo somos comunicadores sino que seremos testigos, “mártires”, que se nos cree no por lo que vamos a decir sino porque se ve que nos arde el corazón. La aventura espiritual continúa. Es un motivo más de alegría, de gozo y de esperanza para nuestra Congregación.

            Alberto hace unos agradecimientos: a cada hermano y a cada comunidad, porque la preparación del Capítulo comenzó antes del Capítulo. Este Capítulo ha movilizado al conjunto de la Congregación. Agradece a David Glenday por su presencia que nos ayudó a entrar en un ritmo espiritual y a discernir juntos. Al comité director por su trabajo atento, claro y en sintonía muy honda con el grupo. Nuestros Capítulos Provinciales y Asambleas pueden tener una dinámica y ritmo parecido al de estos días. Agradece el trabajo de las comisiones: comunicaciones, equipos de redacción, la recreación, las cartas, las cuentas, la liturgia. Todo eso nos ha ayudado a vivir el tiempo de Capítulo con riqueza. Agradece especialmente a los hermanos del Gobierno General que está concluyendo, que han preparado este Capítulo. En especial a Javier, por su cercanía y hondo sentido de autoridad religiosa, de la que ha aprendido mucho estos años y por la fraternidad que les une. A los laicos que han estado presentes en el Capítulo y con su interés y afecto. A la secretaría general por su trabajo atento, profesional. A Raja por su disponibilidad discreta y atenta. A David Reid por su presencia e información. A Sergio Silva por el trabajo de Esteban. Agradece a los secretarios de actas por su espléndido trabajo. Agradece a las intérpretes que, con profesionalidad y disposición, han hecho posible que nos comuniquemos. También a los traductores que han ayudado desde fuera. Agradece a la gente y personal de Villa Aurelia, por la cordialidad, su sentido profesional. Agradecimiento particular a Maximiliano, atento con nosotros durante estos días, con finura y disponibilidad. A los padres dehonianos que nos han recibido en su casa, poniendo su iglesia y capillas a nuestra disposición. Agradece a Mónica y a Patricia, desde la Casa General, que han brindado el servicio de la lavandería con atención y cuidado.

La aventura espiritual continúa con alegría y sobre todo porque el corazón nos arde. Transmitamos con la convicción y el gozo contagioso de los testigos.

Damos un aplauso a Alberto y un hermano pide dar otro aplauso a Javier.

Clausuramos el Capítulo y, a continuación, cantamos el Regina Coeli y firmamos las actas del mismo.

Aurelio alberto.jpg

 

 

 
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