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Fiesta de la Santísima Trinidad



27 de Mayo de 2018
Redacción
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Comentario a la Fiesta de la Santísima Trinidad, de la mano de Osvaldo Aparicio ss.cc., párroco de los SS.CC. de Madrid.


Finalizada la Pascua, la liturgia nos presenta la fiesta de la Santísima Trinidad. Su finalidad es invitarnos a dar gracias a Dios porque ha realizado la maravilla de la creación y porque ha ido derramando su amor sobre los hombres a lo largo de la historia, convirtiéndola en Historia de Salvación. Esta festividad es, pues, un canto al Amor de Dios en el que vivimos, nos movemos y existimos (Hech 17, 28). Así lo confesamos en el Credo y así también está figurativamente plasmado en la gran vidriera del fondo de nuestro templo de los Sagrados Corazones.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, confesamos en el inicio de nuestra profesión de fe. La Biblia, para hablarnos de Dios, no recurre a figuras geométricas ni a conceptos filosóficos. Nos va narrando sencillamente la acción de Dios que, al ser Amor, no se encierra egoístamente en su soledad, sino que, al igual que el Bien, se difunde y se comunica a través de sus obras y de su palabra.

La creación no es fruto del azar, sino que surge de la bondad divina: En el principio creó Dios el cielo y la tierra…, y vio Dios que era bueno. Y cuando crea al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y además establece con ellos lazos de amistad, el Génesis apostilla: Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.

Si contemplamos la vidriera de nuestro templo SS.CC., vemos que, en el centro, aparece la majestuosa figura de Dios Padre en la que resalta su gran corazón, origen de las creaturas del cielo y de la tierra que circundan toda la vidriera.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor: Cuando el hombre, con su pecado, rompe la amistad divina, el Amor creador no se desentiende de nosotros, sino que se transforma en Amor salvador: Tanto amó Dios al mundo que envió a su único Hijo… para que el mundo se salve por él. Y Jesús, el Hijo, hecho hombre, nos amó hasta el extremo, entregándose a sí mismo por nosotros.

En la vidriera aparece la figura del Corazón de Cristo, con los brazos abiertos en forma de cruz, deseando abrazar el universo entero y, así, envolverlo en su amor.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida: Hoy en el Evangelio Jesús nos promete estar con nosotros hasta el fin del mundo. Esa presencia de Jesús resucitado se hace realidad con el don de su Espíritu de Amor. Recibid el Espíritu Santo, se nos decía el día de Pentecostés. Y san Pablo hoy nos dice que por el Espíritu somos hijos de Dios y que con toda verdad podemos gritar: “¡Abba, Padre!”

En la vidriera del templo, en la parte superior, se aprecia cómo de forma simbólica el Espíritu desciende sobre María: Jesucristo… fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, y nació de santa María Virgen.

Celebrar la fiesta de la Santísima Trinidad es entonar un canto agradecido al Amor de Dios, pues por el bautismo nos sumergimos en el Amor. Jesús nos dice hoy: Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo… Y sabed que yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos.

 
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