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Jesús: ¡Todo bondad!



01 de Julio de 2018
Redacción
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Último comentario a la Palabra que nos hace el P. Osvaldo Aparicio ss.cc., a quien agradecemos su colaboración durantes estos años.


Lo llamativo de los dos milagros narrados hoy en el Evangelio (la silenciosa curación de la mujer que padecía flujos de sangre y la vuelta a la vida de una niña de doce años) puede que descentre nuestra atención del mensaje evangélico central y que no es otro que resaltar la bondad de Jesús y la adhesión de fe a su persona.

La fe cristiana –nuestra fe- no es creer en los poderes milagrosos de Jesús y convertirlo en una especie de taumaturgo (“obrador de milagros”). La pretensión del evangelista al narrarnos las obras de Jesús es acercarnos a su persona y descubrir el interior de su ser: Jesús es pura bondad y de ella emana su fuerza sanadora y salvadora.

Por eso, la fe que nos pide Jesús (¡Dios salva!) es que pongamos nuestra total confianza en él, que nos fiemos plenamente de él, que nos pongamos en sus manos como lo hizo la mujer enferma con su gesto callado y confiado.

Los médicos la habían defraudado, sometiéndola a toda clase de tratamientos y, como añade el relato evangélico, en eso se había gastado toda su fortuna. Pero Jesús aparece en su vida (¡oyó hablar de Jesús!) y, calladamente, con toda su confianza puesta en él, toca su vestido, pensando que con este sencillo gesto quedaría curada. Y así fue. Jesús reconoce y alaba públicamente esta confianza de la mujer: Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

El mismo mensaje se desprende de la resurrección de la niña. Jairo, el jefe de la sinagoga, descarga en Jesús todo su dolor de padre porque mi niña está en las últimas, y le suplica con insistencia, echándose a sus pies, que imponga las manos a su hija para que se cure y viva.

Jesús, una vez más, se conmueve ante el dolor y dice al jefe de la sinagoga: No temas, basta que tengas fe. ¡Basta con que confíes en mí! Después se acerca a la casa donde, ya muerta, estaba la niña. La toma de la mano y, como con la mujer enferma, brota de Jesús una corriente de bondad que da vida a la niña. Y la niña recobra el encanto de sus doce años.

La bondad de Jesús siempre está presente en medio de nosotros. Hoy, fiesta de san Cristóbal, patrono de los conductores, se celebra el cincuenta aniversario de la JORNADA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRÁFICO, que este año tiene precisamente como lema la promesa de Jesús: Y SABED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS (Mt 28, 21).

Nos alegra sobremanera el saber que el Señor está con nosotros todos los días (Mt 28, 21), que acompaña nuestro camino como a los de Emaús (Lc 24, 15), que sale a nuestro encuentro como en la parábola del hijo pródigo (Lc 15, 20), que cura nuestras heridas como el buen samaritano (Lc 10, 33-34) y es para nosotros el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6). Invitamos a todos los ciudadanos, peatones y conductores de cualquier vehículo, a la responsabilidad en el tráfico…

(Del mensaje de los obispos para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico)

 
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